Guatemala: un Estado Misógino ¡Sin Mujeres no hay Revolución!

Lorena Medina

La lucha por la liberación de los pueblos no hubiese sido posible sin la participación de las mujeres. Este es un camino que se ha andado juntos y juntas. En el, se aprende en el hacer y en el pensarnos, valorarnos y sabernos diferentes, diversos y diversas, pero en complementariedad.

Avanzamos paso a paso en las luchas compartidas, en la calle, hombro con hombro, con la mirada en el futuro; las utopías como horizonte y aliento hacia una sociedad diferente, con justicia social, equidad y solidaridad.

A pesar del dolor, con el amor y la rabia de nuestros caídos siempre en la mirada y en la palabra; seguimos adelante, también, a pesar de nuestras propias heridas y a pesar de la embestida capitalista y neoliberal, que pretende robarnos la memoria.

Hoy como ayer, no solo uno, sino todos los días, caminamos, seguimos avanzando en el campo y en la ciudad porque “no puede quedarse nadie atrás, ni uno ni dos entre nosotros”, como dice nuestro sagrado Pop Wuh. Y llegaremos más lejos si tenemos claridad del enemigo común y su esencia patriarcal, racista, misógina. Un Estado que fue capaz en su lógica contrainsurgente, de masacrar a comunidades enteras, violando y asesinando a mujeres, niñas y ancianas; este es el Estado que pudo asesinar a 41 niñas de la manera que aconteció para las niñas del Hogar Seguro y que sigue esquivando la justicia para todas ellas. El Estado guatemalteco es un Estado netamente misógino, que debemos denunciar y cambiar profundamente.

Este es un Estado que mata día a día a las mujeres en el campo y la ciudad, que no protege a las niñas, que permite que cada día 10 niñas sean violadas y muchas de ellas queden embarazadas, negándoles el derecho al aborto por razones fundamentalistas, sin importarle las vidas de esta niñez y de las nuevas generaciones, producto de estos embarazos no deseados. Sí, es un Estado que permite a los empresarios y finqueros pagar salarios de hambre en el campo y en la ciudad, que niega el fundamental derecho a la alimentación y a la soberanía alimentaria de los Pueblos, que usurpa territorios y que permite el saqueo de los recursos naturales, que entrega a manos llenas nuestras vidas a los intereses empresariales, es un Estado misógino, excluyente, racista y neoliberal, que nos atropella en todos nuestros derechos como mujeres.

Por eso, en este Día Internacional de la Mujer, reivindicamos el alto contenido político de nuestra lucha como mujeres y la trascendental importancia de la unidad entre compañeros y compañeras, de tener presentes a las mujeres que también dieron su vida en la revolución, de las que las siguen dando día a día desde sus comunidades, para cambiar las estructuras de esta sociedad.
Soñamos con una Guatemala floreciendo, porque la historia no se puede equivocar.

¡Que vivan las mujeres de Sepur Zarco!
¡Que viva Alaide Foppa!
¡Que viva Nora Paiz!
¡Que viva Mamá Maquín!
¡Que viva Rogelia Cruz!
¡Que viva María Chinchilla!
¡Que viva Irma Flaquer!
¡Que vivan las 41 niñas de Guatemala!
¡Que vivan todas las mujeres!

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