Criptoanarquismo: la interpretación económica necesaria

Alexander R. Hufford

La economía neoliberal dominante no funciona, y cada vez más, es ridiculizada como una economía pseudo-científica. Tenía poco que decir antes del colapso de 2008 y nada después de él. No puede hacer frente a las crisis y, por tanto, hace como que no existen. Como resultado, cada vez hay más gente que recurre a explicaciones alternativas de los desarrollos económicos. De éstas, el marxismo es lo más arraigado, e incluso los anarquistas defieren con frecuencia al pensamiento económico influenciado por el marxismo, a pesar de que Kropotkin también consideró éste como algo pseudo-científico y de poco valor, lo que apunta a una falta real de pensamiento económico anarquista, y nadie puede contentarse con una crítica abstracta que no adopte una forma objetiva. Este artículo representa una contribución a un necesario debate político más amplio sobre esta cuestión.

Economía anarquista y criptomonedas

Uno de los desarrollos más interesantes que muestra las aplicaciones potenciales del enfoque intelectual anarquista es la discusión general sobre criptomonedas que tiene lugar en la actualidad. A finales de 2017, todo el mundo había oído hablar de ellas y había visto subir meteóricamente, bajar, subir y bajar otra vez los precios de las más famosas, como Bitcoin. Cada cual tiene su propia actitud al respecto, pero mucha gente simplemente sacude la cabeza con desconcierto. ¿Qué puede servir para explicar esta circunstancia, además de los giros salvajes de la inversión especulativa?

Las explicaciones neoliberales se encuentran a la deriva y sólo pueden atribuirse al sentimiento subjetivo. Sin embargo, afirmar que el precio de las criptomonedas no es más que un reflejo del deseo subjetivo, como en la economía neoclásica, explica poco sobre por qué precisamente determinadas cosas son objeto de deseo. Tampoco aclara, de hecho, por qué el deseo por algo cambia tan drásticamente en algunos casos históricos (por ejemplo, en la famosa manía del tulipán), ni explica por qué se han producido las crisis económicas.

Por otro lado, simplemente no hay forma de situar las criptomonedas en los términos de la teoría del valor del trabajo de Marx. El valor y el uso de las monedas como medio de intercambio tiene muy poco que ver con la cantidad de horas de trabajo empleadas en su creación. Como señaló Jurgen Habermas, ya en los años 70, los nuevos avances tecnológicos y científicos dejaron obsoleto el enfoque del marxismo en el mero trabajo como fuente de valor.

Con las criptomonedas estamos claramente en un punto ciego tanto respecto a la doctrina oficial como a la oposición oficial

En lo referente a las criptomonedas, estamos claramente en un punto ciego tanto respecto a la doctrina oficial como a la oposición oficial. Algunas personas han llegado a algo parecido a un compromiso al ver que el verdadero avance de la tecnología Blockchain, que está detrás de la explosión de las criptomonedas, es una invención muy real y muy útil que, como tal, tiene un verdadero carácter cualitativo que no puede ser objeto de una formulación materialista torpe basada en las horas de trabajo o en el deseo individual. Esto es algo análogo a la calidad objetiva de “no oxidación” del oro como marcador de valor. Dicho carácter raro de ciertas invenciones, obras maestras artísticas o avances científicos, no sólo separa estas cosas de la mayoría de lo que se compra con dinero y se intercambia, sino que las hace, hasta cierto punto, invaluables.
La importancia de la calidad

Las criptomonedas son, de hecho un desarrollo raro en el mundo y, por tanto, podría ser descartado por el pensamiento economicista. Sin embargo, este punto de vista debe ser tildado de egoísta, ya que tales circunstancias refutan la totalidad de la cosmovisión economicista o utilitaria, común al liberalismo, y al marxismo, y una importante cuestión entre ambos. Algunas cosas tampoco tienen simplemente valor cualitativo por sí mismas, sino que también permiten a otros crear su propio valor y cambiar profundamente el mundo gracias a su capacidad de reproducirse.

El ejemplo más aproximado es la imprenta de Gutenberg. Ésta no sirvió sólo para su propia impresión personal, sino que, una vez compartida, dotó al mundo de una forma totalmente nueva de relacionarse. El libro impreso de forma masiva, en lugar del manuscrito o el pergamino artesanal tuvo, de hecho, una profunda influencia en la difusión de la cultura humanista y de la Reforma posterior. Pueden encontrarse otros ejemplos en el transporte: en los avances que se dieron en la navegación atlántica para hacer frente a los viajes transoceánicos, en la locomotora de vapor y en los ferrocarriles, entre otros.

Hemos avanzado mucho desde entonces, pero hay muchas cosas que sugieren que Internet y la Blockchain (entre otros desarrollos de la actualidad) son invenciones similares que cambian fundamentalmente la forma en la que vivimos y en la que funciona la sociedad. El valor de tales descubrimientos sigue creciendo con el tiempo, y muchos de ellos parten de motivaciones científicas, culturales o políticas, por lo que sería casi imposible evaluarlos en términos monetarios -y si se intentara hacer una evaluación de este tipo, sería un ejercicio bastante difícil-. Pero esta es precisamente la dificultad y la realidad de la problemática, a la hora de evaluar la tecnología Blockchain y de “valorar correctamente” el mercado de criptomonedas.
El “valor real” de las criptomonedas
Un puñado de expertos honestos, al menos, han admitido las dificultades reales para evaluar de una forma correcta o razonable este “precio” o valor del mercado criptográfico. Es probable que una parte sea especulación, pero otra parte se basa en aplicaciones reales ya existentes. Esto se relaciona con la discusión anterior, pero otro aspecto de esta dificultad es que los valores abstractos dados a algunas de las criptomonedas más importantes (pongamos, por ejemplo, las diez monedas más cotizadas, los grandes nombres y los miles de millones de euros en Bitcoin, Bitcash, Ethereum, Litecoin, etc.) también significan una creciente pérdida de confianza en el sistema económico mundial oficial, además de reflejar problemas en el estatus, también de libre fluctuación, del dólar estadounidense, que funciona como una moneda de reserva mundial cada vez más cuestionable.

