Somos más pobres que Haití: CEPAL

Miguel Ángel Sandoval

Nos cayó como un rayo en un día sereno, el dato de CEPAL que dice que somos más pobres que Haití, y que solo Honduras está más jodida que nosotros, luego de los cuatro años del dictadorzuelo Juan Orlando Hernández. Pero la situación podría ser aún más dramática, si como se dice por analistas bien informados, los datos utilizados por CEPAL son los datos maquillados del INE que pintan un país que no existe. Difícil situación.

Ello significa bolsones de prosperidad de los centros comerciales, apenas para un pequeño sector de guatemaltecos, mientras la mayoría vive en la miseria. Esto nos debe poner a pensar sobre lo desigual que somos como país, y el hecho que hay una infame distribución de la renta nacional. Los cañeros, palmeros, licoreros, tienen ingresos millonarios y reparten migajas. Total, un modelo agroexportador que no requiere mercado interno y por lo mismo, salarios de hambre. Con un sector financiero que vive de prestarle dinero al gobierno. Y alianzas público-privadas a razón de uno por ciento gobierno y 99 por ciento empresas.

Es lo mismo con la inversión extranjera, sea en minas, petróleo, carreteras, dejan solo el uno por ciento para el país y se llevan el 99 por ciento de los beneficios, producto de una legislación realmente estúpida. Somos acaso el país más desigual del continente. Estos son los temas que deberían estar en la mesa del debate nacional, dejar de discutir tonterías sobre la democracia que ya vemos que no existe, sino discutir sobre cómo salimos de la pobreza, siendo como somos un país de enormes riquezas que se las apropian un pequeño grupo de empresas y sus
propietarios, nacionales o extranjeros.

Preguntemos de forma directa al Cacif: ¿Por qué creen que somos más pobres que Haití? Hagamos la misma pregunta a Segeplan o al Mineco, y podemos esperar sentados las respuestas. Si llegan serán mentiras piadosas en el mejor de los casos. Pero con seguridad recibiremos a cambio mentiras vulgares, para esconder que la legislación sobre inversión extranjera es vulgarmente estúpida y antinacional; nos dirán que no hay seguridad jurídica, pero no dirán jamás que no pagan sus impuestos, a no ser por presiones de la SAT. Y a esto sumemos al peso de la corrupción galopante.

A decir verdad, el cuadro con la lista de países del menos pobre y desigual, al más pobre y desigual, nos dice varias cosas. Una de ellas es que Haití, luego de ser devastado por tormentas y terremotos, por dictaduras o intervenciones de cascos azules de la ONU, finalmente encontró una ruta de salida de la pobreza. Mientras que Guatemala y Honduras se hunden cada vez más en la pobreza y pobreza extrema, por la acción de sus elites y la apatía de sus sociedades. No hay otras explicaciones.

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