Novedoso mecanismo financiero inclusivo para el sector forestal

Alvaro Daniel Pop Paau

Según Roa (2013), en su artículo “Inclusión financiera en América Latina y el Caribe: acceso, uso y calidad”, el problema del acceso a servicios financieros para los sectores más desfavorecidos de la población no es nuevo. Desde finales del siglo XVIII y principios del XIX empiezan a surgir entidades financieras de naturaleza social con capacidad para fomentar el acceso financiero a personas de bajos recursos así como a pequeños y medianos empresarios, tanto en el ahorro como en el crédito.

En los últimos años, el acceso a los productos financieros regulados, se han enfocado al otorgamiento de créditos con garantías convencionales, tanto que la mayor concentración de las carteras crediticias corresponden a las carteras con garantía hipotecaria y fiduciaria. Otras financieras se han enfocado en otorgar créditos con garantías prendarias, pero a tasas de interés que no favorecen el crecimiento de pequeños empresarios, lo cual repercute de manera negativa en el desarrollo de los territorios del país.

En el caso del subsector forestal en Guatemala, por años no se había tenido acceso al financiamiento de créditos de aprovechamiento forestal y todo giraba en torno a otorgar créditos con garantías convencionales o destinos que no fueran precisamente el de aprovechamiento de la madera. Esa situación ha favorecido la proliferación de intermediaros o “coyotes”, que por años se han dedicado a comprar bosques en pie; generando de este manera una fuga en los excedentes que genera la actividad forestal y por ende los poseedores de suelos forestales han optado por darle un cambio de uso al suelo y eso ha favorecido el avance de la frontera agrícola en el país.

Rainforest Alliance y Cooperativa Cobán, en el marco del proyecto “Clima Naturaleza y Comunidades en Guatemala”, en el año 2017 firmaron una alianza estratégica para poder otorgar financiamientos a aprovechamientos forestales, tomando como garantía el bosque en pie. Dicha modalidad de crédito rompe con el esquema tradicional del crédito (garantía hipotecaria y fiduciaria), ya que con esta nueva modalidad el bosque en pie es la garantía del mismo.

El 31 de mayo del mismo año se otorgó el primer crédito de aprovechamiento forestal por un monto de Q.110.000.00 para la extracción de la madera en un área de 40,000 metros cuadrados aproximadamente, lo que representa un aumento significativo de ingresos para el propietario del bosques, pues de esta manera se elimina la figura del intermediario en la cadena productiva de la madera.

Este acontecimiento marca la historia de la silvicultura en el país, pues a nivel nacional y centroamericano es el primer caso, y se espera que con la experiencia adquirida con ese financiamiento otras entidades financieras puedan empezar a considerar la silvicultura como una actividad productiva con retornos de capital en corto plazo y con riesgos menores a los que representan los demás destinos crediticios.

Te gusto, quieres compartir