Las tácticas de la Refundación y el programa mínimo para Guatemala

Marco Fonseca

Las tácticas de la Refundación y el programa mínimo

(Este es un documento en proceso de elaboración. Se ampliará; contribuciones constructivas son bienvenidas)

Aunque nunca podemos fijar de antemano le fecha de una revolución, sí sabemos, en nuestro caso, para cuándo debemos forjar una articulación si queremos llegar al poder en 2019.

Desde el punto de vista de los movimientos sociales, el momento presente está políticamente definido no solo por la crisis de hegemonía del Estado ampliado y el carácter abierto de la guerra de posiciones entre elites (y dentro de ellas mismas) y movimientos sociales sino también, aunque el extremo centrismo lo ignore y oculto en todo momento, la demanda y convocatoria de una Asamblea Constituyente Plurinacional y Popular (ACPP). La Idea de la Refundación es el espectro que hoy recorre por Guatemala.

Dado que las condiciones materiales ya están dadas y que tenemos una abundancia de propuestas refundacionales, con más en común de lo que las diferencia, todo depende, sin embargo, de la audacia y el coraje de líderes/zas y bases rizomáticas/organizadas para construir una articulación refundadora del poder constituyente que sea capaz de llegar al poder en 2019.

Propuesto ya desde la campaña electoral pero sobre todo desde el nuevo gobierno refundacional, eso allanaría el camino para:

1) Proponer y llevar a cabo reformas profundas y estructurales a la LEPP en base a las cuales se puede convocar a una ACPP (primeros dos años). Sin esto no se pueden echar las bases para una victoria decisiva de la refundación sobre la restauración conservadora y, detrás de ello, el Estado ampliado. Sin esto no se puede liquidar la corrupción y cooptación del Estado.

¿Cómo amenaza al poder constituyente el peligro de verse atado, domesticado, renormalizado por el proceso hegemónico de las elites dominantes que no van a descansar ni un solo momento en su lucha contra la Refundación? ¿Cómo lidiar democrática pero decisivamente con la “oposición” extrema (de la derecha conservadora en alianza con el centro neoliberal inconsecuente y con el imperialismo de Washington y la dominación de la clase capitalista transnacional) que sin duda se va a organizar contra las fuerzas y el proyecto de la Refundación? ¿Cómo se puede impulsar la Refundación hacia adelante?

2) Implementar programa mínimo de políticas públicas, sobre todo económicas, encaminadas a la redistribución de riqueza, reducción de las desigualdades sociales, raciales y de género. Pasos urgentes:

a) Creación de un nuevo marco regulatorio para la reforma y transición energética (favoreciendo y estimulando la energía solar y eólica por sobre la hidráulica o de carbón), impulso a infraestructuras verdes; en respuesta a los legítimos reclamos de muchas comunidades, impulsar una auditoría pública y abierta (con participación de los sectores implicados e interesados) sobre los costes reales y el impacto social y ambiental de todo el sistema eléctrico; reformas la Ley General de Electricidad (Decreto No. 93­96 del Congreso) que facilite y estimule la transición energética de un modo atento a las necesidades sociales más apremiantes, el desmantelamiento de los monopolios nacionales o transnacionales, así como el impacto ambiental y los desafíos del cambio climático; recuperación nacional de hidroeléctricas, cese de construcción de nuevas hidroeléctricas, consultas comunitarias donde ya haya represas pero no se hayan llevado a cabo las consultas y revisión de impacto ambiental y social de represas privadas existentes; implementación de una política nacional de acceso mínimo al suministro de energía eléctrica dando prioridad a regiones desconectadas, marginadas o abandonadas por el Estado y el sector privado; estimular la competencia para facilitar estos procesos, pero de ninguna manera esperar que dicha competencia lo provea todo.

