Y vuelve la mula al trigo

Por Jorge Mario Salazar

Acaba de pasar la tormenta de la crisis ocasionada para evitar las investigaciones que le acarrea el haber recibido fondos de origen oscuro, cuando el presidente se evidencia en otro de los abusos económicos que se producen al amparo de la impunidad que les otorga la ley. Tanto el ministro de la defensa como Jimmy Morales y otros funcionarios, según el primero, reciben un sobresueldo equivalente a 20 salarios mínimos. No puede ser tanto abuso.

El presidente Jimmy Morales verdaderamente es repudiable desde todo punto de vista. En primer lugar, su gestión como mandatario únicamente le ha servido para meter la pata y ser un hazmerreir internacional y una vergüenza nacional, con sus intervenciones carentes de sentido político o de compromiso con alguna idea de la unidad nacional que representa. En segundo lugar se ha rodeado de escándalos, desde los nombramientos de personas envueltas en situaciones legales o abiertamente corruptos comprobados y asesinos impunes. Desde los hurtos de poca monta desarrollados por su hijo y hermano, hasta la defensa retorcida de Melgar Padilla y Edgar Ovalle “Puñalito” acusados de crímenes de lesa humanidad. Tercero, intentar hacer fracasar la lucha contra la impunidad mediante la expulsión de Iván Velázquez para protegerse a sí mismo y a sus familiares de las investigaciones por actos corruptos, situación que movilizó a la ciudadanía indignada por este acto artero. Nunca se imaginó tal nivel de respuesta.

En cuarto lugar, derivado del anterior, una grotesca campaña de desprestigio de todos los que luchan contra la impunidad y la corrupción. Haciendo mutis por el foro en todos los actos públicos, ha abandonado la responsabilidad de informar adecuadamente a la ciudadanía acerca de sus acciones, se ha aliado a personajes igualmente oscuros y corruptos.Todos ellos, en un gran concierto de argumentos vacíos y retrógrados, alzaron banderas contra la ciudadanía y las instituciones de justicia, acusándolas de presentar pruebas falsas y de esconder intenciones de una agenda secreta proveniente del comunismo internacional. ¡Hágannos favor!

Y ahora, los cheques del ejército. ¿Cómo es posible que el presidente reciba pagos de otras instituciones del Estado? Es injustificable ese pago, no importa qué nombre le pongan. Ningún funcionario público puede recibir pagos de otras instituciones que funcionan exclusivamente con dinero proveniente de las arcas públicas. Si tanto necesita un pago extraordinario, el presidente cuenta con un oneroso y amplísimo presupuesto de la presidencia de la república en donde le corresponde. Pero es que, además, él recibe uno de los salarios más altos que cualquier presidente en América Latina y quizás en el mundo, del que, además no gasta nada, si el Estado le paga casas, viajes, comidas, medicinas, fiestas. Su salario se va directo a sus cuentas de banco.

No es concebible que el abuso llegue a tanto, cuando se crea una rosca de impunidad y corrupción coronando todo lo que los diputados han querido ocultar con su votación de esta semana. Una rosca, según el ministro de la defensa, formada por otros ministros, viceministros, los militares del alto mando. ¡Qué casualidad! Mire usted, el ejército, el glorioso, metido otra vez, promoviendo la corrupción y gozando su impunidad.

¿Hasta donde llegará la indignación de la sociedad esta vez? ¿Será posible que, al fin algo rebalse la paciencia social? En este gobierno se han gastado más recursos en netcenters, en aceitar campañas de defensa de los parientes de Jimmy y en bonos para los elegidos, que en todo lo que requiere el Estado para cumplir con lo que establece la constitución.

Ni ha terminado de salir del trigal, apaleada, y vuelve la mula al trigo.

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