Qué partido se quiere fundar

Por Edelberto Torres Rivas

Reduce tu área de interés político, o transfórmalo en una opaca sombra de tu existencia, o acentúa tu visión radical de la vida, etcétera, son opciones de cómo alguien puede autoidentificarse en determinadas circunstancias. El sujeto común (apolítico) organiza y resuelve los problemas de su vida social de una manera externa. Pero, de repente e irremediablemente, el diario vivir le traerá problemas políticos en relación con los cuales debe tomar una decisión. El sujeto inclusivo (político) tiene una vívida identidad social interna, que encuentra desafíos y alternativas en la vida pública y, sobre todo, decisiones que implican riesgos. Es decir, hay quienes tienen un pensamiento y una conducta de disgusto con la sociedad o algunos de sus componentes. Estos tienen una desarrollada conciencia crítica. También la identidad es como un vínculo entre una ideología y un individuo que la defiende a veces como si fuese una verdad. La identidad también es el concepto central del modelo explicativo de la conducta electoral del voto. Pero los diversos contenidos del concepto lo vuelven de compleja definición. Se habla de un lazo sicológico, a veces se experimenta como un apego, más que a la ideología, a los dirigentes de la organización.

La identidad como escogencia personal no aparece como importante bajo regímenes autoritarios y también en épocas de paz. Hay inmovilidad y la sociedad es “gobernable”. Pero suele suceder lo contrario, hay períodos de conflictos y aparecen las ideologías justamente con respuestas relativas a los temas de la sociedad. Son épocas atroces como la que atravesó Guatemala en las décadas del conflicto armado, la época del anticomunismo como ideología de la contrarrevolución, que correspondió menos o más al período de la Guerra Fría. Fue una época de contra identidades porque el anticomunismo solo puede negar.

Ya dijimos que las ideologías producen identidades. La identidad es un mecanismo cultural que produce un sentido de pertenencia. Entendemos por Ideología un conjunto de ideas y valores concernientes al orden público y cuya función es dirigir los componentes políticos colectivos. El anticomunismo no es una ideología sino una creencia de naturaleza elemental, basada en el monopolio de una frase propositiva: “en contra de…” Nos hemos equivocado porque no se puede argumentar que aquí el conflicto o la guerra fueron ideológicas.

Hay un ejemplo en la historia fácil de entender de cómo funciona el vínculo entre identidad e ideología: en el régimen nazi todo el que era portador de la cruz gamada era juzgado como portador de la ideología nacional-socialista. No era necesario pedirle la tarjeta de identidad. En Guatemala no ha habido muchas oportunidades para tener o rechazar identidades ideológicas. No se olvide que según sea la ideología que de hecho o como una decisión emocional viva el sujeto experimentara el conflicto como justo, individuo cuya subjetividad se mueve con la ideología que escoge.

Hay una forma transversal en que lo ideológico ya no es personal ni particular. Se va formando una dirección colectiva, el ambiente politizado reproduce, por ejemplo, la lucha contra el dictador que crece de manera espontánea. Se suman más, día a día. Recordemos cómo empezó a reaccionar con entusiasmo la gente cuya sensibilidad política apareció y estuvo alerta en los días del consabido 2015. Se producen expectativas “liberales” de libertad y “soltura”. La gente en la calle cambia de actitud y la dimensión simbólica de este proceso se vive como un cambio a favor de la libertad. No se participa gratuitamente en La Plaza. El que participó se contagió del gusto por gritar y bailar con la vuvuzela. La simpatía por el acto y su gente va en aumento.

Somos partidarios de la democracia y la libertad. Otros son partidarios de una sociedad que se organiza según la razón universal del orden, un orden político con cambio social. Guatemala no ha tenido cuerpos ideológicos diversos en competencia electoral. En las elecciones aquí solo se sabe que la mayoría son conservadores o de derecha o no son nada, en cuyo caso son conservadores.

Estamos a las puertas de una nueva época, con nuevos partidos y seguramente con plena libertad. Las grandes concepciones ideológico-políticas son tres: 1) La concepción religiosa (referencia la divinidad). 2) La concepción individualista (referencia el individuo) 3) La concepción colectivista (referencia la colectividad). La referencia informa todas las ideas sobre el hombre, la naturaleza y la sociedad, con sus correspondientes métodos filosóficos y de conocimiento. Son tres las ideologías que tenemos a mano: el cristianismo, el liberalismo y el socialismo.

Queremos una sociedad plural y un Estado democrático. De eso hablaremos después.

Fuente: www.elperiodico.com.gt

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