Silvia Ribeiro: “Los que estamos en las ciudades tenemos que replantearnos que los alimentos son un tema de todos”

onversamos con Silvia Ribeiro, integrante del ETC Group (Grupo de Acción en Erosión, Tecnología y Concentración) y del comité editorial de la Revista “Biodiversidad, sustento y culturas”.

El fracaso del paquete tecnológico de siembra directa de semillas transgénicas con aplicaciones masivas de agrotóxicos, es categórico. Ninguno de los slogans que el agronegocio enarboló para instalarse queda en pie y, en la Argentina, la imagen 20 años después es desoladora. Aún así, para este modelo recapitular no es opción, y huye hacia adelante desarrollando tecnologías cada vez más agresivas con la naturaleza de la que los seres humanos somos parte.

Mediante nuevas técnicas de edición genómica se han podido desarrollar herramientas capaces de alterar las leyes de la herencia, y por lo tanto, producir modificaciones permanentes en los ecosistemas; sea introduciendo nuevas especies de insectos, animales o plantas en la inabarcable complejidad natural, o también capaces de llevar especies o poblaciones enteras a la extinción…

El alumbramiento de esta tecnología ha dejado atónito a buena parte del mundo científico al hacerse evidente su capacidad de daño, no sólo en los ecosistemas naturales y agrícolas, sino también por su potencial uso como arma.

Estos desarrollos llegan en un momento de fuerte concentración empresaria que anuncia el nacimiento de mega-corporaciones integradas verticalmente, desde la semilla hasta el seguro agrícola; que amenazan jaquear aún más la Soberanía Alimentaria de nuestros pueblos.

Aún en este escenario ya difícil, y con nuevas tormentas que se vislumbran, en los abajos del mundo se produce la gran mayoría de lo que nos alimenta, y es donde se urden las tramas desde donde resistir el embate y abrir el debate profundo sobre nuestras formas de estar en esta tierra.

Sobre todas estas cuestiones conversamos con Silvia, quizá de las personas que más saben al respecto en el mundo.

Huerquen: ¿En qué consiste este combo de Edición Genómica y esto que se llama Impulsores o Conductores Genéticos?

Silvia Ribeiro: La Edición Genómica es la manera en que se nombra en la actualidad a toda una serie de tecnologías de Ingeniera Genética. Es el nombre que las propias empresas de biotecnología y la ciencia dominante están utilizando para dejar de hablar de transgénicos, porque hoy hablar de transgénicos es mala palabra. En general si uno va a cualquier parte del mundo y pregunta “¿Ud. quiere comer transgénicos?” la gente, aunque no sepa lo que son dice “si puedo elegir, prefiero no comer transgénicos”. Esa es una batalla que ganamos desde el lado de los movimientos y organizaciones. Si uno compara esto con los inicios de la “Revolución Verde”, que es cuando empezaron con los cultivos híbridos, con los agrotóxicos, etc., todo el mundo pensaba que eso era bueno, que iba a aumentar la producción, que traería progreso. En cambio con los transgénicos no han logrado ese nivel de consenso. Para zafar de esta resistencia a los transgénicos utilizan un nombre mucho más neutral que es Edición Genómica, con el cual quieren dar la imagen de que estás como editando un texto, en donde el genoma es solo un texto. El problema más grande de esto es que no se sabe el significado del texto. Siguiendo la metáfora, se conocen partes del texto: letras, palabras, pero no el significado general. Entonces tú te pones a cambiar pero no sabes lo que estás cambiando. Imagínate si el texto a cambiar fueran los 10 mandamientos, pero está en árabe y justo se te ocurrió cortar la parte que representa a la palabra “NO”, entonces todo el sentido y las implicancias de tu texto cambiarían de manera radical.

Estas nuevas tecnologías de edición genómica son formas de intervenir en el genoma cambiando su función. Hay una tecnología en particular, que la descubrieron en el año 2012, que se llama CRISPR (que es un acrónimo de un nombre mucho más largo) y un sistema asociado que se llama CAS (CRISPR Asocieted System) y cuya versión CRISPR-CAS9 es la más difundida. Lo que hacen es una construcción de ADN como si tuvieran “un GPS con tijeras”, que encuentra un lugar dentro del cromosoma y ahí lo corta.

