Romance del escribiente

Lorena Medina
Se me antoja…

Leer todo cuanto escribes y saber qué diablos has querido decir.

Tener una larga conversación que empiece en la mesa y termine en el sillón, o en la cama, todo depende de la intensidad y la identificación del que escribe y quien lee para entrar en esa dimensión.

Mis oídos atentos a escuchar tus palabras, esas que brotan de labios carnosos y una mirada arqueada y penetrante, tan profunda, como tus ideas, libres como palomas; llenas de pasión, por la vida, la lucha y todo aquello que a tu cerebro y corazón inspira.

Deleitas con todo cuanto escribes de política, filosofía, de la vida, arte y tus dotes de buen amante. Cada línea es un mar intenso, cautivas mi pensamiento…Leerte es un vuelo indescriptible de saberes compartidos, de amor planetario y humanidad sin fin.

Insinúas, provocas, cuestionas, defiendes, denuncias, señalas, inquisidor de los señores de la muerte con cuello blanco. Tienes palabras acertadas y audaces como un buen alfil.

Cuento los días para tu regreso. Se que te encontraré por ahí. En una de esas calles sin nombre ni alumbrado. Iremos tumbando fronteras, sin pudor ni prejuicio, tan solo porque si. Sorberemos un trago de odas y una pizca de ironías, que hay tanto de qué hablar en este país.

Me embriagaré con tu risa y con tu lírica, esa que tiene un bouquet especial, lleno de memoria, rebeldía y algazaras. Luego, nos largaremos por ahí, buscando algún rincón donde seguir con tanta historia que queda por compartir.

Apresúrate, caballero de las letras que cautivan. Que la noche es tierna y el aire trae musas y sabor de alelí.
Toca mi mano. Siente los deseos, indescriptibles, innombrables, locos por salir del letargo y la clandestinidad para abrazarte de norte a sur, de principio a fin.

Vamos hacia allá, donde las risas, las miradas, las piernas y las palabras entrelazadas le dan un poco de ternura, locura y música al vivir.

Entretanto, la madrugada y esta tertulia avanzan; llega el silencio, para escucharnos lo que queda por decir. Pronunciar palabras con sabor a sensatez, exquisito lenguaje corporal que eriza la piel.

Llega el momento en que el sol vuelve a tocar la cama, el erotismo en su clímax, la sonrisa, camaradería y las ganas de conversar con vos, se despiertan una y otra vez.

Te gusto, quieres compartir