Sonido, cámara y acción: montaje de una independencia

Por Gustavo Illescas

Durante la celebración del Día de la Independencia, luego de los cañonazos de salva, la única toma panorámica para la teleaudiencia se destinó al escenario dispuesto sobre la 6 calle de la zona 1, entre 6 y 7 avenida, con la fachada del Guacamolón de fondo. Hasta el dron que grababa en vista de pájaro fue bajado. En adelante solo tomas cerradas o close up de la bandera, de los cadetes de la Escuela Politécnica y un grupo de gente detrás de las barandas en tono de celebración.

Pero lo que la imagen ocultó el sonido no pudo. En el escenario había dos podios, el central y el auxiliar. Con el canto del himno nacional no tuvieron problema pues la mayoría lo entonó pese a las legítimas resistencias. Con la lectura del acta de independencia desde el micrófono del podio auxiliar a cargo del gobernador del departamento de Guatemala, el equipo técnico de sonido tampoco tuvo problema para enviarle el mensaje correcto a la teleaudiencia, ya que el orador gritaba y saturaba la señal de audio al punto que sofocó los sonidos presentes en el parque central del municipio de Guatemala.

A continuación la persona encargada del protocolo anunció el turno del presidente Jimmy Morales, se cerró el canal de sonido para el micrófono del podio auxiliar y se abrió el canal de sonido para los dos micrófonos del podio central, donde se escuchó la voz presidencial, interpretada por el comediante y el pastor, hablando como cuando terminaba sus programas, en clave de moralejas, y por momentos haciendo referencias bíblicas, en clave de ungido. Desde ese personaje actuó en calidad de Comandante General del Ejército más que como presidente de la república.

El problema técnico podría explicarlo mejor la ingeniería en sonido, el caso es que sobre el discurso escrito ¿por? el presidente se empezó a colar un sonido casi imperceptible, pero con ritmo, salvo por el aleatorio bubuzelazo que se lograba distinguir a lo lejos. Hecho que hubiera pasado como una simple interferencia de baja frecuencia, confusa e ininteligible, producto de los errores técnicos y no de los errores de Gobierno.

Una vez concluido el discurso presidencial de independencia y cerrada la señal de audio del podio central, con el cadete apuntando la corneta hacia el escenario, se abrió la señal de audio del micrófono con pedestal que fue colocado en medio de la plaza, con la intención de captar el toque de silencio, pieza musical creada por un militar estadounidense durante la Guerra de Secesión (1861-1865). Sin embargo, al tiempo que eso acontecía se escuchó con claridad lo que de hecho ya sucedía del otro lado de las barandas perimetrales que separabanel montaje de la realidad.

Cuando estaban sonando los cañonazos de salva, la manifestación convocada por USAC es Pueblo, acuerpada por organizaciones urbanas y personas que se fueron sumando en el camino, ya había pasado el perímetro de barandas que estaba sobre la 9 calle y 6 avenida de la zona 1. Cuando el gobernador estaba clamando en su lectura de independencia desde el escenario, el ritmo de la batucada del pueblo y las consignas de la manifestación ya estaban ubicadas a un costado de la fuente (a la altura del siguiente perímetro de barandas).

Los sonidos de la manifestación que se esparcían por el parque central, asaltaron el micrófono del cornetista resguardado tras las barandas. Ello obligó a subirle el volumen al micrófono para captar sólo el “toque de silencio” pero por defecto también aumentó el volumen de los sonidos de la manifestación. Luego de segundos de ecualización no se logró silenciar o mutear a la gente que demostraba su rechazo al gobierno de Morales y exigían su renuncia por oponerse a la lucha contra la corrupción, estar señalado de financiamiento electoral ilícito, anteponer la defensa jurídica de su hijo a la defensa del orden constitucional que por su investidura le antecede, y hablar desde la moral evangélica cuando tiene señalamientos de violación sexual y trata de personas en ciernes.

Del tanatal de antimotines acantonados en el sótano del parque central, las mentadas barandas con sus puestos de control revisando hasta carruajes de bebes y la vigilancia de agentes que neutralizaron a un joven por sacar una bandera negra en son de luto por el pacto de corruptos, nada más recordar lo que una poeta parafraseó al ver a Otto Pérez Molina sentado en el banquillo de los acusados, esta vez el miedo cambió de lado.

Sobre la pista de Luna de Xelajú que sonó en el montaje escénico la noche del 14 de septiembre, ya los desfiles patrios de Quetzaltenango la mañana siguiente pusieron a Jimmy en su lugar, y con una bandera negra mucho más grande que la alzada por el joven tacleado en el parque central de Guatemala.

