¡Florecerás Guatemala!: reflexiones luego del #20S

Por Luis Mack

Los ecos y emociones de la manifestación del #20S van menguando lentamente, dejando paso a la dura realidad: pese a las masivas demostraciones de repudio y a las muchas muestras de que los ciudadanos demandan un cambio de rumbo en la forma de hacer política en Guatemala, el Presidente Jimmy Morales y los 107 diputados cuestionados siguen empecinados en desafiar las demandas ciudadanas, excusándose en estrategias cuestionables y en razonamientos demagógicos que solamente agravan la crisis política que vivimos desde varias hace semanas.

Aparentemente, vivimos una suerte de empate: ni los que deseamos un cambio de rumbo tenemos aún la fuerza o la claridad para avanzar hacia una Guatemala más incluyente y democrática, ni las fuerzas atrincheradas tras la figura del Presidente y los diputados logran detener los avances ni las investigaciones para desmontar las redes clientelares y de corrupción que aún están hondamente arriagadas en la institucionalidad pública. Ese impase vuelve impredecible el descelnace futuro de la crisis más profunda y seria que hemos tenido que afrontar en los últimos tiempos.

A pesar de este aparente empantanamiento, la conciencia ciudadana de las causas que originaron el problema están ya suficientemente interiorizadas, lo cual ya es un gran avance: tarde o temprano, delinearemos la hoja de ruta que nos permitirá desentrampar la realidad de Guatemala, de manera que estemos cada día más cerca de ese anhelo ciudadano: la construcción de una sociedad libre de impunidad, los abusos de poder y el enriquecimiento ilícito.

La finalidad de esta breve reflexión va en esa misma linea: trazar, a grandes rasgos, los procesos que debemos desencadenar para evitar futuras crisis institucionales, permitiendo con ello construir una Guatemala cualitativamente diferente a la que hoy tenemos.

Conceptualmente hablando, se pueden definir 5 grandes desafíos que debemos enfrentar en el futuro, y aunque existe un orden de prioridad, los procesos deben de plantearse de forma conjunta y paralela, derivados de lo que se denomina la “formula” que lleva a la corrupción:

Las respuestas a la crisis, por lo tanto, deben atacar las tres dimensiones que producen la corrupción: del monopolio a la alternancia del poder; de la opacidad a la transparencia y la rendición de cuentas, y para la discrecionalidad el sistema de pesos y contrapesos. Solamente así, tendremos una visión estratégica de futuro que nos permita consolidar todo lo bueno que hemos logrado hasta el momento.

Los 5 procesos clave que hay que desarrollar son:
Sistema Electoral
1. Pregunta: ¿Qué actores políticos y líderes políticos pueden iniciar la ruta de la transformación?.
Concepto: El Estado Cooptado.
Principal problema: el monopolio del poder.
El primer problema que debemos resolver de manera urgente es la cooptación del Estado, ya que dicha captura favorece se niegue la principal característica de los regímenes democráticos: la alternancia en el poder. Mientras no resolvamos este problema de fondo, tendremos siempre el mismo problema: partidos políticos y autoridades electas que sistemáticamente le dan la espalda a los intereses de la población. La corrupción y la impunidad, por lo tanto, solo son una consecuencia de la ausencia de alternancia en el poder y de rendición de cuentas electoral.

Solución: Reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos. Elementos clave: control efectivo del financiamiento partidario, diversificación del financiamiento público –financiamiento tipo capital semilla y para la vida partidaria-, flexibilizar las barreras de entrada de nuevos partidos políticos y endurecer el umbral o barrera electoral, así como las normas para evitar la proliferación partidaria; modificar la forma en que se eligen a los diputados, fortalecer la independencia y capacidad del Órgano Electoral (TSE), entre otros temas clave. Un tema álgido, pero sumamente importante, es empezar a introducir en la reforma electoral mecanismos para resolver el problema de la exclusión sistemática de los Pueblos Indígenas, mujeres, así como de otros sectores tradicionalmente excluidos.

Sistema Político
2. Pregunta: ¿Cómo controlamos la corrupción y la impunidad?
Concepto: El Estado Corrupto.
Principal problema: alta rotación de funcionarios y empleados públicos, así como la arraigada opacidad en la administración pública.
Paralelamente al monopolio del poder, la opacidad con la que se manejan los asuntos públicos contribuye grandemente a la corrupción, ya que la institucionalidad pública se convierte en una forma eficiente de socializar las pérdidas del sector económico y de privatizar los beneficios del ejercicio del poder, haciendo que el Estado se convierta en un aparato de expoliación de recursos, favores y prebendas.

Solución: Fomentar la transparencia y el control eficiente
Para evitar la rotación de funcionarios, es indispensable promover un sistema de recursos humanos meritocrático en la administración pública que separe el servicio civil de carrera –cuadros operativos y técnicos-, de la función política –los puestos de libre remoción, o la alta gerencia pública-. Esto inicia –pero no termina- con reformar la Ley de Servicio Civil y de fortalecer a los entes técnicos del Estado: la ONSEC, el INAP, la SEGEPLAN, entre otros.
Para evitar la opacidad, hay que desarrollar una agenda de transparencia, de acceso a la información, de gobierno electrónico y gobierno abierto que favorezca el libre acceso a la información clave en la administración pública, lo cual favorecerá enormemente los ejercicios de rendición de cuentas ciudadana.

Finalmente, la corrupción se combate reformando la Ley de Compras, así como fortaleciendo la función preventiva que debe cumplir la Contraloría General de Cuentas, mejorando con ello la capacidad de auditar efectivamente la calidad del gasto público.

