El Show de la memoria selectiva y la democracia permitida

Por Lorena Medina
La memoria histórica en Guatemala, desnuda la intolerancia y la incapacidad que tuvo siempre este sistema corrupto, racista y patriarcal para debatir y asumir las ideas de sus opositores. La represión selectiva y el terrorismo fueron la respuesta de la oligarquía y sus lacayos milicos, para acallar a todo aquel que pensara distinto y se atreviera tan solo a expresarlo y más allá de ello, a rebelarse abiertamente ante el sistema.

La historia reciente del país, refleja la incapacidad de las élites para dialogar en igualdad de condiciones y su reticencia a respaldar y responder a los intereses del pueblo. Toda oposición a los regímenes militares fue reprimida, perseguida, detenida, torturada y desaparecida brutalmente. Aún ahora, este continúa siendo su modus operandi. Pese a esfuerzos importantes para investigar y dar a conocer la verdad, tanto por la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y el Informe Recuperación de la Memoria Histórica, que dan cauda de 200 mil personas asesinadas y 45 mil desaparecidas, todavía no se ha dimensionado el impacto de las desapariciones en todos sus aspectos humanos, sociales, culturales, económicos, políticos, etc.

A 21 años desde la firma de la paz, 45,000 personas desaparecidas reclaman verdad y justicia, desde el ignoto rincón donde se encuentren.

Entretanto, se sirve la mesa, se pone el mantel bordado y las tazas de café barato, para llamar a un diálogo reformista, que pareciera mas bien un monólogo, con un libreto anacrónico, donde actores fachos, repiten las mismas líneas en cada escena. Son los burdos portavoces del sistema neoliberal, que a toda costa defienden sus mezquinos intereses para mantenerse en el poder y seguir saqueando el país.

Lo absurdo: Algunos representantes de movimientos sociales, se compraron el boleto de la pseudodemocracia, para estar aunque sea en la última fila de la tragicomedia nacional. Al parecer, no recuerdan que estas han sido las maniobras desesperadas de siempre, de las mafias, buscando el repliegue de las demostraciones de repudio popular, tales como las del 20S, pues las ven como una amenaza.

Se sirven de argumentos falaces para para convencer a los líderes y a la opinión pública de que la movilización no debe continuar, pero la función del cómico presidente y sus secuaces del congreso, sí. Por todos los medios corporativos lanzan mensajes que criminalizan la protesta social, bajo pretexto de que éstas generan desestabilización.En el imaginario del presidente y sus allegados, lo que debe hacer la sociedad es volver al redil, aceptando los designios divinos.

El argumento, cuestionable por cierto, de que hay que estar allí, porque si no te tildan de radical, es por demás vacío y miope. Sólo es útil para embadurnar con maquillaje a granel, un sistema podrido, cuyo desenlace fatal está por llegar.

La memoria, de un pueblo que resiente la embestida contra sus héroes y mártires no puede ser obviada. Hoy mas que nunca constituye un deber histórico para los movimientos sociales y una deuda pendiente de la sociedad. Es imperativo nombrarlos, buscarlos, encontrarlos, pero sobre todo imitar su ejemplo, su enérgica lucha por cambios estructurales para el beneficio de toda la población.

Dialogar con los corruptos y con los corruptores empresarios, es darle la espalda a la esperanzadora posibilidad de avanzar en definiciones y acciones propias y legítimas de los Pueblos y demás sectores populares para la construcción de un nuevo Estado, a partir del establecimiento de la Asamblea Plurinacional Constituyente y Popular.

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