Para vivir mejor con menos energía “slow energy”

Omar Marroquín Pacheco

Los movimientos “Slow” en el mundo son cada vez más diversos y populares. Sus impulsores persiguen un ritmo más pausado que sirva a los ciudadanos a disfrutar de mejor forma y más, y de paso ser mucho más respetuosos con el ambiente.

El objetivo de la “slow energy” es detener el desenfrenado ritmo de consumo de energía, para lo cual proponen la implementación de medidas de eficiencia energética y así fomentar el decrecimiento energético, sus impulsores principalmente los españoles, aseguran que los consumidores pueden gastar mucha menos energía, aun mejorando sus niveles de confort.

Los ciudadanos de a pie tiramos mucha energía sin saber y sin poner atención ni estar conscientes de ese hecho, estamos por completo desorientados, basados en que no nos interesa que tipo de energía consumimos si es carbón, petróleo, kerosene, solar, nuclear, eólica etc. Menos aún nos preocupa cómo gastar la energía justa o mejor aún, cómo vivir mejor con menos energía.

Hablar de las ventajas tanto ambientales como económicas de aplicar este tipo de medidas “slow energy” son varias: se reducen las emisiones contaminantes, y los gases de efecto de invernadero altamente implicados en el cambio climático. Un menor consumo energético es ahorro en dinero, así como la revalorización de los inmuebles que implementan este tipo de medidas.

Si se habla de autoabastecerse con energías renovables (solar, eólica u otra), las personas que lo implementan no tienen que preocuparse de los posibles vaivenes de los precios que se dan en el sector eléctrico, ni si hay o no escases de combustibles fósiles.

Muchos países principalmente europeos en su lucha contra el cambio climático y la alta dependencia de los combustibles fósiles, tiene regulaciones estrictas en cuanto a la implementación de uso de energías renovables limpias, con niveles de eficiencia energética muy altos.

Mucho se habla de que la implementación de este tipo de soluciones con eficiencia energética, encarece las inversiones iniciales, pero si se toma en cuenta que los recibos de luz con costo cero, en el sector de la energía donde día con día va al alza, hacen que las inversiones se recuperen cada vez en menos tiempo. Se debe también tomar en consideración la revalorización con los años de los inmuebles que implementan la eficiencia energética ya que tienen un valor añadido frente a otro tipo de edificaciones que no lo tienen.

Algunas medidas que se hacen necesarias para conseguir ser “slow energy”
1. Tener una cultura energética: tenemos que ser conscientes de cómo es nuestro consumo energético, saber cuánto despilfarramos y las consecuencias ambientales que esto acarrea.
2. Combatir la contaminación exterior e interior: se debe de intentar ventilar las habitaciones de una forma natural ventanas cruzadas y tipo sifón que hagan que el aire circule adecuadamente y una correcta orientación de las mismas.
3. Aprovechar al máximo la luz natural: esto principalmente por la orientación de la construcción como un principio de arquitectura pasiva, la correcta ubicación de las ventanas y su tamaño adecuado.
4. Utilizar luz artificial de bajo consumo: existen en el mercado nacional bombillas LED, de muy bajo consumo energético, sustituyendo a las bombillas tradicionales.
5. Utilizar artefactos de ahorro y alta eficiencia: al comprar en el mercado se pueden encontrar diversas tecnologías ahorradoras de energía y con poco consumo proporcionan los satisfactores a los que estamos acostumbrados.
6. Instalar tecnologías renovables: paneles fotovoltaicos comúnmente llamados sistema de energía solar, que proporcionan electricidad y calientan agua, disminuyendo así el consumo energético convencional.

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