Tenencia de la tierra, conflictividad agraria y fondo de tierras

David Antonio Sagastume García

El municipio de Purulhá del departamento de Baja Verapaz, es un territorio muy diverso en cuando a muchos factores, pues dentro de éste podemos encontrar poblaciones de las etnias Q´eqchí (56%), Poq´omchí (32%), Achí (4.5%), Cakchiquel (0.5%) y ladinos (7%), también su clima es muy variado, pudiéndose encontrar caseríos situados desde los 250 msnm hasta los 2,200 msnm. El régimen de lluvias en el municipio se caracteriza por ser bastante extenso durante todo el año, aunque también hay una parte del municipio que se encuentra en el mal llamado “Corredor Seco”.

Estas características del lugar fueron las que motivaron el establecimiento de grandes fincas dedicadas al cultivo del café, por parte de extranjeros y descendientes de éstos, por lo que por mucho tiempo la economía del municipio se basó en este cultivo, principalmente en regiones de la parte media, que es la mayoría del territorio, posteriormente muchas fincas, en la década de los años 1940-1950 fueron expropiadas a sus propietarios, los cuales fueron expulsados del país, y posteriormente adjudicadas a los mozos colonos de las mismas fincas en forma de cooperativas.

Muchas otras fincas no sufrieron este proceso, pues ya habían descendientes de los extranjeros nacidos en el país, los cuales siguieron conservando el modo de producción basado en el colonato. Estas fincas posteriormente debido a diversos factores como el económico, desinterés de los descendientes de los dueños en trabajar las fincas, etc., se volvieron improductivas, optando algunos patronos, en compensación a las prestaciones salariales de sus colonos, darles algunas fracciones de tierra, que en algunos casos fueron los lugares marginales de la finca, en cuanto a acceso y calidad del suelo.

Esto en la actualidad ha provocado que existan muchos casos de ocupaciones de fincas, teniéndose registro que en el 2017 habían 6 fincas tomadas de forma arbitraria por grupos campesinos que exigen tierra para desarrollar sus actividades agrícolas, de estas, 3 fincas fueron desocupadas por la fuerza del orden público así como por la vía del diálogo, quedando 3 fincas ocupadas en estos momentos.

Existen además otros conflictos relacionados con la tenencia, acceso y uso del suelo, pues el número de familias se ha incrementado con el pasar del tiempo y la presencia del estado en estos lugares ha sido escaso, así mismo los campesinos siguen realizando agricultura de monocultivos para producción de subsistencia e infra-subsistencia, demandando cada día de más tierras para poder sobrevivir.

Por otro lado se sabe de grupos que desde hace mucho tiempo se han venido organizando para tener acceso a la tierra mediante el uso de programas que brinda el Fondo de Tierras –FONTIERRAS-, actualmente se sabe de 10 grupos del municipio que tienen pláticas formales con propietarios de fincas, también del municipio, para poder negociar mediante el programa de acceso a tierras mediante la compra de fincas por parte de FONTIERRAS, institución a la que a le entregado parte o la totalidad del expediente que éste exige para iniciar los trámites de compra de fincas.

Pero si vamos a los registros de los presupuestos y ejecuciones que el Fondo de Tierras ha manejado durante los últimos años nos damos cuenta que pareciera que esta institución tiene un propósito distinto al de dar en propiedad la tierra a los campesinos, pues por ejemplo en el año 2015 manejaron un presupuesto superior a los 173 millones de quetzales, de los cuales únicamente 11 millones, o sea el 6% de su presupuesto total, se destinaron a la compra de 2 fincas, luego en el año 2016 manejaron casi 400 millones de los cuales 20 (5% de su presupuesto) destinaron a la compra de 6 fincas, luego el presupuesto para el 2017 y para el año actual es de casi 422 millones de quetzales, en los cuales se contempla destinar 326 millones (77% del presupuesto) para el acceso a la tierra, lo curioso es que de este monto (326 millones) únicamente 60 (14%) se destina a la compra de fincas y los otros 266 (63%) es para préstamos de arrendamiento de tierra y capital semilla para proyectos productivos.

Estas cifras nos hacen pensar que los fines actuales de la institución, lejos de ir al fondo del problema, es hacer uso clientelar del presupuesto, con fines aún no muy claros, pues con todo ese presupuesto se podrían comprar mucho más fincas a los campesinos que así lo están requiriendo.

Dadas estas circunstancias, el ritmo y la dinámica que actualmente el Fondo de Tierras tiene, para poder satisfacer la demanda de tierras por parte de los 10 grupos campesinos de Purulhá, todo FONTIERRAS tendría que atender únicamente a este municipio en toda la república durante todo el año 2018 y aún quedaría un saldo pendiente.

fotografía Plaza Pública

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