El pueblo con CODECA en la calle

Mario Roberto Morales

Las organizaciones que apoyan a Jimmy Morales y repudian a la CICIG en la calle, representan al ala oligárquica arzuista. Lo que ésta pretende con su lucha es ser tomada en cuenta por el ala dionisista en la gestión y usufructo del Plan para la Prosperidad, que es la forma operativa como se realiza la restauración oligárquica en marcha. Una restauración ocurre cuando un régimen económico y político ha fracasado, pero debe seguir funcionando porque no existe otro interlocutor válido ante los poderes transnacionales y geopolíticos, y en vista de la ausencia de una alternativa de poder. En nuestra coyuntura, el ala dionisista fue ungida por la geopolítica para realizar la restauración oligárquica mediante la “lucha contra la corrupción”, haciendo cambios para que todo siga igual, con la complicidad del oenegismo dizque de izquierda (rosa) local y la derecha “progre”, que de turbia y negra pasó a ser políticamente correcta y lila.

Por tanto:

El movimiento popular encabezado por CODECA no debe hacer suya la lucha contra la corrupción porque eso implica optar por una de las dos facciones oligárquicas en pugna y contribuir a la restauración oligárquica. Lo mismo puede decirse de la bandera pro-CICIG y anti-Jimmy. Porque la CICIG y el anti-jimmismo es el caballo de batalla de los dionisistas y porque en realidad Jimmy Morales no importa. No es él quien decide lo que hace, sino sólo hace lo que le dicen. Centrarse en su figura sólo logra darle una dimensión de estadista que no tiene. Además, su renuncia no cambiaría nada. El movimiento popular debe ignorarlo, pues hacerlo formar parte de su agenda también implica tomar partido en la pugna intraoligárquica, cuando el interés popular es otro.

El movimiento popular encabezado por CODECA está partiendo las aguas de la pugna intraoligárquica, reivindicando necesidades de clase como la tierra y el territorio, el agua y la energía eléctrica, el empleo, la salud y la educación como derechos humanos y no como mercancías. Las organizaciones populares y colectivos urbanos que aún centran sus luchas en la bipolaridad corrupción/anticorrupción o CICIG-Iván/institucionalidad-Jimmy son las que siguen la agenda oenegista de sus donantes, y no la del interés popular.

Al movimiento popular encabezado por CODECA le toca constituirse en el interlocutor alternativo a la oligarquía frente a EU, Rusia y China para romper la restauración oligárquica y modificar el sistema económico corrupto que necesita de un Estado corrupto para funcionar. Los que no se sumaron a CODECA hoy, son los que buscan seguir viviendo de financiamientos externos.

El pueblo está en pleno proceso creciente de Asamblea Constituyente Plurinacional y Popular. No necesita de alianzas oenegeras “horizontales”, sino de seguidores del pueblo.

www.mariorobertomorales.info

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