AMLO: Todo menos el azar

Miguel Angel Sandoval

El análisis de AMLO y su victoria tiene a medio mundo perplejo. Hay analistas que con la mano en la cintura dicen que es en última instancia un viejo priista que regresa al estilo de carro completo del otrora poderoso PRI. Otros que la adjudican su victoria a una buena operación de márquetin político, otros más, a la división de las derechas, y así, hasta concluir que debe fracasar porque ha ofrecido mucho. La verdad es que esta aproximación es bastante limitada. Veamos.

Sin remontarnos más lejos, es menester recordar que en las elecciones presidenciales del año 2006, AMLO fue víctima de un fraude electoral, que llevó a la presidencia de México a Felipe Calderón. Aunque muchos digan que no hay pruebas contundentes y omitan hablar del fraude descarado que la maquinaria electoral montada y aceitada durante el priato, le aplico al candidato de las izquierdas. Ya antes, en 1988, Cuauhtémoc Cárdenas, había pasado la misma experiencia. En esa ocasión el beneficiado fue Carlos Salidas de Gortari.

Antes, AMLO había sido víctima de un fraude electoral al competir por su estado natal, Tabasco, en donde denunció el fraude electoral en la mejor tradición del priismo que ya había perdido la legitimidad de antaño. Así las cosas, AMLO y la gente que le acompañaba desde la primera hora, se convirtieron después del fraude presidencial del año 2006 en una oposición férrea al gobierno panista. Constituyeron un gobierno sombra o paralelo y se dieron a la tarea de construir MORENA. Un movimiento por la regeneración nacional.

En este momento le incorporan el componente Regeneración ante la evidente corrupción del régimen, ante el fraude electoral, ante la violencia desatada para mantener el poder, y un largo etcétera. Todo esto estuvo salpicado de luchas sociales, encabezadas por el mismos AMLO alrededor del intento de privatización de Pemex, o sobre el fraude bancario de Fobaproa que con la complicidad del gobierno de turno, se llenaron de plata las cuentas en el extranjero, con el pretexto de apoyar al ahorrador mexicano. Es parte de otra historia.

Entre tiempo, AMLO publico libros con su versión sobre los fraudes electorales, sobre el caso de Pemex o sobre la estafa brutal de Fobaproa. Ello junto con movilizaciones de alcance nacional. Es el encuentro de la sociedad mexicana con un líder que tenía credenciales de honradez, de austeridad, de compromiso democrático. Su gestión al frente del gobierno del DF se había caracterizado por trabajo, transparencia y austeridad. Y como bien se conoce, el DF es sede de los poderes federales y una ciudad con su zona conurbada de unos 20 o más millones de habitantes.

A continuación y mientras construía MORENA, visito una, dos y más veces durante años, todos los estados y municipios de ese país. En cada una de las visitas para reunirse con colectivos, organizaciones, con la gente, iba abonando esa ola de votos que tuvo lugar en las elecciones de este primero de julio.

Quizás uno de los temas de más relevancia en su victoria, es la forja de alianzas del más diverso tono político e ideológico. Por ello tuvo críticas en el proceso, aunque los resultados avalan su intransigencia en la realización de una amplia alianza para obtener los votos que finalmente obtuvo en una elecciones claras, que obligaron a sus oponentes a decir el mismo día y con resultados a boca de urna, que reconocían su victoria electoral sin más.

Tan grande fue el revés que sufrieron las fuerzas políticas del ´país y tan grande la victoria de AMLO, más de la mayoría absoluta. Al grado que ni sumados todos los votos opositores se acercaban a lo obtenido por este candidato que, efectivamente había surgido en el PRI, pero luego se había distanciado y condenado en forma categórica. En síntesis, el éxito de AMLO hay que buscarlo en la tenacidad por un lado, y en la defensa de ciertos valores democráticos que se habían perdido casi de forma total en el vecino país.

Hay enormes desafíos y ello es importante no perderlo de vista. No obstante, hoy día la propuesta del líder de Morena ya es ganadora. De inicio tiene un congreso y senado con mayoría de su proyecto político, y dato de suma importancia histórica, es la primera vez que en su integración tienen paridad de generó, lo mismo que en el gabinete que ya anunció.

Es de esperar que el nacionalismo tendrá otro momento estelar en el nuevo gobierno mexicano, que habrá una nueva época de la Doctrina Estrada en las relaciones internacionales, que los recursos naturales de utilicen en beneficio de los mexicanos y no de las empresas transnacionales, que el crecimiento económico sea en beneficio de las mayorías, así se podrá pensar que el voto arrollador de las elecciones tiene futuro. Es la apuesta de muchos.

No es una revolución en sentido clásico, ni una elección tradicional más. Hay en la victoria electoral de este líder de la oposición mexicana, un impulso renovador, refundador si se quiere, y ya se habla de una nueva república. Con todo, es necesario esperar que finalmente asuma como presidente de manera oficial, lo cual tendrá lugar el primero de diciembre de este año. O sea que estamos ante una larga transición y durante la misma se irán viendo los perfiles más claros de una propuesta política, económica, social, en política exterior.

Pero habría que poner atención en el tema que quizás es el más delicado: la violencia y el impacto del narcotráfico que se ha colado en las altas esferas del poder. Ese es a mi juicio el desafío mayor. El resto viene por añadidura. Igualmente, no hablo de que la reducción de la pobreza o la falta de empleo, el desarrollo económico incluyente, el fin de las desigualdades, sea algo fácil, pero en un clima de tranquilidad, aun si relativa, sería más fácil de abordar sin la presencia de una especie de cooperación de muchas de las instituciones del país.

El presidente electo ya habla de un crecimiento anual del 4% del PIB, Eso es positivo, lo que falta es ver el comportamiento de los actores económicos, el rol del estado y que la sociedad sea beneficiaria del crecimiento anunciado. Con ello asistiríamos a un cambio gradual pero pronunciado.

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