Coyuntura

Por Fernando Sandoval.

Guatemala cuenta con muchas riquezas, la tierra, sus litorales, sus lagos, ríos, diversos climas, recursos no renovables, patrimonio cultural y sobre todo una población trabajadora y emprendedora, a pesar de esas ventajas el país es atrasado, sub desarrollado.

El 50% de la población es pobre*;

El 20% de la población es extremadamente pobre;

La desnutrición afecta a miles de niñas y niños.

En el país siempre ha existido la miseria, pero se ha agravado a partir de la privatización, concesiones y licencias que se han otorgado sin estudios de impacto ambiental, sin tomar en cuenta a las poblaciones afectadas, a cambio el país recibe el 1% de regalías de lo que reportan las mineras, hidroeléctricas, autopistas, etcétera.

Las frecuencias de telecomunicaciones se han entregado a cambio de mordidas;

La deforestación avanza en beneficio de la palma africana.

No existen sanciones para los monopolios (que dividen sus empresas para evadir impuestos) desvían ríos, contaminan lagos, dañan a la población en general, pero especialmente a las comunidades indígenas.

La educación y salud se han convertido en grandes negocios, no digamos la seguridad privada que con la violencia se fortalece.

El desempleo es muy alto. Las grandes empresas tienen trabajadores a los cuales no les pagan las prestaciones mínimas legales, porque formalmente no laboran en dichas empresas, por ejemplo: Pepsi Cola y Salvavidas tienen contratado al chofer que maneja el camión, estos choferes subcontratan a las personas que vemos repartiendo el producto, pero no están contratados legalmente a la empresa, sino que tienen un contrato oral con el chofer, quien es el que entrega las cuentas a la empresa, con lo que fomentan el trabajo informal.

El trabajo infantil, el cual además de ser una violación a los derechos del niño es aún más degradante, a ellos viene pagado menos de lo que gana un adulto, y son miles de niños los que trabajan en Guatemala, en las empresas de azúcar, café y otros productos que provee la tierra.

Las empresas financieras (cuyos dueños son los mismos que controlas a través de sus monopolios los alimentos, refrescos, bebidas alcohólicas, cigarrillos, medicinas, materiales de construcción, etc.) adquieren los bonos del gobierno con lo cual obtienen grandes ganancias. Por otra parte los ministerios, alcaldías, congreso etcétera, depositan millones en los bancos para ganar pequeños intereses.

La vivienda es inalcanzable para la mayoría de la población, obligando a miles de familias a vivir en asentamientos con el riesgo de perder la vida y sus bienes; grandes propiedades que pertenecen al Ejército, por ejemplo el Cuartel de Brigada Mariscal Zabala cuenta con más de trescientas manzanas inutilizadas dentro de la ciudad y lo mismo ocurre en todos los departamentos en cada una de las bases militares que existen.

En el 2015 perdimos la oportunidad de cambiar Guatemala; por irresponsabilidad de todos, ya sea por no estar organizados o por el bajo nivel político de la mayoría no pudimos suprimir el congreso y las cortes ni siquiera impedir que se realizaran las elecciones en las mismas condiciones de siempre, eso trajo como consecuencia un congreso lleno de personas corruptas y el arribo a la Presidencia del Señor Morales, el cual estaba rodeado de militares corruptos (lo que era de conocimiento público incluyendo CACIF, LA Embajada, el MP y la CICIG) y terminaría por llevar al país de manera categórica a un “Estado cooptado por la burguesía y ejército”.

No solo se trata de luchar contra la corrupción, sino cambiar las estructuras de este sistema para poder combatir la pobreza, extrema pobreza, ignorancia, discriminación, el machismo, la intolerancia, la falta de trabajo, salud, seguridad, cultura, deporte, recreación y de crear una justicia pronta e igual para todos.

Debemos hacer los cambios mínimos que el país necesita para su desarrollo, pero pensando en los beneficios de toda la población.
Es importante contar con el apoyo internacional para fortalecer el MP, la CICIG pero con el compromiso de que investiguen a todos por igual incluyendo a los monopolios.

Es necesario restructurar al país para cambiarlo definitivamente, no hacerlo puede significar muchos años de atraso.

Para resolver la problemática del país, es indispensable organizarnos, cruzar la información que obtengamos y hacer las denuncias correspondientes, participar y solidarizarnos con las diferentes luchas populares (campesinos, obreros, trabajadoras de maquilas, estudiantes, de género, vecinos de barrio, asentamientos, comunidades que están siendo afectadas por las mineras, hidroeléctricas, palma africana, desvío de ríos, contaminación, etcétera).

Tenemos que forjar la unidad de las luchas populares dispersas, pero actuando de manera incondicional.

No nos dejemos manipular por la mayoría de la prensa que responde a intereses oligárquicos, de igual manera por los partidos políticos, diputados, alcaldes porque a casi todos los alcanza la corrupción y las injusticias.

Con nuestros amigos, familiares, compañeros de estudio, trabajo, vecinos, etcétera debemos escuchar, leer, informarnos, discutir, pensar y analizar para tomar las mejores decisiones.

Solo el pueblo organizado e informado puede luchar por sus intereses y terminar con el Estado nefasto que nos domina actualmente.

En este momento el poder económico, político, militar no está en manos del pueblo.

La organización social del pueblo es un poder ilimitado que puede llevarnos al verdadero desarrollo del país como nunca ha sucedido.

*Estos datos son aproximados, ya que por falta de presencia del Estado nunca han existido registros exactos de las comunidades más abandonadas, sobre todo las comunidades indígenas.

www.albedrio.org

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