Las ideas, la democracia y la publicidad

Miguel Ángel Sandoval

Uno de los temas que queda para la reflexión luego del escándalo de los corruptillos de esa cosa denominada MCN, es que en Guatemala hemos perdido la dimensión de lo que significa organización o movimiento y lucha de ideas. Denominamos organización a cualquier cosa lo mismo que movimiento a una docena de personas. Ello con la ayuda irresponsable de los medios que con pauta pagada no se detienen a pensar en los productos que llevan a la gente.

Un grupillo de personas con varios millones puede sin mucho trabajo situarse en el imaginario social pues los medios de comunicación, si hay pauta, dicen desayuno, almuerzo y cena, lo que este grupillo les dicta. Tremendo problema tenemos, pues no sobran grupillos que en la coyuntura actual pretendan ocupar el espacio que han dejado los partidos políticos y otras instituciones de naturaleza política. El riesgo es que las fortunas acumuladas por la corrupción se puedan dirigir a esos propósitos. Lo estamos viendo y por ello no es una previsión descabellada. Es muy real.

Distinto es el caso de movimientos reales. Desde la perspectiva social tienen en común el ser agrupaciones que pueden ser de miles pero que descartan la idea de ser partidos políticos formales. Casos en nuestro país hay varios y pueden ser identificados, tanto ahora como en el pasado reciente, es el caso del movimiento estudiantil con miles de simpatizantes. En Brasil, el movimiento más emblemático es el movimiento de trabajadores sin tierra, MST que aglutina a miles de campesinos.

Pero en nuestro caso, el grupillo de prestanombres o mercenarios del MCN, llegaron en su máxima expresión a ser una docena, que luego del escándalo se redujeron a siete y ahora ni a eso. Pero sí tuvieron millones a la disposición para pautar en los medios y conseguir la atención de los mismos. Y claro, si se pauta publicidad por miles de quetzales, se puede pensar en contar con entrevistas o atención que vienen de rodada, pues el cliente es el cliente. Se puede exagerar pero es tema de reflexionar.

Este tema me lleva a reflexionar sobre cuáles pueden ser los seguros al uso abusivo de las pautas publicitarias para impedir que se derive en situaciones como la señalada. Es algo que tiene que ver con la salud nacional, con el respeto que nos merece la democracia, con la seriedad de los medios, con la valoración que se haga de las iniciativas ciudadanas, con el respeto que se tenga por la difusión de las ideas, que no pueden ser convertidas en salsa de tomate, refrescos o pastas dentales.

En las reformas a la Ley de Partidos Políticos hay alguna limitación al uso excesivo de pautas por uno solo de ellos. Pero no hay límites a otras iniciativas que puedan contar con amigos financistas y cierto conocimiento del mundo de las pautas publicitarias. No es cierto que en la época actual la democracia o las ideas sobre la misma, sean un producto comercial o publicitario.

NOTA: En Santa Rosalía de Mármol (Zacapa) la comunidad se encuentra amenazada por propietarios de finca que creen que los caminos vecinales y el derecho de paso les tienen que pagar peaje a ellos: Inversiones Pasabién de salvadoreños, y Hugo Castañeda, a Q30 por persona. Quien no paga es amenazado de muerte. Las autoridades nacionales, bien gracias.

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