Tragedia permanente

Por Mario Rodríguez Acosta

Fue César Vallejo que expresó lo siguiente: “En suma, no poseo para expresar mi vida sino mi muerte”. Un modo muy particular para retratar la tragedia que hoy vive el país.

Por un lado, las consecuencias de un fenómeno natural en un país tan vulnerable se convierten en tragedia y dolor que perdurará por años, hasta que otro fenómeno natural se ensañe de nuevo con la población más vulnerable, como siempre sucede.

Por otro lado, el vuelco monumental de solidaridad de la sociedad en su conjunto para arropar el sufrimiento de los afectados nos regresa la esperanza en la humanidad. Nos dice que este país tiene solución y la misma se encuentra en la gente, en la población, en el pueblo.

En medio hay toda clase de carencias, principalmente las que muestran los dirigentes estatales al mando del presidente de la República. Tanta incapacidad se ve reflejado en la respuesta obtenida y en los resultados desoladores hasta el momento.

Aprovechando la tragedia con una desvergüenza tal, están los diputados que hacen caridad para la campaña política, pero conspiran y se arropan para evitar el señalamiento judicial y así sellar el pacto con la corrupción.

La sociedad ve con estupor como la vieja política interactúa en la crisis, se arropa para proteger a los corruptos y legisla en contra de la sociedad sin ningún remordimiento, carente de empatía con la situación y el sufrimiento de los afectados.

En este gobierno no existen las responsabilidades políticas, se apapacha al incapaz, al corrupto y se mantienen a toda costa la ambición por el poder, por el dinero y la desvergüenza.

Las noticias se suceden y las cosas empeoran. La agenda de la impunidad se consolida en el congreso, el ministerio público está desaparecido, mientras tanto, vas 6 dirigentes campesinos asesinados con total impunidad, sin que a la fecha se conozca las averiguaciones del ente investigador sobre los casos.

El presidente le otorga al ejército la gestión de la ayuda solidaria, mientras los empresarios en lugar de pagar impuestos se promocionan como paladines en la entrega de vivires para los damnificados. En los pueblos, los alcaldes y los aspirantes al puesto, hacen colectas inagurando la campaña política del próximo año con total hipocrecía.

Los verdaderos héroes, trabajan diariamente sin reconocimiento, solo con la satisfacción del deber cumplido. Otros en cambio reflejan sus egos malignos en la sociedad, se muestran como pavorreales, ostentando sus riquezas ante tanta pobreza, causante principal de todas las tragedias vividas en este país.

Al final, el Volcán de Fuego nos retrata como sociedad. La tragedia social la vivimos constantemente, sin tregua, pues vivimos en una crisis permanente, por eso en este país, la vida sólo se expresa en la muerte.

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