Cosas del futbol: Belle Époque

Josetxo Zaldua
Emmanuel Macron olvidó por un rato sus desavenencias políticas con su homólogo Vladimir Putin a propósito de Crimea –tan colonizadora es Francia como Rusia– y empujado por la selección de Deschamps, Griezmann y Mbappé, repartió besos y abrazos junto a Putin en nombre del orgulloso pueblo francés. Croacia, que jugó más y mejor, asistió bañada en lágrimas al festejo galo. Fueron mejor equipo pero este negocio es de goles, no de merecimientos.

Mención aparte para quien hasta hoy había sido el mejor árbitro del Mundial Rusia 2018, el argentino Néstor Pitana, que saltó a la cancha con una empanada mental tan grande como La Pampa. A veces los árbitros juegan a ser árbitros –a los entrenadores suele pasarles lo mismo– y la riegan de principio a fin. Así le pasó a este singular personaje que mezcla profesiones y aficiones con singular éxito. Pero hoy la regó en los dos primeros goles de los franceses. Errores de apreciación, les llaman.

Junto con Pitana hay que sacar a colación el tema del VAR. Tal vez por una cuestión de años, a quien suscribe esa innovación le sienta como una patada “ya saben dónde”.

Eso de que no se permitan los errores humanos es dramático. A este paso los jugadores acabarán siendo robots incapaces de dar patadas o mentársela al prójimo. Me quedo con el futbol de antes del VAR, entre otras cosas porque ese maldito sistema nos deja sin posibilidad de descargar nuestra ira en el árbitro, en el destino que generalmente es injusto. Caminamos hacia un futbol aséptico dominado por las estadísticas y la tecnología.

No fue el Francia-Croacia un choque en el que brillara el buen futbol, pero eso sucede prácticamente en todas las finales, hasta en el futbol llanero. El asunto es ganar, lo de menos es cómo, y eso en una selección con dos jugones como el cerebral Griezmann y la gacela Mbappé, arropados además por un equipo muy solidario y de calidad, pues es relativamente fácil.

Ganó la historia a una Croacia espectacular, combinación de fuerza con dos que tres jugadores exquisitos. Fueron un equipo más que digno. Honor para ellos.

La cita es Catar 2022.
La Jornada

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