La ira del Virrey

Danilo Santos

Arzú reconoce públicamente que tenía tratos con Byron Lima y se autoproclama defensor del presidente Morales, además, dice que gracias a él no ha habido un golpe de Estado. Su molestia fue tal que llegó a la conferencia de la CICIG y el MP, donde la Fiscal General informó que se ha solicitado se levante el antejuicio del que goza el Alcalde capitalino por estar vinculado supuestamente en el caso “Caja de Pandora”.

De pie, mirando fijamente al Comisionado y la Fiscal, Arzú lucía el rostro desencajado y los ojos inyectados de rabia. Toma aire. Traga saliva. Masculla palabras. Da declaraciones a los periodistas, los señala con el dedo índice, le pica el pecho a uno, da palmadas en el hombro a otra. La violencia de su ademán es clara. Quiere poner orden en su finca, pero quienes lo observamos no se lo permitiremos más.

No contentó con su colonial rabieta, frente una concentración improvisada en la Plaza de La Loba, llama cobarde al Comisionado, lo declara Non Grato y vocifera pidiendo que se largue Iván Velásquez. No acepta dice, que venga un extranjero, colombiano, “a decir que todos ustedes son corruptos”. Eso lo dijo su protegido “Señor Oro”, y en televisión internacional. Anuncia que lo va a combatir (a Velásquez) y para cerrar su demencial perorata, llama comprada a la prensa.

Se avecinan pues, las verdaderas batallas. El miedo a la CICIG y al MP era porque llegarían a ellos más temprano que tarde, y ellos, los intocables, al fin han sido alcanzados.

Arzú no tiene problema en asumir como personal un pleito con nadie, y ahora lo deja ver en relación a Iván Velásquez. Se vendrán contramarchas, concentraciones “patrióticas”, destilará bilis por las redes y las bocas de los voceros de un sistema abusivo y caduco. Los ultraconservadores arzuistas y las fuerzas oscuras tienen una ventana de oportunidad y es momento de estar alertas y proteger el avance que se está teniendo en el combate contra la corrupción.

Si Jimmy Morales anunció el punto de no retorno, Arzú anuncia la guerra.

Esto nunca ha sido contra Jimmy Morales, esto es contra los dueños de sus hilos, es contra los sempiternos dueños del país, como Arzú, siempre lo fue. No podemos simplemente amedrentarnos con la prepotencia del viejo cacique. Su llamado a la confrontación no debe frenarnos. LA IRA DEL VIRREY Y EL MIEDO NO NOS DEBE PARALIZAR. Su ira nos tocará solo si el escenario es el que espera, patriotas contra todos los demás. No caigamos en esa anacrónica provocación.

Especial atención habrá que poner a las fuerzas armadas y policiales del país, a partir de ahora su papel será clave. Y por supuesto, el papel de la ciudadanía en las plazas, en las organizaciones, universidades, calles y las propias instituciones de gobierno.

Es momento de dar el siguiente paso. Esto ya no es solo de concentraciones en las Plazas. Esto, es de tomar por asalto a la democracia y que la voluntad popular prevalezca sobre los intereses que nos tienen hundidos en el atraso y la miseria. Debemos cambiar la clase política. Debemos iniciar una nueva etapa de la historia nacional. Sacar a los sicarios de la democracia del poder. Debemos resistir y avanzar. Defender a la CICIG y el MP. Vigilar a los magistrados de las Cortes. Cuidar el avance de los casos y defender los resultados.

Se vienen tiempos hermosos y difíciles.

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