Esta técnica se comienza a usar en el 2014 revolucionando las posibilidades que hay de intervenir en los genomas y lo que dicen sus creadores, y quiero enfatizar en lo que dicen, es que es mucho más eficiente, más exacta, mucho más económica. Lo primero que hay que leer detrás de este discurso es que entonces los transgénicos no eran todo eso: ni eficientes, ni exactos, ni baratos, lo cual es cierto. Con los transgénicos tú tenías un gen de un organismo que estaba vivo y se lo colocabas a una especie con la que nunca se hubiera cruzado en la naturaleza. Eso es un transgénico. Pero la verdad es que no tienen control de dónde se inserta en el genoma, qué significa y si hay varias copias dentro del genoma. Todo eso produce una cantidad de problemas. Con el CRISPR, como va directo a un lugar y corta, entonces dicen que es mucho más exacto. Ahora bien, un artículo reciente de la revista Nature muestra un experimento de inserción con CRISPR-CAS9 en ratones que provocó más de 1.000 mutaciones fuera de lugar, lo que llaman “fuera de blanco”, lo cual nos demuestra el “grado de exactitud” que puede tener esta tecnología… Dicen que es mucho mejor que los transgénicos porque en realidad “no hacen nada”, ya que solo cortan y “silencian” algo; solo que para silenciar eso activan un mecanismo que incluso puede silenciar otros genes, no solamente donde se interviene (por ejemplo el gen de una planta) sino también de quien entre en contacto con esa planta por alimentarse de ella por ejemplo.

Hqn: A su vez esta capacidad de editar el genoma se junta con otra tecnología que son los Impulsores Genéticos o “Gene Drives” en inglés…

SR: Esa es una tecnología más nueva aún. La idea de los impulsores genéticos estaba desde hace bastante tiempo, alrededor de unos diez años pero no lo habían podido construir hasta que se empieza a generalizar el uso de CRISPR-CAS9. Los impulsores genéticos son una forma de engañar las leyes de la herencia. Conseguir que un rasgo genético pase a toda la descendencia. ¿Qué significa esto? Aclarando que esto es para especies de cruzamientos sexual como insectos, mamíferos, plantas…, lo que sucede es que cuando hay dos progenitores, cada uno aporta el 50% de la información genética correspondiente (por ejemplo el “gen 23” se va a corresponder con el “gen 23” del otro). Con los impulsores genéticos se realiza una modificación genética que en el momento de cruzarse elimina o corta el gen correspondiente y duplica el propio replicándose dos veces, lo que implica la definición del 100% de la herencia. Por ejemplo: si el padre esta modificado, la descendencia no va a tener 50% de la madre y 50% del padre, sino que va a tener 100% del padre, por lo que va a estar modificado completamente.

¿Para qué lo están usando? Es realmente tremendo. Es la primera vez que se hace una modificación para liberar en la naturaleza, en especies silvestres. Hasta ahora todo se había hecho para cultivados o para animales que están en confinamiento o en laboratorios. Es la primera vez que se hace una modificación genética que está diseñada para trasmitirse agresivamente (para predominar) y además para estar en la naturaleza, porque lo que sucede es que como las tijeras estas siguen actuando, cada vez que se cruza se vuelve a repetir el proceso. Lo más grave es que lo quieren usar por ejemplo para eliminar especies. Como son especies de cruzamiento sexual (hasta ahora se ha hecho en laboratorio con mosquitos, con ratones, con moscas de la fruta, etc.), de esta manera pueden eliminar a las hembras y, al ser toda la descendencia machos se elimina la especie o por lo menos una población.

Hqn: ¿Qué implicaciones tiene para los ecosistemas, la biodiversidad y la producción de alimentos?

SR: La industria de la biotecnología nos viene diciendo hace 30 años que va a terminar con el hambre, con las enfermedades, con los problemas del cambio climático, etc. y con este tema es lo mismo. Dicen “con este sistema vamos a eliminar todas las especies dañinas”, lo cual es absolutamente demencial; y es realmente peligroso porque el tema es ¿quién define qué es una “especie dañina”? Y respecto a la agricultura industrial lo que se quieren hacer con los Impulsores Genéticos o Gene Drives es continuar ampliando el uso de agrotoxicos, pues hoy tenemos transgénicos resistentes a los agrotóxicos, particularmente al glifosato, un problema gravísimo en la Argentina por el aumento de la cantidad de casos de cáncer que se han presentado en las zonas sojeras, etc., pero también hay más de 20 llamadas “malezas”, que en realidad son hierbas que se han hecho resistentes al glifosato. Entonces uno de los usos que quieren hacer es modificar genéticamente estas hierbas para que vuelvan a adquirir susceptibilidad al glifosato para poder seguir usándolo, porque el glifosato en muchos lugares ya no sirve.

