Las ideologías

Jairo Alarcón

Se habla frecuentemente en corridos populares que el problema de la corrupción en Guatemala no tiene ideología, ya que tanto personas de derecha como de izquierda incurren en esta. Ignoran, los que así piensan, que todo accionar humano se sustenta en principios y valores, y estos son parte de la idiosincrasia de los pueblos, lo cual tiene un componente ideológico. La ideología puede ser entendida básicamente de dos formas, una de forma neutra, es decir, constituye todo el caudal de ideas que representan el acervo cultural de una persona o grupo de personas. Pero también puede entenderse, según el planteamiento de Karl Marx, como una falsa conciencia o el enmascaramiento de la realidad. De ahí que se habla de ideología como la forma de pensar de un individuo o bien como la deformación que el sistema le hace creer a un individuo.

En ambos casos, el accionar humano hace visible la forma de pensar de estos, sea producto de la convicción o de la alienación. Se actúa de tal forma porque ese accionar corresponde a un determinado pensamiento. El corrupto, por consiguiente, piensa en sacar provecho de cualquier situación, y no es porque el momento o la circunstancia lo hagan delinquir, es porque, para él, su bienestar depende del detrimento de otras personas.

Las actitudes están relacionadas íntimamente con la forma de pensar del individuo. Pensamiento que puede ocultarse tras la demagogia. No obstante, el engaño no pude durar por siempre, y poco a poco se devela el verdadero ser de las personas tras sus acciones. Para los que piensan que la finalidad del ser humano es el lucro, manifiesto a través del individualismo, la competitividad, para los que el fin justifica los medios, el egoísmo constituye su sustento ideológico. De ahí que, dejar a un lado las ideologías, decir que tanto la izquierda como la derecha caen en los mismos errores, es simplemente decir que tanto aquellas personas que se dicen de izquierda como de derecha pueden ser corruptas. Pero ahí no es el problema. El tema de la ideología, entendida como la forma de pensar de las personas, que se refleja en su accionar, sí tiene relación con los actos de corrupción. No es lo mismo una ideología de explotación e inequidad, que otra de solidaridad e igualdad. En la primera no importa si para lograr el éxito se pase por encima de los semejantes; en la segunda, por el contrario, el éxito lo establece la armonía en sociedad.

Señalar simplemente que la corrupción no tiene ideología es no profundizar en el tema y, sin lugar a dudas, confunde y da lugar a equívocos.

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