La ultraderecha en el Salón Paraninfo de la BUAP.

Carlos Figueroa Ibarra.

El día de hoy algunos profesores y estudiantes del Posgrado de Sociología del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, asistimos a la presentación del libro “El engaño populista” de la propagandista ultraderechista de Guatemala Gloria Álvarez. El evento había sido convocado por la Vicerrectoria de Extensión y Difusión de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Después nos enteramos que en realidad dicha Vicerrectoría había rentado el Salón Paraninfo de nuestra casa de estudios a una empresa privada que fue la que organizó la visita de la referida señora Álvarez. La presentación de la señora no fue sino su repetición usual de los lugares comunes neoliberales y anticomunistas ajenos a cualquier rigor académico. A esto hay que agregar que terminó su disertación con ataques a Andrés Manuel López Obrador y a Morena. Siguiendo los usos y costumbres académicos, después de la conferencia el Dr. Giuseppe Lo Brutto y yo hicimos uso de la palabra para rebatir las superficialidades de la expositora.

La mayor parte del público eran estudiantes de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) que no habían podido escuchar a la señora Álvarez porque esta no llegó a la conferencia que tenía planeada en dicha universidad a las 13 horas. También pudimos identificar personas vinculadas a organizaciones de ultraderecha así como a ciudadanos venezolanos. En suma, un grupo de personas fanatizadas a los cuales les resultó irritante el que expusiéramos ideas distintas a las de la expositora. Fuimos vejados e insultados a gritos por ese público que se transformó en una turba que nos acusaba violentamente de chavistas mientras hicimos uso de la palabra. Al expresarles que respetaran el recinto y nuestra Casa de Estudios respondieron a gritos que para ellos ese lugar no significaba nada y que era igual a un bar. Al final tuvimos que retirarnos del auditorio escoltados por personal de la Dirección de Apoyo y Seguridad Universitaria (DASU) porque temimos por nuestra integridad física. En suma, vivimos hoy una repetición de un fanatismo que nos recordó las virulentas acciones de los golpeadores del Frente Universitario Anticomunista (FUA) en las décadas de los sesenta y los setenta del siglo pasado.

La BUAP hace bien en ser un espacio que cobije a todas las ideologías. Pero resulta sumamente discutible que rente sus espacios emblemáticos a disertantes de muy bajo nivel académico y a grupos intolerantes que además nos insultan en nuestra propia casa.

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