Esas coincidencias mafiosas

Por Mario Rodríguez Acosta

Se hacen llamar libertarios, pero en realidad son fascistas, defensores de la propiedad privada y de sus privilegios de clase. Saltaron a la fama durante el gobierno de Colom haciéndose llamar movimiento de las camisas blancas para luego transformarse en “movimiento cívico” como fachada del grupo de choque juvenil de los empresarios.

Sus cabezas más visibles, sino las únicas, es una chica emblema de la mega paca que ahora aduce ser una simple empleada de dicha organización y otro acusado de recibir sobornos en el caso constructoras que lleva la FECI; y según su página web este grupo pretende “la renovación de nuestra clase política y el rescate de las instituciones de nuestra república”. Tremendo cinismo.

Ambos han tenido cobertura mediática para reproducir sus mensajes de odio y de a poco se han convertido en alborotadores profesionales que tiran la piedra y esconden la mano. Son los típicos niños bien que pretenden ser ateos y defensores de la propiedad privada, en contra de la dictadura de Maduro y en favor de la libre empresa. Son un mar de contradicciones, vividores que tratan de confundir a la juventud con panfletos cívicos utilizados para mantener el status quo.

Su discurso ha tenido una repercusión medíatica por parte de la derecha continental, que amparada en la defensa de la república, traza su protagonismo en luchar contra el populismo, en favor de la libertad de empresa y sobre todo en mantener una postura crítica contra todo lo que huela a izquierda, marxista y revolucionario. La organización que los cobija es investigada, acusada por un empresario de recibir sobornos dentro del caso contra Alejandro Sinibaldi, ex ministro de comunicaciones del partido patriota.

Son estos nenes lo que llamaban parásitos a los estudiantes de San Carlos, por ser una institución pública. los que ahora son señalados de recibir “donaciones” provenientes de dinero público, producto de la corrupción. Populismo en estado puro.

Comprendo que haya quién llame a respetar el debido proceso y el principio de inocencia por elemental prudencia, pero es inadecuado vivir a pedradas cuando se tiene techo de vidrio. Lo importante y conveniente es saber la clase de poder que estos nenes tienen y el uso que le dan para mantener al país en las condiciones en que se encuentra: sumido entre el abismo social y la negligencia corrupta.

Esas coincidencias mafiosas

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