Jimmy puede que la tenga fácil

Por Mario Rodríguez

El tiempo de las definiciones ha llegado. El país se encuentra en la encrucijada y los poderes oscuros llevan la delantera. No es que vayan ganando, simplemente están desesperados evitando que la justicia los alcance. Restablecer la vieja y corrupta política es más que una obsesión, significa un medio de vida.

El siguiente paso es capturar la jefatura del Ministerio Público y desde ahí, desvanecer los casos, desviar la atención en las investigaciones en curso y asegurar un futuro de impunidad para los promotores en esa cruzada.

Ahora que el listado de aspirantes a fiscal general se encuentra listo, las apuestas comienzan a generarse. Jugando dentro del andamiaje establecido por la institucionalidad, la apuesta mayor recae en la discrecionalidad del presidente al designar el sucesor de Thelma Aldana dentro de los seis candidatos que la comisión postule.

El pacto de corruptos, como se le ha llamado, es más que una unidad de acción con intereses diversos y personajes variados. La suma de apoyos se mide en función de los beneficios que se obtienen y del temor de cada político a que sus actos ilegales sean ventilados en un tribunal.

La suma de apoyos dentro de estos confesos políticos, busca mantener el cáncer de la corrupción, centrados exclusivamente en la eliminación de los obstáculos existentes en las instituciones públicas que velan por la justicia.

Es de suponer que la gran mayoría de la vieja política quiere otra ruta en la historia contra la corrupción, en donde ni la fiscal general ni el actual comisionado de la CICIG sean los protagonistas.

Por eso resulta sospecho que dentro del listado de aspirantes, se encuentren dos nombres que con mayor nitidez representan los intereses más reaccionarios de la vieja política empresarial. Si por alguna razón, Acisclo Valladares y Molina Barreto, se encuentran entre los seis finalistas, Jimmy Morales la tendrá fácil.

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