Otro uso de esta tecnología como hemos dicho es la eliminación de especies; si a la planta no le podemos devolver la susceptibilidad lo que vamos a hacer es matar la planta. Por ejemplo, en Estados Unidos y en la Argentina hay una especie de amaranto (que en México es un alimento ancestral, prehispánico) el Amaranto Palmeri, que se ha convertido en una plaga y no hay manera de matarlo con nada. Hay que sacarlo a mano, y sacarlo a mano lo hace económicamente inviable. Entonces dicen “bueno, podemos aplicarle un impulsor genético y desaparecemos el amaranto” ¿Cuál es la gravedad de todo esto? Bueno, la Academia de Ciencia de los Estados Unidos hizo un estudio sobre Impulsores Genéticos, que salió a mediados de 2016, donde dice que el problema es que existe riesgo, si esto se reproduce en el campo, de que se extienda más allá de los campos donde el amaranto es considerado una plaga y afecte a otros donde el amaranto es utilizado como alimento, por ejemplo en México, ya que Estados Unidos y todo su cinturón cerealero no está muy lejos. Entonces, que una empresa transnacional como Monsanto, Syngenta o cualquiera de ellas, se pueda parar en un campo y decir “a ver, en este campo qué me sobra y qué puedo eliminar” es grave, ya que a ellos les sobra todo: les sobran todos los insectos, las plantas, y cualquier cosa que compita con el cultivo industrial.

¿Quién puede manejar una herramienta de este tipo? Es una pregunta que en definitiva no es solo coyuntural porque realmente ¿quién pude decidir eliminar una especie si esto funcionara como ellos piensan?

Para la agroecología no sobra nada, cualquier cosa que saques estás eliminando elementos que son importantes; ahí todo se trata de proporciones y de relaciones en un ecosistema. En ese sentido, el que exista la posibilidad tecnológica de hacer cambios tan drásticos, tan profundos, es aterrador. Y además que sean empresas sin ningún tipo de respeto por la vida, que no han dudado en aplicar venenos a gran escala, falseando experimentos y estudios de inocuidad como hicieron con el glifosato. Han tenido que pasar 20 años y que haya poblaciones enteras enfermas de cáncer para que se sepa que los agrotóxicos contaminan y enferman.

También está el impacto sobre la biodiversidad. Esta tecnología fue creada en dos laboratorios que en el mismo año estaban experimentando y llegaron a conclusiones muy parecidas: uno en Harvard, el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), y el otro la Universidad de California en San Diego. En el año 2014 se realizan los primeros experimentos, y uno de los laboratorios lo titula “Reacción Mutagénica en Cadena”, que es muy significativo de lo que puede provocar. Teóricamente se puede modificar una pequeña parte de una población y dependiendo de cuánto tiempo lleva la reproducción va a ir muy rápido o muy despacio. Si son mosquitos muy poco tiempo, si son ratones un poco más, etc. Pero lo primero que hay que decir, es que esta tecnología no necesariamente va a funcionar, lo que ellos predicen es que el gen se va a cruzar, va a cortar, se va a cruzar, a cortar, pero este es un pensamiento lineal que no tiene en cuenta otra cantidad de factores, por ejemplo que las propias especies tienen mecanismos de defensa, que cuando ven que hay algo que no está funcionando se adaptan y se hacen resistentes a esa cosa, y eso ya ha sucedido en casos experimentales. Incluso ha sucedido con enfermedades: una enfermedad avanza hasta que un momento se generan resistencias. Con esto podría pasar lo mismo.

Pero ¿qué va a pasar mientras eso sucede? porque si realmente lográs eliminar a una especie, inmediatamente hay todo una serie de efectos, de acomodamientos, de nichos, etc., que pasan dentro de la naturaleza. Efectos cascada donde inmediatamente se modifica todo. Entonces, en realidad lo que están modificando es el ecosistema.

Cuando nosotros en el año 2016 discutimos este tema en el Convenio de Diversidad Biológica una de las dificultades que surgieron es que no se pudo hacer una evaluación de impacto, porque los impactos son básicamente impredecibles.

Hqn: ¿No hay formas de analizar qué es lo que puede pasar?

