Hasta siempre, compañero

Por Kajkoj Maximo Ba Tiul –
ajpop2004@yahoo.es

¿Cuántos años tuvieron que pasar para identificarte?. Tus papás, tus hermanas y hermanos, tus hijos, tu esposa, tus amigos, estuvimos preguntándonos, ¿dónde estarás?.

Hasta hoy se despejan nuestras dudas. Ahora si sabemos con certeza quienes te desparecieron, quienes te llevaron, quienes te torturaron, quienes te odiaron. Son los mismos que desparecieron a tus amigos y compañeros. Los mismos que se llevaron a Otto Macz, Teresa Jul, Lázaro Morán, Alfonso Jom, Esteban, Juan, Francisco, Manuel, Orlando, María, Matilde y miles más.

Todos, junto con vos eran desconocidos, hasta hace poco eran los sin nombre de la guerra, como muchos más que no han sido identificados. Como otros más, que no sabemos don están. Son miles, que por pensar diferente, por tener algo diferente, porque se dedicaron al pueblo pobre sin recibir nada, sufrieron lo que vos sufriste. Tus asesinos, tus torturadores, tus secuestradores, algunos vivos otros muertos, pensaron que al matarte a vos, matarían tus ideas. Estas ideas nunca mueren, siempre estarán vivos, en quienes te conocimos y a quienes transmitamos tus ideas.

Algunos dicen, que siempre fuiste rebelde, como rebeldes fueron nuestros antepasados que no se dejaron vencer por el colonizador. Rebelde sí, porque la rebeldía es la esencia de quienes no queremos vivir muchos años bajo el yugo de la opresión. Otros dicen que no te gustaban los militares, como habría de gustarnos, los conocemos como: genocidas, asesinos, criminales, ladrones, despojadores, usurpadores. Como quererlos, si ellos planificaron toda la barbarie sobre nuestros pueblos. Solo porque nuestros pueblos querían liberarse.

Cómo no recordarte, cuando eras miembro del Sub honorable del Comité de Huelga del CUNOR. Cómo no recordarte por el apoyo que le brindaste a los campesinos en la Cooperativa de Ahorro y Crédito de San Cristóbal Verapaz, cómo no recordarte desde la oficina que tenían en Cobán; junto a Otto Macz donde daban asesoría agrícola a los campesinos. Cómo no recordarte, cuando hablabas de mejorar la producción de café de la cooperativas agrícolas de la región y pensabas que las comunidades vendieran directamente sus productos al mercado exterior, para no seguir enriqueciendo a los intermediaros, a los coyotes, como hoy sigue pasando. Cómo no recordarte, cuando te oponías a no celebrar la independencia criolla, si bien sabemos que fue la forma más vil para seguir despojándonos de nuestras tierras.

Ahora que sabemos dónde estarán tus restos. Llegaremos a hablarte, porque sabemos que estas allí. Para que nos cuentes o nos cuenten, que más sigue, hacia donde vamos a ir, porque es muy fácil que perdamos el rumbo, cuando tenemos tantas tentaciones que nos invitan a doblegarnos. En ese lugar, también están los restos de Lázaro, Teresa, Alfonso y otros más, que han sido identificados. Ese será nuestro santuario, porque allí podremos ir, cuando sintamos que nuestras fuerzas se nos terminan, al pensar que ya no hay esperanza.

Otto, te encargo que les lleves un mensaje a los compas, contales que nunca olvidaremos la historia y que lucharemos hasta lograr la “justicia y la libertad para todos”. Hasta la Victoria Siempre.

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