La elocuencia y el engaño

Jairo Alarcón

Los que ejercen la política para la obtención de la sumisión y obediencia perversa, los fabricantes de mentiras para el consumo, los vendedores de paraísos e ilusiones, hacen de la palabra instrumento para el engaño. Apelando a las emociones, a los miedos, a las esperanzas venden promesas que no van a cumplir, que no pueden cumplir. Sofistas de la actualidad, con más o menor talento viven del terror, la ignorancia, la alienación y el fanatismo. “El que engaña encontrará siempre quien se deja engañar”, dijo Maquiavelo, pero dejarse engañar es motivado por muchas causas. Se es engañado por ignorancia, por ausencia de pensamiento crítico y, sobre todo, porque las circunstancias propician que los individuos de este mundo tengan un precio. La búsqueda de la satisfacción de necesidades hace de los seres humanos las más crueles fieras. En circunstancias adversas los humanos pueden corromperse.

Sin embargo, también hay personas que aceptan ser engañadas por conveniencia, por intereses egoístas y mezquinos, estos son cómplices de la tiranía, títeres de aquellos que ejercen el poder perversamente y que, con tal proceder, aniquilan la humanidad que incipientemente pretende manifestarse en el mundo. Destructores de valores y del progreso, estas personas representan la vergüenza de la especie y muchas veces pasan desapercibidas. Se debe tener presente que, aquellos que pervierten el poder, los demagogos, requieren para sus planes de dominación de un equipo de aduladores y difusores de sus mentiras. “Miente, miente hasta que la mentira se convierta en verdad”, decía Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich de Adolfo Hitler; y es que la mayor parte de personas no examina ni analizan y si la mentira la encuentran convincente, la toma por verdad.

Lamentablemente a la mayor parte de las personas en el mundo, no se les ha enseñado, ni han aprendido, las herramientas que les permitan diferenciar lo esencial de lo superficial, la verdad del engaño, lo convincente en la palabra de lo demagógico de la misma, prisioneros de sus limitaciones se convierten en paladines de la dictadura de las mayorías.

El que engaña estudia a los que considera su objetivo, busca en estos sus debilidades y flaquezas, con el fin de servirse de ellos para sus aviesos intereses. Algunos disfrazan la mentira con elocuencia. Otros, por el contrario, apelan a los miedos y a las carencias de las masas. Con ello, engañan y convierten a la política, en herramienta criminal de dominación y sumisión para sus propios intereses.

Desenmascara, a este tipo de individuos, evidenciar lo que son, únicamente es posible si se dejan atrás los miedos, se asumen valores humanos y se aprende a ostentar una actitud crítica frente a ese tipo de discursos y, lo ilusorio que estos pueden ser en boca de los demagogos.

Te gusto, quieres compartir