Lo que no dicen los diputados

Miguel Ángel Sandoval

De acuerdo con la ley de Partidos vigente, el poder de los secretarios generales es omnímodo. Nada se hace sin su consentimiento y nada se hace sin su conocimiento. Es la realidad del país. Por ello es que hay propietarios de los partidos. Quien es secretario general tiene mano libre para todo. No hay nada en la ley que impida que no sea de esa manera. Sean acuerdos con partidos, o con financistas. Es la norma que se respeta. Lo contrario es la salida de las formaciones políticas. Los ejemplos abundan.

Adicionalmente las inscripciones de los candidatos las firma el secretario general y en ausencia de asambleas democráticas y otros mecanismos, es esta figura que hace las listas de los candidatos. Y el secretario, no está obligado a informar a los miembros del comité ejecutivo, menos a una asamblea cuando hay, pues de manera general son personas que llegan a dedo o de plano acarreadas. Por ello hay siempre la romería a sus oficinas o su domicilio, o donde almuerce. Es la costumbre guatemalteca.

En las asambleas, cuando hay, es el turno de los diputados o los alcaldes de poner una cuota de asambleístas, todos con línea y punto. Pues en ello y el empeño demostrado va su posible nueva inscripción como candidato para la próxima campaña. Eso cuando se trata de partidos con alguna base, no es el caso de las fichas electorales, que usan mecanismos clientelares para poder hacer como que hacen sus asambleas. Es lo visto en los últimos años lo que me lleva a hacer estas afirmaciones…

Es por ello que la idea de los diputados del Congreso de hacer más leve la pena a los secretarios generales y demandar que solo sean faltas administrativas en lugar de faltas más graves con acento penal, parece una absoluta ausencia de sensatez política, pues parte de la idea de que todos somos estúpidos para aceptar semejante y atrabiliaria postura. Las penas sobre los secretarios generales deben ser severas, pues con ello se limita el poder dictatorial de los caudillos de los diferentes partidos.

En pocas palabras se pretende legislar para que haya más corrupción, para que los secretarios generales o propietarios de los partidos vivan de manera cotidiana la impunidad especialmente en periodos electorales. Y eso no se puede permitir. No se está pensando legislar para evitar el financiamiento electoral ilícito, sino para blindarlo. Por ello la convocatoria de la asamblea ciudadana para este jueves. Es lo mínimo que puede hacer la indignación
acumulada en nuestro país.

NOTA. Este 25 de abril presento mi libro Abril es siempre primavera. Es una crónica poética de lo ocurrido en 2015 en la plaza y sus desarrollos ulteriores. En próxima nota van detalles sobre ese evento. Se trata de poesía de actualidad…

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