Jugando a pequeños empresarios

Por Edi D. López S.

En las diferentes cabeceras departamentales del país, una de las modalidades de subsistencia que ha encontrado la gente, ante la falta de oportunidad de empleo, es poner su propio negocio. Este situación se hace más notorio en la ciudad capital, en las colonias de las diferentes zonas populosas (no en los exclusivos condominios y colonias, donde está prohibido); se puede ver una serie de pequeños empresarios, que como cuando se era niños “juegan a la comidita”, porque a la comida de verdad, solo los grandes….

Se puede observar en las calles principales, las llamadas tiendas; donde sobresalen los tenderos que provienen de occidente, por la variedad de productos, salones de belleza, establecimientos de internet, venta de ropa usada (pacas), librerías, panaderías, ventas de comida, barberías y cantinas –que casi siempre tienen como primera opción ser tiendas-; a veces alguna sastrería (ya en extinción), pequeñas ferreterías, depósito de gas licuado; y el lugar donde únicamente trabajan mujeres de las más excluidas de nuestra sociedad, que les permitirá medio comer….las tortillerías entre otros; no se puede dejar de mencionar, porque al final es un negocio, que presta el servicio de aparentemente llevar paz y calma a los afligidos vecinos, las iglesias evangélicas protestantes fundamentalistas, a veces son tantas que no llegan a tener más fieles que los familiares del pastor(a).

¡Qué viva la libertad de empresa! Dirán algunos, gracias a ello es posible tener variedad de productos y servicios, dentro de la colonia que, terminan siendo parte de la llamada y cada día más grande economía informal. Como el sistema económico/social imperante, no permite analizar, reflexionar sobre lo cotidiano, se asume como normal y aceptable la dinámica del entorno, es decir las jornadas de trabajo de las tiendas y tortillerías por ejemplos son largas, la gente que trabaja en estos negocios, no tienen prestaciones laborales, ni seguro social; es gente excluida del sistema económico formal. Por otra parte, poca gente cae en la cuenta del horario de atención de esos negocios para ser exitosos, los tenderos abren a las 6 de la mañana y cierra a las 10 de la noche, es común en la tiendas propiedad de gente de occidente, que son familia los que atienden, por lo que no tienen que pagar personal; en el caso de las tortillerías, similar…aunque las ayudantes, tienen que empezar a trabajar en muchos casos a las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche; por una mísera paga, por ello es común la rotación de personal en estos negocios.
Pero a nivel individual, familiar, habrá situaciones difíciles, en el caso que el negocio no prospere, no se venda lo suficiente, muchas veces el margen para esperar que la pequeña empresa se acredite, es mínimo por ello, si en el corto plazo no se tiene los ingresos suficientes, se va a la quiebra…y con ello los pequeños ahorros y/o préstamos.
En el mejor de los casos que, el negocio tenga éxito, crecerá hasta determinado punto, tendrá su tope, no podrá crecer más….se necesita crédito, que en nuestro país es caro y en la mayoría de casos se niega; aparte de muchas veces al tener éxito llama la atención de los mareros y a pagar extorsión….si quiere seguir con el negocio; hay varios casos que la mejor opción ha sido cerrar el mismo.

Y de esa forma sobreviven miles de guatemaltecos, que trabajan día a día para generarse ingresos y satisfacer las necesidades de sus familias; en donde el status les permite competir con iguales, pero no les facilita efectivamente progresar, a escalar para estar entre los medianos empresarios, simplemente a pesar de sus esfuerzos, no es viable.

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