La Geopolítica desde América Latina

Salvador González Briceño

El escenario mundial actual es de ruptura, y caos —efecto mariposa, lo llaman algunos—. Y de una crudeza tal que promueve, amenazante, la violencia en todas sus formas, como el terrorismo dirigido —capacitado, financiado y armado—, con fines estratégicos —propaganda en las redes y falsas banderas a la orden del día.

El principal promotor es, desatado, el imperialismo estadounidense, convertido en enemigo de países, instituciones, sociedades, culturas. Porque se resiste a perder su carácter hegemónico.

Por su parte, la globalización económica —expresión light del capitalismo desarrollado en imperialismo— sirvió para meter a países y regiones al orden liberal, con instituciones del sistema financiero como el BM, FMI, BCE, OCDE, a nombre de una libertad y democracia (¡ah, el ardid de los derechos humanos!) que el imperio exige pero no practica.

Devino la destrucción de los Estados nación desde la siembra obligada del modelo neoliberal por todo el planeta —con honrosas excepciones—, a partir de los años 80 del siglo XX vía la privatización patrimonial del Estado de bienestar. De ahí surgió la desestabilización de los países, la ilegitimidad, la ingobernabilidad y los poderes fácticos, como el que representa el crimen organizado. La riqueza profundizó las diferencias al interior de sociedades y países.

Pero como las leyes del capitalismo no perdonan, el sistema cayó en desgracia cuando llegó la crisis económico-financiera de 2008, que agudizó la decadencia sistémica de la cual el mundo no se recupera todavía.

Siguen los lastres, en la vida económica, política y social mundial, con amenazas de destruir a la especie. Es la ambición por la riqueza, la furia del interés privado, que se impone por encima de todo.

Por lo demás, si el mundo actual entró a una fase superior de la globalización, ¿cómo llamarle cuando su principal característica es la complejidad? Solo no olvidemos el trasfondo.

Una hipótesis es cierta, el desorden internacional de ahora superó ya los escenarios de la Guerra Fría. Aquél era un equilibrio tenso, pero con ciertas reglas. La ONU era respetada, la OMC contribuía a un ajuste más o menos equilibrado del comercio. Todo aquello se acabó.

Ahora rige un sistema financiero global que lo domina todo. Con algunos países al frente.

Gran Bretaña y los Estados Unidos de América (EUA) —por cierto los principales promotores de la destrucción de los Estados con la herramienta del neoliberalismo—, hoy no quieren recoger los lastres que han dejado a su paso décadas atrás.

Al contrario, el Brexit de Gran Bretaña y el muro de la ignominia de EUA con México, son ejemplo del repudio a la inmigración, cuando como garantes del capitalimperialismo se han servido de los recursos y la mano de obra esclava. Latinoamérica, Asia, pero sobre todo África son el ejemplo.

Hoy sabemos que el orden internacional pasó de la bipolaridad surgida desde el fin de la Segunda Guerra, a la unipolaridad tras la caída de la Unión Soviética en 1991, y que el hegemón estadounidense adoptó el “fin de la historia” como premisa.

Y que EUA actuó en consecuencia. La ofensiva de “guerra perpetua” contra el mundo, irrumpió tras los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, como meta de sobrevivencia imperial.

Ahí anidó el caos, las guerras por los recursos energéticos y el rompimiento del orden global anterior. El mundo entró en una nueva etapa o periodo de guerras continuas, por eso es que hoy no se ve más que desorden y caos. Cero reglas. Y a río revuelto…

Desde entonces quedó claro que EUA no quiere competencia, ni por el empuje económico de China ni por el resurgimiento de Rusia durante la era Putin; ambas potencias emergentes. Claro que China está a un tris de superar a los EUA en la economía global, y Rusia ha remontado ya en el terreno de la geopolítica.

Eso explica la reacción en cadena. Los países que conforman la OTAN tratan de contener a Rusia en el escenario continental europeo, con el Pentágono al frente; es decir, hoy la confrontación no es —como en la Guerra Fría— de EUA vs. la URSS, sino de la OTAN vs. Rusia. Con todo y Rusia promueve el comercio con Europa, no así la confrontación. Sin embargo, hay que recordar que el potencial nuclear está de por medio, y no solo es disuasivo.

Desde el punto de vista geopolítico, es claro que de manera paulatina se ha ido fortaleciendo militarmente desde Europa Oriental el cerco contra Rusia, como el corazón de “Eurasia”; de igual manera, no cesa la presencia terrorista desde la “región cardial”, la periferia o el Heartland de Mackinder, como son Iraq, Afganistán, Siria, etcétera. Los dos grandes frentes de guerra de la OTAN y el Pentágono en tierra firme contra Rusia.

El otro frente está en el Mar meridional, la región de Asia Pacífico en contra de China, comandado por las fuerzas marítimas estadounidenses, con una fuerte presencia en la región.

Hay otros frentes que estarían prestos a entrar en acción. Es el caso de la ciberseguridad, el ciberespionaje, la ciberguerra y el ciberterrorismo, que tanto amenazan desde las redes del internet y herramientas todas para distintos tipos de atentados, como verbigracia la llamada “guerra hibrida” —todo como parte de la complejidad.

De ese modo la estrategia geopolítica desde el mundo Occidental con EUA al frente, está claramente dirigida contra Rusia, pero también China, tanto por la OTAN como por el Pentágono. Una tiene como escenarios los países del este europeo, otra la región del Pacífico.

Es claro que Occidente sabe que Rusia posee el arsenal atómico de la ex Unión Soviética, altamente disuasivo. Además, que fueron ejército y pueblo soviéticos quienes pusieron límites al expansionismo fascista de Hitler y puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

Mientras tanto, Rusia y China impulsan mecanismos de cooperación y desarrollo por el mundo —aún dentro de la globalización, el libre comercio— con mecanismos como BRICS, APEC, OCS, y la puesta en marcha de la nueva “ruta de la seda y la franja”. En tanto EUA continúa amenazante con las guerras, de ahí sus elevados presupuestos militares.

En todo esto la geopolítica tiene mucho qué decir. No como estrategia de guerra —la alemana de la Segunda Guerra o la estadounidense de hoy—, sino como método para entender la realidad; tan pragmática como coyuntural, para una realidad manipulada desde los centros del poder global. Afortunadamente existe ya la geopolítica crítica, la desarrollada por la escuela francesa.

Para este espacio, “México Rusia Hoy” es un pretexto. Porque la guía de este proyecto es, sobre todo, como lo dicta el eslogan: “La Geopolítica desde América Latina”. O, La Geopolítica Hoy.

Ver: http://bit.ly/2G7drYm.

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