Venezuela en la mira

José Vicente Rangel / El Espejo

1. Para el gobierno de Donald Trump es fundamental que la convocatoria a elecciones en Venezuela, el próximo 20/M, fracase. Igual actitud mantienen la Unión Europea y países de la región. Entre otros, Argentina, Brasil, Chile, Perú, y particularmente Colombia. Este inefable vecino –su gobierno– considera que llegó el momento de ejecutar los arteros planes que durante muchos años ha tenido que diferir, consistentes en enervar al Estado venezolano, lograr aspiraciones anexionistas y la extracción de los abundantes recursos naturales que existen en el territorio nacional.

2. ¿Por qué la confabulación contra Venezuela? Sin duda, y en primer término, por lo apetecible del botín. Porque se trata de una nación que guarda en su territorio recursos de todo tipo. No solo petróleo, un producto de extremada importancia estratégica, sino minerales con amplia demanda en los mercados mundiales. Pero hay algo adicional, que en la actual situación por la que atraviesa el mundo, de agudas tensiones e impredecibles conflictos bélicos, adquiere singular relieve.

3. Me refiero, obviamente, a la posición geo-estratégica de Venezuela en América del Sur. Al acceso que le da esa posición a áreas marinas claves, donde exhibe su poder la flota norteamericana –el Comando Meridional–, y una extensa zona costera con vastos recursos. Pero hay que agregar algo más, específico del caso venezolano: el proceso bolivariano que encarna una opción no capitalista, firmemente antimperialista y democrática, es decir, lo que el expresidente Obama calificó en su famoso Decreto como “inusual amenaza para la seguridad de los Estados Unidos”.

4. Lo que sucede en Venezuela es atípico en la región. Tanto en el debate de las ideas, de los proyectos de gobierno, del ejercicio de la “democracia participativa” frente a la “democracia representativa”, como en lo relativo al papel de ciertas instituciones, caso de la Fuerza Armada Nacional, concebida y realizada durante el proceso bolivariano como componente básico de la alianza Pueblo/FAN. Incluso, por el funcionamiento de las instituciones, su estabilidad, que se expresa claramente en la manera como éstas han sorteado las crisis provocadas por la derecha –tutelada por los gobiernos de EE.UU.–, en los procesos electorales y en momentos de golpes militares. Situaciones que el resto de los países sudamericanos no han podido conjurar. Frente al repunte del neoliberalismo, el socialismo bolivariano es una respuesta oportuna y contundente. Lo cual constituye un desafío al imperio y a las oligarquías, y una frustración que suscita todo tipo de reacciones como lo estamos viendo: bloqueos económicos y financieros, actos de sabotaje, terrorismo, desconocimiento de los procesos electorales convocados soberanamente. Con lo cual esos factores regresivos insurgen contra uno de los elementos claves de la democracia, como es la institución del sufragio.

5. Para los poderes que tienen en la mira a Venezuela, a su proceso político, impedir las elecciones del 20 de mayo es un problema de honor. A pocos días de la fecha se extreman las medidas compulsivas, se estrecha el cerco internacional, se producen ataques a servicios públicos, y los medios y redes desbordan con descalificaciones del gobierno y del proyecto. La determinación del adversario es impedir el evento comicial, o llegar a él en un clima plagado de violencia. En una situación que facilite el desconocimiento del resultado, como lo anuncian voceros del imperio y los cipayos. Sin embargo, la decisión del pueblo a resistir y la fortaleza de la alianza Pueblo/FANB, garantiza el arribo exitoso al 20/M. Así como fueron derrotados el 11/A, en la guarimba, la guerra económica y financiera, es previsible una nueva victoria popular, masiva y contundente, el 20/M.

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