b) Creación de una marco regulatorio para la participación comunitaria y ciudadana en todo proyecto mayor de infraestructura público o privado como, por ejemplo, carreteras, puertos, hospitales, transporte público, etc. Esto implica una revisión a la Ley de Alianzas para el Desarrollo de Infraestructura Económica (Anadie) y otras leyes similares incluyendo acuerdos de inversión bilateral y cláusulas sobre disputas entre inversores y el Estado en los TLC. Parte de esta revisión también consiste en redefinir, en función de la soberanía nacional-popular, toda cuestión de plazos de adjudicación, cancelación de adjudicación, indemnización y beneficios.

c) Impulso y desarrollo estratégico de la agro-ecología y la seguridad alimentaria; atención prioritaria para el desarrollo de las regiones donde actualmente se concentra el hambre, la pobreza, la desnutrición y la muerte prematura como, por ejemplo, el llamado “corredor seco” y las comunidades indígenas del altiplano occidental. Estos son problemas complejos y están interconectados y no se pueden resolver por medio de soluciones provisionales o de corto plazo. Los megaproyectos mineros e hidroeléctricos también está exacerbando la escasez de agua y la expansión de los monocultivos está exacerbando la pérdida de tierras y medios de vida; el cambio climático a su vez también empeora la escasez de agua, alimentos y el hambre y contribuye a prolongar y agudizar las “canículas” y la sequía, empeorando la pérdida de cosechas (sobre todo de maíz y frijol) y, por tanto, agudizando la hambruna y la crisis alimentaria que los/as agricultores de subsistencia y sus familias experimentan al no podrán consumir ni almacenar suficientes alimentos para los meses fuera de cosecha. Según proyecciones recientes, la posible llegada del fenómeno de El Niño a fines de 2018 – y su repetición cíclica y empeoramiento por el cambio climático – podría agudizar la precaria seguridad alimentaria y nutricional de las comunidades rurales vulnerables en Guatemala. “Justo cuando las comunidades rurales se recuperaban de la sequía de 2014 y del fenómeno de El Niño de 2015, los más fuertes registrados en la historia reciente, un nuevo evento climático vuelve a golpear a los más vulnerables”, dijo Miguel Barreto, Director Regional de WFP para América y el Caribe (http://es.wfp.org/FAO-y-WFP-preocupados-por-el-grave-impacto-de-la-sequia-entre-los-mas-vulnerables-de-Centroamerica). Todo esto, a su vez, contribuye a elevar los niveles de migración y, en consecuencia, al racismo ambiental y la violencia estructural. En su ruta hacia el Norte, mucha de esta gente pasa por los pueblos fronterizos con México, exacerbando las propias condiciones de pobreza y exclusión preexistentes en estas regiones.

La crisis alimentaria exacerbada por la sequía no ha escapado a los ojos y la indignación de la comunidad internacional. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP) han expresado su preocupación por el grave impacto de la sequía entre los más vulnerables de Centroamérica, incluyendo a Guatemala (ver http://es.wfp.org/FAO-y-WFP-preocupados-por-el-grave-impacto-de-la-sequia-entre-los-mas-vulnerables-de-Centroamerica). La evidencia demuestra que hay un vínculo claro entre la inseguridad alimentaria y la emigración (ver http://es.wfp.org/content/seguridad-alimentaria-y-emigración-por-qué-la-gente-huye-y-el-impacto-que-esto-tiene-en-las-familias). Pero es importante reconocer, de entrada, que las políticas asistencialistas y clientelistas aplicadas por gobiernos sucesivos en Guatemala han fallado. La respuesta del Estado, aunque se formule dentro del marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio o los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es reactiva y no preventiva y, por tanto, no logra resolver de raíz la crisis alimentaria en Guatemala. Año tras año el Estado espera que lleguen las lluvias como solía ocurrir “antes” y, ante la falta de su llegada o la forma errática y escasa de su arribo, las instituciones del Ejecutivo encargadas de atender la seguridad alimentaria y nutricional, agrupadas en torno al Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasán), se ven en la siempre pronosticada necesidad de declarar un “estado de calamidad” y, en base a ello, pedir presupuesto (en un presupuesto cuyas prioridades no son los intereses de las mayorías sociales empobrecidas) “para ayudar a las familias que perdieron sus cultivos debido a la canícula prolongada” (ver https://www.prensalibre.com/guatemala/politica/ejecutivo-necesita-q600-millones-para-atender-emergencia-por-sequia-prolongada). ¿Cómo es posible que, a pesar de que la crisis alimentaria es una crisis recurrente y estructural que afecta a un enomre porcentaje de la población guatemalteca más vulnerable, el Ministerio de Agricultura, no cuente con recursos suficientes para cubrir esta desafíos? Urgen programas estructurales de fondo y a largo plazo para erradicar el hambre, la pobreza y las crisis alimentarias recurrentes del corredor seco. Solo esto puede desalentar la emigración de personas – particularmente de la niñez – de modo “ilegal” y ofrecer una vida digna de ser vivida, por opción y no por inescapable necesidad o destino, en Guatemala.

