A dónde va el gigante asiático

Dejará China de ser un país socialista, con una economía neoliberal. Una interrogante por dilucidar después del XIX Congreso del Partido Comunista Chino.

Las autoridades de partido han dotado de poderes extraordinarios a Xi Jinping, y con ello cierran una etapa generacional que comenzó con Mao. Su objetivo no solo es garantizar la hegemonía del partido sobre el rumbo social y económico del país, es también preservar el camino a la modernidad trazado reafirmado por Deng Xiaoping.

Esta singular coyuntura ha puesto sobre la mesa de discusión el nuevo papel del país en el ámbito internacional. Un asunto que el Congreso reafirmo, y ha pasado desapercibido por los medios de comunicación occidentales, que tiene que ver con un viraje importante en la conducción económica y la política exterior.

En lo económico, el liberalismo en que se ha basado el crecimiento chino dará paso paulatinamente a una visión más ortodoxa de la economía, privilegiando el mercado interior, fortaleciendo las áreas rurales, basando su desarrollo en un salto tecnológico para frenar el deterioro ambiental de la base productiva. Eso puede significar significa un trazado más vertical en lo ideológico y organizativo que permitan enfrentar el desarrollo sustentando sobre tesis marxista.

A nivel exterior el país reclama un lugar de primer orden en el concierto de naciones. Ya no se conforma con ser una potencia regional y un poder económico. China se prepara para reclamar un espacio más amplio en la lucha por la hegemonía global. Su primacía económica, por el momento es su mejor respaldo. Pero la opción militar ahora ya no se descarta.

El mundo, en la era Trump, ha entrado en un nuevo escenario, más incierto que antes. Al parecer China está preparada.

Fuente: Red Guatemalteca de Estudios sobre China

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