Luchar contra la corrupción es el objetivo

Miguel Angel Sandoval
Luchar contra la corrupción y la impunidad no es el puerto de llegada en los cambios que el país necesita. Es apenas un objetivo que permite poner sobre la mesa los temas de fondo o estructurales del país que es necesario abordar y resolver. Quizás habría que recordar que el abril de 2015, luego del destape del escándalo de la línea, la sociedad guatemalteca en muchas de sus expresiones fue a la calle, y durante meses mantuvo una movilización inédita. Fue multisectorial, ideológicamente diversa, y fue el detonante social de esa lucha ampliada contra la corrupción. Ese proceso sigue abierto.

De entonces a la fecha la idea de que gradualmente ese esfuerzo social se había terminado, agotado, aburrido, o que la lucha en contra de la corrupción se había quedado aislada, iba gradualmente ganando terreno. En parte por la corta memoria histórica o por no analizar procesos. Por ello es que ahora un llamado a la constitución de un frente anti corrupción aparece como algo novedoso, y motivo de un rechazo, que no toma en cuenta la ofensiva de los corruptos para frenar la lucha contra la corrupción. De cierta forma, si no se producen hechos que digan que estamos hatos de corrupción, hay la posibilidad que los corruptos e impunes ganen la batalla, con lo cual habría un lamentable retroceso.

Parecería que la idea de alianzas para objetivos puntuales es rechazada por espuria, antes de analizar los factores que contribuyen a su necesidad. Es obvio que este frente no es para hacer la revolución, así como es obvio que no es para que los sectores populares tengan en el mismo la hegemonía. Pero si es cierto que constituye en importante apoyo a la lucha contra la corrupción que impulsan la Cicig y el MP. Negar esto es poseer una enorme miopía política.

De otra parte, salir y denostar a gente democrática y que tiene tras de sí ejecutorias en terrenos de disputa como en el estudiantado o los pueblos indígenas, no contribuye a generar procesos de confianza en las diferentes expresiones de las dirigencias sociales. Se puede convenir que sectores empresariales no son los mas indicados para llamar a un frente contra la corrupción, pero ello no invalida el hecho que se pueda de forma conjunta contribuir a poner un alto a la corrupción inveterada y encontrar nuevas formas de relación entre sectores. De estos sectores sociales y dirigentes democráticos puede depender el futuro de un frente que inicialmente tiene la sospecha de ser una maniobra empresarial.

Si mas adelante se establece que fue un error o que fue solo un momento de preparación de una plataforma electoral, o que para los empresarios solo era un show, ya serán los dirigentes honestos, la gente que quiere en verdad cambios que nos diga que el esfuerzo no valió la pena o que se alejó de sus propósitos iniciales. Pero no creo que se aparte del objetivo que es apoyar la lucha contra la corrupción.

Quizás sería mas productivo orientar el análisis a las posibilidades de construir otros espacios con los sectores sociales y personalidades de diversos campos, que le den mayor sustento y amplitud a la lucha contra la corrupción y la impunidad. Hay espacios para todos, en todas las formas posibles de organización. No existe una forma única ni un solo espacio. Quizás sea posible hablar de un objetivo o de objetivos comunes, pero eso es algo que debe ser construido.

Por ello me parece que es momento de una mejor y más amplia reflexión. En donde por supuesto, puede haber un espacio para las redes sociales, sin la descalificación y sin hacer del rumor el arma principal de los comentarios que se publiquen. Solo pediría pensar un par de veces antes de descalificar a cualquiera que tenga sólidos asideros en la lucha social. Y por supuesto, ya es tiempo de pensar en como juntar nuestras fuerzas para fortalecer la lucha contra la corrupción y la impunidad que hoy impulsan la Cicig y el MP, así como otros temas que sean necesarios.

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