Guatemala debe dar in giro económico estratégico, senti-pensante, para alejarse tan rápidamente como sea posible de los megaproyectos mineros e hidráulicos y los monocultivos (como la palma aceitera, etc.) y refundar la agro-ecología sostenible así como la reconstrucción de ecosistemas profundamente dañados, si es que no destruidos, por la expansión de la frontera agrícola corporativa, agro-exportadora y globalizada. Reconstruir con resiliencia climática es una prioridad impostergable y urgente. Esto implica lanzar un programa nacional de revisión de todos los megaproyectos y monocultivos con énfasis en su impacto comunitario, ambiental y climático.

La reforma agraria. ¿Va la Refundación a repetir la reforma agraria de 1952? Sí y no. (ampliaremos).

d) Hacia una nueva política industrial. La importancia de la propiedad social debe ser enfatizada en una nueva constitución. Pero es posible darle una nueva dirección a la industria para fomentar el Buen Vivir. Una forma efectiva de democratizar la economía guatemalteca es nacionalizando el sector minero y poniéndolo en manos de comisiones trilaterales que involucren al Estado, las comunidades y el sector privado. Esto solo donde las consultas comunitarias, necesidades sociales y estudios de impacto ambiental lo permitan. (se ampliará).

Hay que plantearse seriamente el desarrollo de una política industrial que enfatice lo propio de Guatemala y no la simple imitación de lo extranjero; estas políticas deben estar respaldadas con fondos públicos pero sin aumentar la deuda externa o el déficit fiscal, lo que requiere de una reestructuración mayor del gasto público en base a las prioridades del Buen Vivir en la era de la globalización y el cambio climático.

e) Revisión de los TLC y su impacto sobre los sectores económicos estratégicos de Guatemala. Donde los TLC no sean compatibles con los puntos a, b y c anteriores, los mismos tendrán que ser replanteados o renegociados; donde los TLC o el modelo de acumulación existente no permita la diversificación económica (en parte para cumplir con a, b y c arriba), estos tendrán que ser revisados y el Estado tendrá que asumir un papel protagónico y de dirección y liderazgo en conjunto y coordinación con secotres afectados e interesados.

f) Reforma educativa que traiga la educación a la población y no la población a los centros donde se concentra la educación. Es hora de que Guatemala tenga su “reforma universitaria de Córdoba” para el siglo XXI pero también una reforma del modelo y curriculo escolar desde la primaria a la educación media. Debe ser una reforma que encare abiertamente los retos de la Refundación en el contexto de la globalización y del cambio climático. Pero también debe ser una reforma educativa que fomente los valores fundamentales del Buen Vivir: respeto a la naturaleza, respeto a la diversidad sexual, respecto a las decisiones de las mujeres, respeto al pluralismo cultural, etc. Guatemala requiere de un nuevo consenso progresista en torno al desarrollo, fomento y expansión de una cultura científica senti-pensante, una cultura donde se apueste al desarrollo de conocimiento “superior” al mismo tiempo que se impulsen las epistemologías alternativas desde las comunidades indígenas y el protagonismo de la juventud y las mujeres. Es urgente que el Estado se plantee hacer inversiones en ciencia y haga esfuerzos para atraer científicos/as de la migración guatemalteca. La investigación superior en Guatemala, tanto como la acreditación académica, tienen que estar sujetos a un control riguroso e internacionalmente reconocido y avalado. El aislamiento científico de Guatemala tiene que acabar. La lucha por el desarrollo científico y contra el fraude académico deben de impulsarse simultáneamente y con fuerza. No hay duda que el sector empresarial puede hacer contribuciones en esto, pero no puede ser el fin de esta transformación. El fin de esto es el Buen Vivir.

