¿Mea culpa empresarial?

Miguel Ángel Sandoval

La disputa alrededor sobre la presencia de la CICIG y los exabruptos políticos de varios actores de relevancia en el escenario político, no dejan espacio al análisis de temas de suma importancia para el futuro de nuestro país. Y lo más relevante es que entre los dimes y diretes ha pasado de noche el mea culpa empresarial y las acciones que deberían ver la luz a partir de ese acto empresarial.

Si algo queda claro en los últimos dos años es la existencia de una buena representación empresarial que ha sido reacia a pagar sus impuestos, o peor aún, han sido evasores consumados, acudiendo incluso al fraude descarado vía la creación de empresas de cartón para evadir sus responsabilidades fiscales. Han sido corruptos y corruptores para obtener los beneficios del Estado casi sin despeinarse. Contratos, exenciones, apoyos y muchos beneficios más.

La lista es larga. Es lo que nos demostró la SAT en 2016 con los casos de Aceros de Guatemala, Energuate, Camino Real y un largo etcétera. En paralelo, las investigaciones del MP y la CICIG, encontraron empresarios de la construcción, del sector financiero, etcétera. Todos acusados de evasión fiscal y fraude. No me detengo en ello por conocido. Finalmente, empresarios hicieron un mea culpa en público para evitar ser llevados a la cárcel por financiamiento electoral ilícito.

Podría ser un tema menor pero el punto es que al admitir de forma pública esa práctica, se hacen responsables del apoyo a los candidatos en otras elecciones que dieron como resultado que hoy haya dos presidentes en juicios y muchos de sus ministros y otros funcionarios en Mariscal Zavala. Pero además, se arroja luz sobre el hecho que empresarios han sido parte integral del fenómeno de la corrupción en nuestro país. De acuerdo, hay que separar la paja del trigo, ¿Cuándo inicia?

Capaces de pagar millones al ser perseguidos por la SAT o de dar millones de manera sistemática en los procesos electorales de los últimos años, pero incapaces de aceptar la indispensable reforma tributaria que el país necesita para fortalecer políticas públicas de interés nacional. Ese es el gran tema que no se aborda por los pequeños infiernillos que se hacen semana si, semana no.

Y junto con la indispensable reforma tributaria, hay otros temas que no avanzan pues todo pareciera que se reduce a si sigue la lucha contra la corrupción o si la misma se detiene, lo cual es una tarea inevitable de los tiempos que corren hoy, pero que no resuelven de manera estratégica el desarrollo del país, aunque sí lo condicionan. Pues si algo debemos tener presente, es que con la corrupción desbocada que se ha destapado en los últimos años, no hay política pública o de gobierno que funcione. Esa es la realidad.

Te gusto, quieres compartir