La valoración del dólar estadounidense(con 20 billones de millones de deuda estadounidense) está relacionada con la confianza institucional en la fortaleza y la realidad de la economía y el modelo social norteamericanos. Después de todo, el sistema SWIFT utilizado para las transferencias interbancarias (que la Blockchain deja efectivamente obsoleto) está directamente relacionado con la hegemonía financiera estadounidense. La realidad de tal infraestructura significa que EE. UU. puede cortar la financiación a los países que no le gustan y que es quien ostenta la capacidad para ejercer este poderoso elemento de control económico. La dificultad a la hora de valorar el precio del dólar es también una cuestión real, ya que no existe un denominador común para establecerla, y hay incluso rumores bastante sólidos sobre la manipulación del precio del oro, otra reserva potencial o marcador de valor -supuestamente, es por esto que los chinos están introduciendo un mercado físico de oro, para eliminar cualquier posible manipulación del mercado de activos de papel que emane de Nueva York y Londres-.

El pensamiento anarquista renovado puede combinar los puntos interesantes de muchas escuelas diferentes

Sin embargo, ¿qué sucederá cuando el truco se acabe y esa confianza en el dólar y en el mundo económico oficial se pierdan? -esta es una de las mayores incógnitas que se abrirá tras un nuevo colapso en el mercado de valores-. El mundo actual, que carece de una contrapartida mundial real a la fuerza y popularidad adquirida por EE. UU. a partir de la Segunda Guerra Mundial, se fragmentará en diferentes bloques económicos y redes transnacionales, cada uno de los cuales propondrá valoraciones diferentes. Las visiones abstractas y poco realistas del “mercado” o de las “horas de trabajo” darán paso a una realidad enfocada en el Estado, donde los distintos bloques propondrán diferentes valoraciones de precios, acordes con sus propios intereses geopolíticos. Esto ya se está viendo en el proteccionismo promovido por Trump y en el frente común propuesto recientemente por China y Corea del Sur contra su política.
Estado y Capital
A la luz de todo esto, un gran beneficio añadido de la teoría anarquista sería centrarse en el Estado como un agente que tiene una gran influencia sobre las decisiones relativas al mercado, y esto es un punto ciego tanto del pensamiento liberal como del marxista. Después de todo, casi todas las historias de crecimiento económico en los países en desarrollo no han seguido en lo más mínimo la doctrina del libre comercio (incluido Estados Unidos, hace unos siglos), lo que demuestra que la política gubernamental juega un papel muy importante en el desarrollo aparentemente neutral e independiente del mercado. También por eso es por lo que, antes de la terminología de Smith y de los pensadores ingleses posteriores, lo que llamamos “economía” o “economía política” se conocía como “aritmética política” o, de hecho, “economía nacional racional”.

El pensamiento anarquista puede, entonces, coger lo mejor de la herencia pasada y no limitarse a una interpretación puramente modernista (y frecuentemente anglocéntrica), sino también reclamar algunas consideraciones valiosas y transhistóricas: por ejemplo, la denuncia de la especulación encontrada en Aristóteles, de esta forma, nos beneficiamos de un método correcto en el que los avances del pasado se preservan hoy en un nivel superior -más allá de una incorrecta y abstracta denuncia o aprobación total-. Esto también nos permite criticar la indudable especulación en criptomonedas, mientras permanecemos abiertos a las positivas implicaciones potencialmente antiestatales de tal tecnología, sin desviarnos hacia el rechazo conservador-revolucionario de toda la tecnología. Estas implicaciones de la Blockchain son bastante radicales; en una palabra: la descentralización financiera y la pérdida del control estadounidense sobre el sistema económico global y, en general, la pérdida del control estatista sobre las transacciones económicas. Sólo reconociendo el potencial real que hay detrás de la teconología Blockchain y la plena interrelación que hay actualmente entre el papel del Estado y el funcionamiento del mercado, podríamos esperar llegar a hacer alguna vez un proyecto económico no estatal y no especulativo que sea realista.

Pero todo esto no es más que un argumento inicial de lo que nos puede traer una visión anarquista del mundo y, de hecho, de por qué la anarquía puede tener más éxito en explicar el mundo del siglo XXI que cualquier derivado o variante del marxismo o el neoliberalismo, e incluso de visiones más heterodoxas, como el keynesianismo o la escuela austriaca.

El pensamiento anarquista renovado puede combinar los puntos interesantes de muchas escuelas diferentes, al tiempo que señala sus errores, y utilizar esta diversidad ecléctica y pluralista para llevar adelante un análisis coherente que explique los movimientos económicos de la época actual, y si tal análisis se utiliza correctamente para apoyar o crear proyectos o movimientos radicales, puede incluso conducir a un éxito político práctico en una dirección libertaria, basado sólo en ese pensamiento concreto.

Blog de El Salto
Foto: Gaelx
https://www.elsaltodiario.com

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