Réquiem por el Centro Cultural Universitario CCU

Lester Homero Godinez Orantes

No habrán banderas a media asta, no habrán escenas de dolor, no habrán actos de contrición, ni funerales, pero el CCU ha desaparecido de la estructura administrativa de la USAC, sin que nadie siquiera estornude. En efecto, no se trata de no prorrogar contrato al jefe de turno, sino se trata de que desaparece de manera IRREVERSIBLE, la jefatura del CCU (como lo ha informado la actual Directora General de Extensión Universitaria), unidad creada precisamente para coordinar y dirigir la actividad cultural y artística de la Universidad de San Carlos, pues llegué ayer para firma de documentos y constaté que mi ex despacho había sido completamente desmantelado (cual aves de rapiña le cayeron —con saña—, a los restos mortales de dicha oficina).

El CCU fue creado mediante Acuerdo de Rectoría No. 9,163 el 14 de enero de 1975, por el entonces Rector, Dr. Roberto Valdeavellano Pinot, con los objetivos siguientes: a)Promover, Proyectar y difundir la creación artístico cultural; fomentar el conocimiento, rescate, desarrollo y divulgación de las diferentes manifestaciones artísticas; b) Difundir la cultura y el arte en la sociedad a través de las unidades que lo conforman; c) Difundir a nivel nacional e internacional actividades artístico-culturales; d) Fomentar todas las actividades que contribuyan a la creación y preservación de valores culturales; e) Proporcionar espacios físicos para la realización de actividades académicas, científicas, artísticas y culturales del país.

El requisito para ocupar el cargo es el de poseer una licenciatura en arte o similar, precisamente, porque la toma de decisiones requiere de profesionales altamente calificados para el puesto, pero además, con la suficiente sensibilidad, experiencia, conocimiento y trayectoria en el campo del arte. (Es importante mencionar que siempre estuve consciente de que la jefatura aludida era un puesto de confianza, por lo que el hecho de que no se me prorrogue mi contrato, es completamente irrelevante). Lo que sí es grave es que la actual Directora de Extensión Universitaria (psicóloga), ha afirmado que “no se nombrará a nadie en dicho puesto”, con la manida excusa de “austeridad y ahorro”, lo cual es falso, pues el cargo ya contaba con su propio presupuesto, al menos hasta diciembre, y su monto es relativamente tan pequeño, que no hará gran diferencia. Con lo anterior, el CCU queda decapitado y se supone que las decisiones relacionadas con el arte y la cultura las tomará la Directora General de Extensión Cultural (no me atrevería yo a practicar un examen psicológico a un paciente, por cierto). En Guatemala, esto es normal, la improvisación en los puestos, pero es grave cuando hay un reglamento de Relaciones Laborales, que norma la idoneidad en los puestos, sobre todo en la Universidad de San Carlos, llamada a respetar las distintas especialidades profesionales que ella misma determina e imparte, asimismo, existe una Dirección de Desarrollo Organizacional que vela, precisamente, por la integridad y desarrollo de la estructura de la universidad. Las autoridades lo negarán, pero el daño es irreversible y ya está hecho.

Cabe mencionar que cuando asumí como jefe del CCU en 2014, mi principal prioridad fue el fortalecimiento del “personal” artístico, tomando en cuenta que siendo una universidad con cerca de 3 siglos y medio de existencia, los miembros de las agrupaciones artísticas, Estudiantina USAC (48 años), Coro Universitario (62 años), Compañía de Danza USAC (25 años) y Teatro de Arte Universitario TAU (70 años), NO PERTENECÍAN ADMINISTRATIVAMENTE A LA USAC, no obstante su reconocido valor emblemático e identitario y su “pertenencia” intrínseca a la USAC. Únicamente la Marimba de Concierto (35 años), fundada en 1983, 4 años más tarde de que yo fundara la Marimba de Concierto de Bellas Artes, tenía a su personal contratado por 4 horas diarias, situación que dificultaba realizar actividades fuera de ese horario. Todo ello lo sabía, pues pertenecí a la Estudiantina entre los años de 1974 a 1977, año en el que fui su director, por lo que tuve una valiosa experiencia vivencial.

El 21 de septiembre de 2015, presenté al entonces Rector, Dr. Carlos Guillermo Alvarado Cerezo, un proyecto de creación de plazas (SIN PRECEDENTES), con cálculo completo de prestaciones y salarios por 8 horas, para institucionalizar a los artistas de tales agrupaciones, por un monto de aproximadamente 11 millones de quetzales anuales. Ante la falta de recursos, lo único que se logró fue ampliar el horario a 8 horas para los integrantes de la Marimba de Concierto, así como se logró contratar a los directores de las otras agrupaciones, de 3 a 8 horas y a los asistentes o auxiliares, de 2 a 8 horas, gracias al apoyo del Rector Alvarado Cerezo.

Me congratulaba el año pasado cuando se iniciaron las primeras reuniones para la creación de una Unidad de Patrimonio Cultural de la Universidad, con expertos como el arq. José María Magaña, ex Conservador de la Ciudad de Antigua Guatemala, y el Dr. Alfonso Ortiz Sobalvarro, experto en legislación cultural. No sólo no se constituyó, sino ahora la Universidad de San Carlos da un paso atrás, con la decapitación del Centro Cultural Universitario, no obstante que en el artículo 2º de su ley orgánica se lee: “ARTÍCULO 2. Su fin fundamental es elevar el nivel espiritual de los habitantes de la República, CONSERVANDO, PROMOVIENDO Y DIFUNDIENDO LA CULTURA y el saber científico.” Lejos de crecer, decrecemos, lejos de construir, destruimos y lejos de avanzar, retrocedemos:
¡ID Y ENSEÑAD A TODOS!

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