De los ilustres nombres que aparecen firmando el acta en 1821 y a propósito de quienes dicen defender la soberanía del pueblo, resaltan el nombre de dos hombres blancos adinerados, hijos de unos aristócratas de Navarra, España, que junto a otros criollos terratenientes que reclamaban su linaje de adelantados, firmaron un acta a puerta cerrada, debido a que las consecuencias para los suyos hubieran sido “temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”:

-Mariano Eligio Ramón de Beltranena y Llano, cuyo padre llegó a Guatemala en 1761, es antepasado de Fernando Linares Beltranena, actual diputado del Congreso por el Partido de Avanzada Nacional (PAN).[1]

-Mariano de Aycinena y Piñol, cuyo padre llegó a Guatemala en 1754, es antepasado de Acisclo Valladares Molina, actual embajador en Reino Unido, y su hijo Acisclo Valladares Urruela es Ministro de Economía del gobierno de Jimmy Morales.[2]

Sólo durante el primer siglo de era independiente los gobernantes del estado de Guatemala, fueran liberales o conservadores, en un ambiguo sentido de soberanía –que pervive-, concesionaron y subastaron grandes extensiones del territorio “nacional” a grupos de poder de Inglaterra, Bélgica, luego Alemania y por ultimo Estados Unidos, país cuya influencia ejercida en el golpe de estado contra el presidente Jacobo Árbenz perdura hasta el sol de hoy.

Una oligarquía que hasta la fecha es dependiente del comercio y las inversiones extranjeras de Estados Unidos, pero que a lo interno del país, se siente independiente respecto al resto de clases sociales y nacionalidades que no sean la criolla o ladina subordinada. Aunque si bien el mito fundacional de la oligarquía guatemalteca es la firma del acta de independencia de 1821, en la práctica se constituyeron con la creación de la Escuela Politécnica (1873) y el Registro de la Propiedad (1877), cuando comenzaron a profesionalizar sus aparatos de represión y legalización del despojo de las tierras comunales de los pueblos mayas.

Por esa misma cooptación oligárquico-militar del estado. Por esa corrupción perenne, es que en occidente la Alcaldía Indígena de Sololá convocó al pueblo kaqchikel a movilizaciones el lunes 10 de septiembre y la Junta Directiva de los 48 Cantones de Totonicapán convocó al pueblo k’iche’ el martes 11 de septiembre. El Comité de Desarrollo Campesino (Codeca) se movilizó el miércoles 12 de septiembre hacia el parque central, exigiendo además, una Asamblea Constituyente Popular y Plurinacional.

La noche del viernes 14 de septiembre una movilización en su mayoría mestiza urbana, logró entorpecer la transmisión en vivo del 197 aniversario de Independencia, haciéndose escuchar en el parque central: “Viva Guate, fuera Jimmy”, “Jimmy Morales, a los Tribunales”.

Como hace 197 años, se siguen firmando actas a puerta cerrada, solo que ahora se hacen montajes televisados con demostraciones de fuerza militar, para censurar las demostraciones de fuerza social en rechazo al sistema político corrupto. Pero como siempre, la historia no la registran solo sus escritores y ni sus mejores técnicos logran terminar de borrar las voces de la gente.

[1] El hermano de Mariano de Beltranena y Llano, es Manuel de los Santos Eustaquio Pedro José Ramón Beltranena y Llano, Intendente de León, Nicaragua. Ambos son hijos del aristócrata Pedro José de Beltranena y Aycinena, nacido en Iririta, Valle de Baztán, Navarra, España. Manuel Beltranena y Llano se casó en 1815 con María Manuela Felipa Jacoba Josefa Francisca de Paula de Aycinena y Piñol. Uno de los hijos de este matrimonio es Manuel Beltranena Aycinena que se casó en 1857 con María del Carmen Sinforsa Bernarda Josefa de Santa Teresa Piñol Bailey. Entre los hijos de Manuel Beltranena y María del Carmen Piñol se encuentra Manuel Ambrosio Beltranena Piñol, casado en 1895 con María Concepción Victoria Sinibaldi Ramírez. Uno de sus hijos, Luis Alejandro Beltranena Sinibaldi se casó en 1920 con María de La Luz Dolores Mercedes Valladares Aycinena. Una de las hijas del matrimonio Beltranena Sinibaldi-Valladares Aycinena es María de la Luz Beltranena Valladares, que se casó en 1945 con el diplomático Francisco Linares Aranda, quienes a su vez dieron a luz Fernando Linares Beltranena en 1945.

[2] El medio hermano de Mariano de Aycinena y Piñol, es Vicente Anastasio José de Aycinena y Carillo, II Marqués de Aycinena. Ambos son hijos de Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen, I Marqués de Aycinena, nacido en Ciga, Valle de Baztán, Navarra, España. Vicente Anastasio José de Aycinena y Carillo, se casó con Juana Nepomucena María Piñol y Muñoz. Uno de sus hijos, Pedro Alcántara de Aycinena y Piñol fue presidente provisional de Guatemala en 1865. Pedro de Aycinena se casó con María Dolores de Aycinena y Micheo. Uno de sus hijos, Juan Fermín José Doroteo Aycinena y Aycinena se casó con María Antonia Josefa Payés. Del matrimonio Aycinena y Acycinena –Payes nació María Dolores de Jesús Aycinena Payés, que se casó con Manuel Valladares Rubio, quienes a su vez dieron a luz a Luis Valladares y Aycinena. Luis Valladares se casó con María Molina Rubio y tuvieron a seis hijos, entre ellos Acisclo Valladares Molina, nacido en 1946.

Fuente: https://cmiguate.org/sonido-camara-y-accion-montaje-de-una-independencia/

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