SR: No hay manera de saber cómo es el impacto si esto funciona, y aún peor: ¿cómo definir el impacto si NO funciona? Porque, que no funcione no implica que no pase algo. No se sabe qué tipo de modificación o qué tipo de mutación puede inducir. El espectro de incertidumbre que abre es tremendo.

Pero además hay otros problemas. Puede usarse en forma intencionalmente hostil o como forma de guerra no declarada. Y en este caso no sería indetectable (a lo mejor al principio sí) pero sería muy tarde cuando se hubiera detectado, porque se pueden modificar no solamente plantas; se pueden modificar microbiomas o por ejemplo la composición de microorganismos que hay en un medio ambiente o… en tu propio organismo. Este es uno de los temas sobre el que alerta también el informe de la Academia de Ciencias de los Estados Unidos sobre impulsores genéticos: porque si se modifica el microbioma humano es una forma de guerra biológica.

Este informe es el que se ha hecho más rápido sobre una tecnología. Es bastante sorprendente porque ellos llegan a conclusiones muy preocupantes solo que al final dicen “bueno, pero se puede experimentar con impulsores”. Vamos a decir la verdad: cuando uno ve todos los datos sobre impulsores genéticos la conclusión es esto no se puede seguir desarrollando… hay que cortarlo porque no hay manera de controlarlo, no hay manera de evaluarlo y sería terrible que el que tenga dinero lo pueda usar.

El ejemplo típico de los impulsores genéticos es que se usaría con mosquitos y en salud: “eliminemos los mosquitos del zika” ahora que, se supone, causa todo tipo de cosas que no están comprobadas pero bueno… Este es un proyecto de Bill Gates, que es el más peligroso, porque lo quieren liberar en 2 años en África. Pero en general, en los casos de salud casi todo tiene que ver con condiciones socio-económicas: por falta de higiene, por falta de comida, por falta de nutrición, y no con eliminar una especie. Pero bueno, genios como Bill Gates que es uno de los 8 hombres más ricos del mundo, pueden pensar eso y creer que como tiene ese poder, puede arrogarse decidir lo que va a pasar con una especie financiando este tipo de cosas.

El problema es que la mentalidad de eliminar una especie es la verdad estúpida, es completamente estúpida además de todos los temas morales; porque si vos tenés una serie de causas que provocan que existan mosquitos y tenés una serie de situaciones (condiciones ambientales, humanas, económicas, sociales, de salud) que hacen que haya un montón de gente que esté afectada por eso y lo único que hacés es eliminar el vector, lo que pasa es que inmediatamente surge otro vector porque tenés las causas y tenés las condiciones.

Y en la agricultura se pueden eliminar cosechas, se pueden eliminar elementos fundamentales en forma intencional o no intencional. Por más que están hablando que lo quieren para usar en salud, en realidad es para usar en agricultura.

Hqn: ¿ Cómo impactaría esto, en un escenario ya complicado sobre todo de los países periféricos pero también mundial, en términos de Soberanía Alimentaria y en la medida que hay cada vez mayor concentración empresarial?

SR: En un escenario donde hay un avance de la agricultura industrial, este tipo de tecnología sería extremadamente peligrosa porque ya hay una situación de vulnerabilidad, una situación de dependencia muy fuerte. En definitiva todo esto tiene que ver con quién decide.

Lo que puede suceder es que el ataque desde el punto de vista biológico junto a lo que es el escenario de leyes de semillas muy restrictivas y al avance en el mercado, es que se profundice la situación de vulnerabilidad. No es que no exista Soberanía Alimentaria, no existe soberanía… porque un país que no puede decidir qué hacer con sus alimentos, no puede decirse que es un país soberano. Está a disposición de lo que decidan quienes le den los alimentos.

Hay seis empresas (que son además todas empresas transnacionales) que tenían las dos terceras partes de semillas y agrotóxicos y que van a ser todavía menos porque se van a comprar entre ellas, y van a tener la gran mayoría de las semillas comerciales y agrotóxicos.

Hqn: Si por un lado, miramos desde los primeros híbridos a este momento de nuevas tecnologías en el horizonte, junto a una mayor concentración empresarial ¿Podemos pensar que estamos ante el 3.0 de la Revolución Verde?

