El Estado falló

Danilo Santos

La referencia de la evacuación del Hotel en las cercanías de las comunidades que fueron alcanzadas por el flujo piroclástico sirve de parámetro para evaluar dónde falló el sistema y por qué. En mi opinión, la cadena es muy larga y pesada, además, deja en las comunidades la responsabilidad y decisión de actuar frente a un desastre; lo cual no es del todo malo, sin embargo, existen factores de todo tipo; sociales, culturales, económicos, que determinarán ese actuar comunitario; por lo que, en una situación de emergencia, la objetividad, la acción rápida y anticipada para salvar vidas, debería partir del Estado a través de las instancias de gobierno que de manera sistémica controlan la información, tecnología y recursos necesarios para tomar decisiones.

En el Hotel, la organización interna decidió y eso salvó las vidas de quienes se encontraban en el lugar, no la dejaron a discreción de los clientes. En las comunidades, a pesar de que en el área había personal de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (un eslabón de la cadena), la decisión no fue igual de ágil.

Aquí, los “mecanismos, procedimientos y normas que propicien la reducción de desastres”, la organización, capacitación y supervisión a nivel departamental, municipal y local, “para establecer una cultura en reducción de desastres, con acciones claras, antes de su ocurrencia”, la coordinación interinstitucional, en fin; la Coordinadora Nacional, el Consejo Nacional, la Junta Ejecutiva, la Secretaría Ejecutiva y las coordinadoras regionales, departamentales, municipales y locales, fallaron, es muy larga y pesada la cadena. Se incumplió con la Ley y la política que rige la reducción de riesgo a los desastres en el país. El Estado falló de manera atroz. Punto. La pregunta es por qué.

Es quizá que la política no ha sido bien ejecutada; que la ley es demasiado compleja y no adecuada para nuestra realidad; o que los funcionarios de este gobierno son demasiado incapaces. Con seriedad Conred debe evaluar y hacer públicos los resultados de dicha evaluación para que se tomen las acciones correctivas correspondientes. El fallo ha costado de momento, más de cien vidas.

Los volcanes no se moverán jamás de donde están, tampoco las capas tectónicas del Caribe (sobre las que estamos situados) y la del Coco, situadas a lo largo de la costa Pacífica, serán estables nunca; es un hecho que debemos estar bien preparados para los desastres porque nuestros factores naturales de riesgo son muy altos. Y si a eso le agregamos que la pobreza en Guatemala aumenta la vulnerabilidad, el riesgo aún es mayor.

Ninguna vil vara que ahora se somata y se exhibe hipócritamente se acordó en vida de lo que el fuego no se cansa de recordarnos tragedia tras tragedia. Ninguno de los que ahora se rasgan las vestiduras podrá con sus payasadas devolverle la vida a los que ya estaban muertos para una sociedad y gobierno obsoletos.

Cuántos volcanes, barrancos, laderas, basureros y demás zonas de riesgo existen invisibles y llenos de ciudadanos de segunda o tercera categoría, útiles para votar, pero indignos de una planificación urbana y uso de suelos, de decisiones de Estado que protejan sus vidas y que en verdad reduzcan la vulnerabilidad ante los desastres naturales.

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