¿Otra vez Corea?

Miguel Angel Sandoval

Es el titulo de un libro publicado en finales de los años 60 sobre la realidad de Corea del Norte en una época de absoluto silencio sobre lo que ocurría en esa sociedad. Fue escrito por un periodista australiano Wilfred Burchet, que había publicado varios libros sobre la guerra de Viet-Nam. Acucioso, de pensamiento libre, con oficio de reportero de grandes medios, publicó, La Guerra De Viet-Nam, ¿Porqué triunfa el Viet-Cong? Entre otros. Y para lo que me interesa destacar, el libro Otra vez Corea.

El vaso comunicante entre el texto de Burchet hace medio siglo con lo que circula de información en la actualidad, es una carga de desconocimiento de la realidad coreana. Una de las anécdotas que mejor recuerdo de la lectura del texto citado, es el momento en que con ojo de periodista de guerras y conflictos, pregunta por los resultados o efectos de la guerra de corea en los años 50s y lo que obtiene como respuesta es la foto o visita al edificio, el único, que ha quedado en pie después de la guerra impulsada por tropas estadounidenses.

Luego los esfuerzos por hacer una tecnología propia y la historia del tractor que el día de su presentación ante el líder Kim Il Sung, solo funciona hacia atrás. Es a partir de estos hechos que Corea del Norte se reconstruye y da paso a un sistema que solo se puede explicar a partir del tesón que sus dirigentes y población ponen en ese esfuerzo. Luego años de esfuerzo inenarrable para conseguir la soberanía alimentaria ante el bloqueo de hecho que tenía el país por sus intentos de mantenerse equidistante de los Chinos y los Soviéticos, y por supuesto de los EEUU y sus aliados japoneses, que con Corea del Sur, bloqueaban totalmente a la parte norte de la península coreana.

Mucha agua corrió bajo los puentes de la historia de Corea, su independencia, y su aislamiento internacional, pero lo que se señala no se puede ignorar. De la misma forma que el conflicto chino-soviético de esos años que generaron mucha confusión en los países con gobiernos con tendencia socialista o popular como se decía en esos años. Particularmente en Corea, con fronteras con los dos gigantes del socialismo que en la época vivían uno para hacerle la vida difícil al otro, a lo que se sumaba la presencia con tropas y toda la ayuda posible a Corea del Sur, virtualmente ocupada, como herencia de la segunda guerra mundial. Pero eso ya es caso cerrado.

Es idea de autonomía o de soberanía o de socialismo al estilo coreano que se instalaron en la mentalidad de los gobernantes coreanos para bien o para mal. Lo cierto del caso, es que con esa idea de independencia es que el país encallejonado entre Rusia y China y presionado por EEUU y la parte de corea del Sur, consiguió los niveles de desarrollo que lo hicieron una potencia nuclear, de segunda linea si se quiere, pero con recursos bélicos nucleares.

Ese sentido de la independencia y ese orgullo de haber salido a flote solos o con pequeñas ayudas condicionadas, es lo que les permite en la actualidad un proceso negociador con el gobierno de Corea del Sur, apoyado y sostenido por los EEUU. Es un proceso desde una posición de dignidad, con argumentos económicos, políticos o militares en la mano. Es una situación privilegiada pues puede negociar con dignidad, desde una posición de independencia y sin estar dependiendo del humor del presidente de turno en los EEUU. Incluso tomando en consideración eso que se ha dado en llamar el factor Trump, que vocifera, amenaza, somata la mesa, pero no encuentra eco en Corea que mantiene con firmeza y sin estridencias una postura clara.

La segunda reunión presidencial entre las dos Coreas y la visita del secretario de Estado de Estados Unidos, solo nos dice que Corea del Norte y Corea del Sur se encuentran en un proceso que eventualmente los podría llevar a su reunificación. En este caso, luego de la entrega de tres prisioneros de EEUU por el gobierno de corea del Norte en un gesto diplomático, permite pensar en razonables expectativas.

La guerra es asunto del pasado. Ahora es el momento de la paz, de los diálogos maduros, de la nueva época. Con todo y los sobresaltos normales en este tipo de procesos, que a veces parece que se alejan y otras veces parece que se encuentran ante la inminencia de acuerdos finales. En verdad es algo que debería ser analizado por quienes se dedican a ver en Corea del Norte a una “dictadura” con presidente “loco”, sin tomarse un minuto para el análisis sereno.

Sin embargo, antes que esta nota se publicara, Trump dijo que la reunión cumbre con Corea del Norte se aplazaba, sin dar razones, solo en el uso del estilo del inenarrable presidente estadounidense. Es así, que ahora estamos pendientes del desarrollo ulterior de los acontecimientos en esa región del mundo. Se le introdujo una pausa por parte del gobierno norteamericano que de manera automática es aplaudida por sus aliados y quienes ignoran el entorno político, comicheo y militar el tema coreano.

Nada de los escrito antes se modifica. Corea sigue haciendo gestos. Ya son dos reuniones o más con su homólogo del sur. Las declaraciones y gestos apaciguadores se multiplican. Las estridencias de Donald Trump, también, Pero no se contaba con la firmeza de Corea y la forma sorpresivamente diplomática que esta utilizando. Con finura, creando escenarios no previstos por nadie, y con mucha conciencia del entorno geopolítico estratégico.

La reunion pactada para tener lugar en Singapur se pospone. Y de forma extraordinaria, el presidente Trump habla de trabajo de preparación para una cumbre con Corea del norte, en lugar que podría ser el mismo pero que aún no se sabe con certeza. Mientras se producen hechos notables: Corea del norte destruye un centro de pruebas nucleares y dice que es por la urgencia de la paz. Al tiempo que un general vuela en dirección a los EEUU para apresurar el cumbre entre los mandatarios de los EEUU y de Corea del Norte. Soplan vientos de paz.

La crisis sigue abierta, aunque las ofertas de solución política, de paz, de acuerdos sigue en pie, de alguna manera, intacta.

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