Los efectos del cambio climático sobre la salud

Omar Marroquín Pacheco

La Organización Mundial de la Salud y otros organismos especializados coinciden en decir que el cambio climático constituye el gran desafío del Siglo XXI en materia de salud. El cambio climático ya está pasando factura a nuestra salud, amplificando problemas ya existentes y generando nuevos vectores de enfermedad que en un momento dado pueden revertir logros que se han alcanzado en salud en los últimos 50 años.

Los expertos coinciden en señalar que se debe hacer frente al cambio climático es clave para la salud de los seres humanos, no solamente con la reducción de emisiones de CO2, sino también mejorando la calidad de vida tanto de las personas como de los ecosistemas.

Uno de los efectos más sentidos del cambio climático lo constituye el incremento en fenómenos meteorológicos extremos, aumento de calor, inundaciones y sequias, cambios en los ecosistemas que derivan en la expansión de enfermedades infecciosas, como el paludismo o el dengue; inseguridad alimentaria y desnutrición, mala calidad del aire, disponibilidad y calidad del agua que ingerimos, migraciones que traen aumento de la pobreza y desigualdad sobre todo con las poblaciones más vulnerables léase: niños, mujeres y ancianos.

La OMS ha calculado que para el año 2030 y 2050 existirán 250 mil muertes asociadas al cambio climático cada año, producto de la malnutrición, el paludismo, las diarreas y el estrés calórico (olas de calor y temperaturas extremas).
Los datos de la NASA son categóricos en relación a los registros más elevados de temperaturas registrados, el año 2016 presenta registros de temperaturas nunca antes registradas, lo que evidencia que el cambio climático es inequívoco, inusual en el sentido de ocurrencia en intensidad y rapidez que no sean dado en otros cambios climáticos, todo esto como producto de las actividades antrópicas (originadas por las actividades humanas).

El cambio climático ha generado intensas olas de calor, sequias, inundaciones, tormentas que provocan enfermedades y muertes por diversos mecanismos ya sean directos e indirectos. En Guatemala nuestro sistema de salud es de por si deficitario y no está capacitado para absorber muchos impactos, lo que nos coloca en alta vulnerabilidad.

Lo acordado en Paris CAP 21, para poder impactar positivamente en que no aumente la temperatura media en la medida observada, cada ser humano no debe de emitir más de 2 toneladas de C02 por año, pero las mediciones para Estados Unidos son de 17 toneladas por habitante por año y en Europa 7 toneladas por habitante por año y, los países en desarrollo estamos por debajo del valor de referencia, eso demuestra las grandes asimetrías en lo relativo a los impactos que los distintos países hacemos al medio ambiente.

La quema de combustibles fósiles provoca contaminación al aire y esto a su vez genera enfermedades como alergias y enfermedades pulmonares.

Según estudios de la OMS, el 95% de la población respira aire de mala calidad, según los estándares más altos de este organismo, la media a nivel mundial es de 33%, es decir el 33% de los habitantes del mundo respiramos aire de mala calidad, lo que provoca 33 mil muertes anuales, valor más alto que la muerte por accidentes, con altísimos valores de gasto para curar todo el tipo de enfermedades que la mala calidad de aire respirado provoca.

El efecto negativo del cambio climático siempre golpea a los más pobres, un estudio realizado por The Lancet, indica que esto puede provocar la muerte de 500 mil personas extras previstas para el año 2050, con 200 y 250 millones de refugiados climáticos para el año 2050.

Se hace necesario implementar algunas medidas urgentes: apuesta por energías renovables, el ahorro y la eficiencia energética, el incremento de los desplazamientos urbanos a pie o en bicicleta, uso del transporte colectivo, reducción del consumo, la disminución de la huella de carbono, la creación de un nuevo modelo económico más verde, son solamente algunos ejemplos.

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