Hipocresía con poder

La ligereza con que algunos medios juzgan, critican y crean las noticias sobre lo que sucede estos días es patética. Una vergüenza. Existe poca relación con los hechos reales y los criterios que explican la problemática que vivimos, dado que se trasmiten y divulgan mentiras mientras que las informaciones reales están ausentes deliberadamente.

Con la llegada del neoliberalismo, el mercado se encargo de configurar una relación perversa entre la sociedad y la prensa, al darles mayor peso al interés a los propietarios del medio, que al interés de la sociedad para acceder a la información. Las grandes cadenas mediáticas de noticias fueron dominadas por el pensamiento único. La ideología logro homogeneidad e hizo confluir el interés de los dueños con los supuestos “intereses nacionales”. En ese escenario neoliberal la labor periodística se hace siempre y cuando la publicidad lo permita.

Pero cuando esa dinámica de mercado no resulta tan lucrativa, se busca la sobrevivencia a través de la relación de la prensa con los políticos, fundamentalmente con los espacios de poder, estableciendo una simbiosis que los convierte en socios y cómplices de una cerrada relación entre los intereses pecuniarios de los dueños de los medios y las formas más corruptas del ejercicio del poder.

La explicación es sencilla. A los políticos en el gobierno les gusta gestionar sus negocios de manera que solo se resalten las “buenas” obras y no aquellas que los interpelan, pues un periodismo crítico necesariamente es contrario al poder y a la corrupción. Los dueños de los medios se aprovechan de dicha situación y crean una sociedad con los políticos gestionando esos intereses de manera oscura.

Esa complicidad también los hace parte de los beneficios espurios que deja el poder. La corrupción pasa a formar parte de los mecanismos que permiten la obtención de beneficios más allá de los canales publicitarios normales. Así surge el maniqueísmo ideológico, que por un lado siguen promoviendo el pensamiento único, pero llevando adelante una agenda corrupta que elimina la crítica, las quejas y las protestas, presentando noticias falsas a favor de ese poder que lo sustenta y lo corrompe.

En períodos en donde el conflicto social se encuentra latente, parte de la prensa toma partido abiertamente, falseando la realidad y se convierten en un poder ejecutivo que se deja sobornar y soborna, miente, denigra a los que la critican, apoyan a gobernantes a cambio de tenerlos sometidos a sus designios, cuestiona la justicia cuando sus fallos no se corresponde a lo desean y alquila periodistas, para que digan lo que el medio desea que digan.

Por eso parte de la prensa ha desnaturalizado la realidad, condicionando la misma a sus intereses. Se desmarcan del clamor popular, por considerar estos asuntos contrarios a los intereses de políticos y dueños de los medios. Es tan grande el poder que tienen, que no les importa quitarse la careta y como aliados de ese poder corrupto que los sostiene. Así de grande son sus intereses y así de grande es el poder que generan, imagínese entonces el botín que obtienen.

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