SR: Si, estamos en un 3.0 o hasta uno podría arriesgar y decir que estamos ante un 4.0. En el Foro Económico Mundial de Davos lo llaman la 4ta. Revolución Industrial: ahí donde están las más grandes transnacionales del planeta de todos los rubros; se refieren sobre todo a la tecnología, pero absolutamente acompañada de la concentración empresarial. De hecho lo que estamos viendo en estos momentos es que hay fusiones muy importantes en los primeros eslabones de la cadena agroindustrial que son las semillas y los agrotóxicos. Pero hay otro sector que viene junto con ese, que es el sector de maquinaria y ese sector, como por ejemplo John Deere, Atco, CNH, están en este momento desarrollando una cantidad de nuevas formas. No son cosechadoras y tractores como veíamos, de hecho si entran al sitio de cualquiera de estas empresas lo que van a ver es rarísimo. No parecen máquinas de campo, tienen una cantidad de pantallas, GPS, computadoras… Entonces en realidad, la imagen es de una agricultura de alta automatización, con muy poca gente. Incluso en la Argentina ya hay tractores no tripulados, drones terrestres pero también drones aéreos de fumigación. Por eso hablo de 4.0.

Pero este sector empresarial de maquinaria es mucho más grande en volúmen que todo el sector de semillas y agrotóxicos.

Entonces lo que nosotros empezamos a decir desde el 2016 es que vemos que se llegó a un tope de hasta donde se pueden fusionar las empresas de agrotóxicos y semillas; y lo que viene es que estas otras corporaciones, que son muchos más grandes que ellos, se las van a comer. Entonces el próximo Monsanto es John Deere, o sea, va a ser alguna de las de maquinarias. Eso no es sólo un problema de mercado, es un problema de tecnología también, porque al mismo tiempo estas empresas no se han dedicado sólo a los transgénicos, las semillas y los agrotóxicos. Además han acumulado una cantidad enorme de datos genómicos, no sólo de cultivos sino de micro-organismos, de plagas, etc y todas ellas (tanto las empresas de maquinaria como las de semillas y agrotóxicos) se han dedicado a juntar datos del clima. Entonces la que viene es una agricultura donde empresas que tienen desde la semilla hasta el seguro agrícola (porque además han acumulado datos climáticos en una situación de cambio climático) se van a acercar al agricultor para decirle “bueno si ud. va a plantar tal cosa necesita tales semillas, con estos agrotóxicos, con esta maquinaria, me tiene que comprar los datos del clima, me tiene que comprar los datos del suelo, los sensores para la aplicación, los drones, etc.” y eso está empujando a una agricultura altamente capitalizada, altamente industrializada, sin gente y en la cual además, los créditos agrícolas y los seguros van a depender del uso de toda esa batería de cosas.

Si ahora cualquier gobierno, de cualquier color, tienen bastantes problemitas con Monsanto para lo que sea (porque Monsanto quiere condiciones, quiere no pagar esto, no pagar lo otro…) imagínate cuando esa corporación nueva sea la mitad de toda la cadena industrial-agrícola.

Hqn: ¿Y qué podemos hacer los pueblos, sobre todo las organizaciones de la sociedad civil, las comunidades campesinas, los pueblos originarios, las poblaciones urbanas, frente a estos avances y estas amenazas?

SR: Yo creo que a veces, cuando estamos en Buenos Aires, México DF, etc., es decir en la ciudad, uno tiene la impresión de que se puede vivir sin comer (risas), pero no se puede. Tampoco se puede vivir de comer plástico y basura que es lo que mayormente nos aporta la cadena agroindustrial de alimentos. A lo que voy es a que hay un enorme porcentaje de agricultura industrial, pero sin embargo la mayor parte de la gente (no la mayor parte del volumen producido sino la mayor parte de la gente) se alimenta de lo que producen los más chicos: el 70% de la alimentación mundial la producen pequeños productores. No solamente agricultores campesinos, pescadores, cazadores, etc: también huertas urbanas, que es una de las cosas que han crecido mucho en la Argentina. Necesitamos volver a ciertas formas de alimentación más directa, que quiere decir que en cualquier lugar del mundo que estemos, sea en una ciudad o no, tengamos una relación más directa con la alimentación y eso quiere decir con quien produce el alimento.