3. Pregunta: ¿Cómo evitamos la discrecionalidad política?
Concepto: El Estado Autoritario.
Principal problema: El abuso de poder.
Desde tiempos inmemoriales, los gobernantes y los altos funcionarios públicos se comportan como auténticos tiranos: utilizan un poder discrecional ilimitado para plantear toda clase de caprichos que se traduce en la falta de continuidad de los planes, los proyectos y las estrategias de corto, medianos y largo plazo, lo cual determina una marcada ausencia de Políticas Públicas reales, ya que éstas se degradan a simples Políticas de Gobierno.

Solución: Pesos y contrapesos
Mejoramiento de los mecanismos de pesos y contrapesos (fortalecimiento de las instancias de control horizontal: MP, CGC, CC, PDH, PGN, etc.), así como el desarrollo de sólidas iniciativas de control vertical (auditoria social).

Fortaleciendo la independencia y modernización del Poder Judicial (la agenda de CICIG y el MP)

Provocando una reforma del Estado (refundación le llamarían algunos), de manera que, entre otras cosas, reforme:
· A nivel Constitucional: Que se limite el poder discrecional del Congreso para modificar el presupuesto nacional; que se elimine la potestad del Presidente de otorgar dispensas discrecionales en temas fiscales; que se elimine la prohibición que impide al Estado otorgar recursos a las municipalidades, más allá del situado constitucional; que se garantice la independencia del poder judicial, por ejemplo, encontrando un mecanismo efectivo de comisiones de postulación, entre otros cambios relevantes. Que el Estado reconozca, protega y aliente el pluralismo jurídico, la diversidad cultural, los derechos económicos y políticos de los pueblos indígenas, así como el reconocimiento de otros idiomas oficiales.

Entorno Institucional
4. Pregunta: ¿Cómo fortalecemos la institucionalidad del Estado para promover la eficiencia y la eficacia en la administración pública?
Concepto: Estado discrecionalmente fallido
Principal problema: Instituciones públicas diseñadas para fallar, dependiendo de los caprichos del caudillo de turno.
La complejidad de Guatemala es que las instituciones públicas desarrollaron muchos mecanismos informales para paliar la inadecuación de las normas legales y/o administrativas, de manera que la informalidad se convirtió en un mecanismo indispensable para hacer funcionar el aparato estatal. Lamentablemente, esta discrecionalidad también favorece los caprichos del jefe de turno. Disminuir la brecha entre las reglas formales e informales es un paso indispensable para desterrar la discrecionalidad en la administración pública, pero también para desarrollar sólidos mecanismos institucionales que se conviertan en un freno efectivo a los caprichos del jefe de turno.
Paralelamente, el diseño institucional del Estado garantiza instituciones que están diseñadas para fallar: con mandatos confusos o irrealizables, con funciones que se contradicen o se duplican con las del resto de instituciones públicas, y con muy débiles mecanismos para promover la coordinación y la interagencialidad, indispensable para el buen desempeño de las políticas públicas.

Solución:
La revisión de los procesos dentro del Estado, de manera que se produzca una reingeniería profunda que vuelva eficiente dirección, planificación, la contabilidad, el control financiero, la contratación, capacitación y promoción de los recursos humanos, así como la promoción de mecanismos de gobierno electrónico. Esto implica un proyecto profundo e integral de modernización del Estado.
Revisión de la estructura institucional del Estado de Guatemala, para que se resuelva el problema de la duplicidad de funciones, la coordinación interagencial y la armonización de los niveles transversal, sectorial y territorial del Estado. Esto incluye un análisis del organigrama y las leyes orgánicas de los principales poderes del Estado: Ejecutivo, Judicial y Legislativo.

Una vez desarrollado la agenda de transparencia, calidad y control del gasto público, El Estado debe de mejorar su recaudación, lo cual implica una reforma fiscal. Finalmente, para desterrar la dualidad formal-informal, se debe establecer un proceso integral de modernización de la administración pública.

5. Pregunta: ¿Cómo involucramos al ciudadano y a la sociedad como aliado de los cambios?
Concepto: Cultura de legalidad y de Participación Ciudadana
Principal problema: la cultura de la transgresión y la apatía ciudadana en el desarrollo de los asuntos públicos.
La otra cara de la corrupción y el abuso de poder es los valores y expectativas ciudadanas, que van formando una arraigada cultura del silencio y la complicidad. Recuperar los valores perdidos y producir un ciudadano que demanda un cambio, que apoya los procesos de transformación estructural y que denuncia los abusos y la corrupción es indispensable para reproducir, sostener y desarrollar los cambios que se producen en la sociedad.

Solución
Los últimos dos años hemos sido testigos de un auge sin precedentes en la conciencia ciudadana y en la disposición del ciudadano de involucrarse en los asuntos públicos; la plaza, en ese sentido, sigue siendo el símbolo de ese cambio cultural que estamos presenciando en nuestro país, produciendo a la vez, un espacio de intercambio de experiencias y de conceptos que indudablemente contribuye a la generación de una conciencia ciudadana profunda. La plaza, si embargo, por si sola no produce los cambios estructurales que necesitamos, es por ello que es indispensable acompañar la movilización con los cuatro niveles anteriores de cambios estructurales, de manera que en conjunto, estos 5 procesos nos lleven en el mediano y largo plazo, a una sociedad renovada y con menos posibilidades de desarrollar la corrupción.

Fortalecer la conciencia ciudadana y seguir alentando los valores de la democracia y la integridad pública, son elementos indispensables para sostener los procesos institucionales y legales que hemos descrito en las páginas anteriores.

Tomado de Analistas Independientes

http://www.analistasindependientes.org/2017/09/floreceras-guatemala-reflexiones-luego.html
Fotografía de Reynaldo Polanco
https://www.facebook.com/profile.php?id=100009220555129

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