Contar votos en Honduras

Miguel Ángel Sandoval

El fraude escandaloso realizado en Honduras deja certezas. La primera es que luego de contar votos el día de las elecciones, con un total de 57 por ciento escrutado (en realidad pasaba del 60 por ciento) y ventaja al opositor de unos 5 puntos y más de 100 mil votos sobre el candidato oficial. Quedaba el 40 por ciento por escrutar, y sobre estos se hizo el fraude con el aval de la OEA. Se paró el conteo el primer día, luego se dio largas, se falsificaron nuevas actas, se cayó el sistema y una semana después, el candidato oficial violador de todas las leyes de ese país, ¡ya es mayoritario!

Ante las protestas, estado de sitio. O lo que es lo mismo, golpe de Estado y las bayonetas a la calle para reprimir el voto popular. Mientras en los países vecinos, en particular Guatemala, silencio total de los partidos políticos, del TSE, de medio mundo. Todos los partidos considerados grandes hacen un sho total. Solo protestas en las redes sociales. Ciudadanas, indignadas, horrorizadas. En pocas palabras, la fachada de la democracia se fue a la mierda.

Todo lo que se dice en esta nota tiene información en tiempo real. Para algo existe Internet y mensajes desde los lugares de voto, desde los lugares de conteo, desde las protestas en la calle, con imágenes que muestran soldados disparando, gente corriendo, gente tirada en las calles. Y ello no aparece en los medios de comunicación guatemaltecos. O no como un tema de súper actualidad, de súper importancia. Se relativiza, se evade, se intenta edulcorar.

Si se hace un análisis estadístico, resulta que los datos del 57 por ciento y la ventaja de cinco puntos para un candidato, son una tendencia clara que no se revierte con el 43 por ciento de votos pendiente. Ni aquí ni en China. Como ya se demostró matemáticamente por un experto hondureño. El resultado o los conteos posteriores no resuelven el problema inicial creado. Estamos ante un fraude escandaloso con aval de la OEA, instrumento de intervenciones y ahora sabemos, de fraudes electorales.

Por suerte hay una rebelión ciudadana en marcha, que ya cuenta apoyos en las fuerzas policiacas, con lo cual el fraude está en una picada de fracaso. No es casual que la UE no reconozca los resultados del TSE que hable de conteo total y sugiera un acuerdo negociado. A ello, los sinvergüenzas de la OEA se suman ante la evidencia del sonoro fracaso.

No se puede aceptar esa salida pues se estará aceptando que el voto popular no sirve de nada en una de las tantas republiquitas bananeras, entre las cuales, infelizmente estamos. Pues finalmente algo distinto implicaría aceptar que las elecciones solo son la fachada, pues lo real son los arreglos bajo la mesa. Aunque nos parezca lenguaje de otros tiempos, el fraude hondureño nos lo recuerda de forma completa.

Te gusto, quieres compartir