g) Reforma fiscal progresiva pero no depresiva. (en elaboración). Es preciso modificar los impuestos indirectos, como el IVA, para satisfacer los criterios del Buen Vivir. Es preciso modificar el sistema impositivo para hacerlo compatible con la transición energética, agro-ecológica, diversificación industrial, reforma educativa, etc. Es urgente desarrollar un sistema fiscal acorde con los desafíos ecológicos y climáticas en la época del Antropoceno. (se ampliará)

h) Reformas al sistema financiero. (se ampliará) Deuda pública y participación social en decisiones sobre la deuda nacional; control y limitación de los créditos fiscales a las empresas; revisión de sanciones a quienes tengan deuda fiscal con el Estado; prioridades fiscales para las pequeñas y medianas empresas (Mipymes) y estímulos para la creación de estas empresas afuera del Departamento de Guatemala; dado que en Guatemala la mayoría de Mipymes son empresas individuales, el Estado fomentará, sobre todo, el cooperativismo o el mutualismo con incentivos financieros y fiscales para la creación de empleos cooperativizados y actividades que contribuyan con la economía del Buen Vivir.

i) Reformas laborales (se ampliará)

Estos son parsos decisivos, pero mínimos, para desmantelar el neoliberalismo, erradicar la cooptación/corrupción del Estado existente hasta que sea reemplazado en base a una nueva Constitución y combatir la desigualdad y la exclusión (todo el período), etc. (Esto se ampliará).

3) Expandir sin discanso la articulación rizomático-disciplinada así como el vínculo entre las comunas refundacionales y el gobierno de los/as de abajo (“gobernar obedeciendo”), para consolidar el proceso desde abajo hasta arriba. Como no hay duda alguna que las clases dominantes (incluso los grupos más afines dentro de las mismas) le va no solo a dar la espalda al proceso refundacional sino que lo van a oponer sin tregua, hay que impulsar sin parar el alcance y la envergadura de la Refundación. La lucha contra-hegemónica no puede detenerse en ningún momento.

La presente propuesta de programa mínimo es urgente porque en el momento presente, entre otras cosas, el extremo centrismo (una expresión de las elites dominates en alianza con cuadros bien conocidos de la sociedad política y con apoyo de grupos y movimientos en la sociedad civil buena y permitida) se plantean conseguir un arreglo (aunque no lo llamen así), lo más normalizador y desactivador posible (aunque lo presenten como producto de las grandes protestas de 2015), entre la restauración y la ciudadanía indignada (incluyendo alguna gente de los movimientos sociales rupturistas) que deje tanto como se posible del Estado neoliberal ampliado (al que ven como un “Estado de derecho”) en manos de las fracciones dominantes del bloque en el poder. Aunque se planteen elevar los niveles del asistencialismo social (al que llaman “desarrollo humano sostenible”), esto deja intactas las estructuras sociales y económicas profundas que mantienen marginados, desplazados y oprimidos a los movimientos sociales mayoritarios, a la gente trabajadora y campesina, a la gente indígena y a las mujeres. Y esto también deja sin esperanza a la juventud que irrumpió en la escena política nacional con el gran acontecimiento de 2015.

Todo esto depende de la voluntad, audacia y coraje de los movimientos sociales y colectivos urbanos progresistas en cuyas manos está forjar esa articulación y construir ese poder constituyente.

La pregunta es, como decía Lenin, ¿Nos atrevemos a vencer?

Vamos Guatemala hacia la #RefundaciónYa desde abajo, democrática y rupturista

Marco Fonseca es Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente es instructor en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University. Su libro más reciente se titula «Gramsci’s Critique of Civil Society. Towards a New Concept of Hegemony» (https://goo.gl/Oeh4dG).

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