Entonces por un lado, yo creo que esto mismo que están haciendo ustedes es fundamental: documentar, discutir, informarse, eso es un aspecto fundamental y creo que ya se está haciendo. El otro es decir que el tema de los alimentos no es un tema campesino: que en el campo no haya gente no es un tema del campo, es un tema de todos. Necesitamos recuperar formas donde podamos tener un mayor control de la producción de alimentos por nosotros mismos. No me refiero a un control estatal, sino a que nosotros podamos decidir qué tipo de comida, dónde se planta, cuándo… Eso no tiene que ver sólo con formas rurales; como decía, la Argentina es uno de los lugares que en el mundo tiene más agricultura urbana, uno pensaría que es África pero no, es Argentina. Entonces, eso que dicen, que la gente cuando piensa en las huertas urbanas piensa como algo más bien folclórico, que no tiene mucho efecto, bueno según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo es entre el 15 y el 20% de la alimentación del mundo.

Definitivamente tiene que ver también con una resistencia al avance de la agroindustria y los agronegocios, de las leyes, o sea, también tienen que ver con parar todas esas cosas. Para mí es como un doble juego: uno es lo que uno hace desde donde está, que como por ejemplo, en el caso de Huerquen puede ser de información que es una parte importantísima, pero también en como relacionarse directamente al tema y hay que construir. Sobre todo los que hace mucho estamos en la ciudad (aunque yo tengo mucha relación con muchos grupos de campesinos y agricultores), creo que hay que replantearse que el tema de los alimentos es un tema de todos. Por todo esto que hablábamos antes, que tiene implicaciones profundísimas pero también porque la mayor parte de las causas de muerte de los seres humanos, como el 70%, son enfermedades no trasmisibles, son datos de la OMS; y de esas, la mayoría o todas están relacionadas al sistema alimentario agroindustrial: diabetes, hipertensión, muchas formas de cáncer, las cardiovasculares, etc. Incluso hasta la contaminación tiene que ver con formas que tiene que ver con el campo, no solamente la que pensamos, de los autos etc., sino por ejemplo, uno de las formas de contaminación aérea más grave tiene que ver con el uso de los agrotóxicos. Si el 70% nos morimos por cosas relacionadas a la alimentación, bueno, ya es hora de que hagamos algo al respecto no? Y creo que los únicos que vamos a poder conseguir que esto realmente salga como tema y que se pueda parar, es la movilización desde abajo, desde la gente, las organizaciones, a través de la información…

Hqn: ¿Sentís que además de tecnologías y concentración de poder, están en discusión las formas de vernos y estar en el mundo? ¿Estamos frente a una crisis civilizatoria?

SR: Si, definitivamente estamos ante una crisis civilizatoria en el sentido de que estamos en la civilización del dinero, del lucro, y de la tecnología completamente desprendida de cualquier consideración social, ambiental, intergeneracional. Que predomine en el mundo una civilización que sea altamente suicida-homicida por supuesto nos tiene en crisis de diferentes maneras.

Sé que no es un consuelo, pero seguimos siendo la mayoría los que no estamos de acuerdo con esto. El tema es como eso lo transformamos en redes de comprensión, de acción y de establecer cosas. Hablamos recién de los zapatistas o de movimientos como la Vía Campesina, son dos movimientos que son muy distintos pero que tiene algo en común que es la construcción desde abajo y que, como me dijo alguna vez un compañero de Vía Campesina, “podemos tener toda la diversidad que tenemos porque ponemos el acento en las cosas que son realmente importantes, y que tenemos que mantener desde abajo”.

Yo creo que estamos en situaciones muy dramáticas pero a su vez que es un dramatismo que no es el de ahorita, el de hoy. Sí es verdad que las tormentas que viene son cada vez mayores y sí es verdad que es desde abajo, en esos tejidos, en donde está realmente el tejido de la vida. Y (esto es ya personal) a mí no me gusta hablar como diciendo “esto es lo que tendríamos que hacer todos”, yo creo que nadie lo sabe… había un campesino Wichol en México que decía “Sólo entre todos, sabemos todo”; lo que quiero decir es que por esto mismo que estamos hablando es tan importante que las cosas que uno hace tengan sentido en sí mismas. Ustedes están haciendo comunicación, eso tiene sentido en sí mismo. Entonces creo que es como un puente entre la crítica y la resistencia, pero también la construcción que hacés cada día. Por eso decía eso de recuperar las decisiones sobre nuestra alimentación y nuestra salud. Además, es casi imposible no hacerlo.

Hqn: Sos optimista…

SR: (risas) Yo soy como esa famosa frase, que dicen que la pintaron en Mayo de `68, que dice “Seamos optimistas, dejemos el pesimismo para tiempos mejores”.

Fuente y foto: Huerquen

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