Privatización de la salud pública

Mario Roberto Morales

El control del Estado por el neoliberalismo tiene como fin volverlo ineficiente y corrupto para fundamentar y justificar así la privatización de lo público. El mantra neoliberal “El Estado no es la solución, sino el problema” es un resultado, no una causa. La oligarquía privatizó aquí la electricidad y la telefonía gracias a los Acuerdos de Paz y, recién, la educación al destruir las escuelas normales. Ahora, va tras la salud pública arguyendo –con razón– que el ministerio respectivo (MSPAS) no funciona, que su personal es corrupto y que, desde que la actual administración ejerce, proliferan las plazas nepotistas y el deterioro del servicio es creciente; tanto, que se cuentan por cientos las muertes de niños y adultos por negligencia administrativa. Pero ¿no habrá algo más detrás de esta aparente pugna entre el neoliberalismo oligárquico y el ministerio de marras? Veamos.

La oligarquía financiera, por medio de sus bancos, se apropia de los seguros de gastos médicos y de las proveedurías de salud así: el Banco Industrial y Seguros El Roble compraron los cinco nosocomios de la Corporación de Hospitales, ahora llamados Hospitales La Paz –entre cuyos dueños estaba el Banco G&T–, construyen uno en Quetzaltenango y planean hacer más en otros puntos del país. El Banco G&T abrió sus Centros Integrales de Atención Médica (CIAM) en la capital (Miraflores, Mixco, zona 9) y en Xela. Por otro lado, Banrural tiene su Empresa Promotora de Servicios de Salud (EPSS) –forzosa para sus sujetos de crédito– con una red de médicos privados a su servicio.

Como el sistema hospitalario público y el IGSS son corruptos y disfuncionales gracias al control oligárquico del Estado, esta “alternativa” pro-monopolista se torna irónicamente en la oferta más “avanzada” en salud en un país en el que su exigua ciudadanía no tiene dónde caerse muerta. Por ello, los neoliberales vociferan mediáticamente la “necesidad” de que los trabajadores adquieran seguros y servicios privados de salud, y de eso se ocupa febrilmente la oligarquía financiera con sus bancos, ahora metidos a redentores de las dolencias populares, ofreciendo onerosos servicios privados para el buen morir.

Por si esto fuera poco, circula la nueva de que Multinversiones edifica un megacentro médico en la zona 9 para dar servicios privados al IGSS y al MSPAS. Y que Fundesa tiene implantado un software en algunos hospitales públicos para monitorear la rotación de inventarios y el abastecimiento de medicamentos e insumos médicos, a fin de controlar la oferta y la demanda de este rubro de servicios. Asimismo, que hay una alianza entre el MINFIN y Fundesa para proveerle recursos financieros a un agradecido MSPAS.

En estos ámbitos oligárquicos se afirma también que la ultraderecha permitirá que la actual gestión del MSPAS realice su políticamente correcto Modelo Incluyente de Salud (MIS) –el cual cumple con los multiculturalistas requisitos rosa de la cooperación internacional para la atención médica, como el de las “pertinencias” (étnica, sexual, equitativa, territorial, etcétera)–, a cambio de que todo lo demás colapse en ese ministerio para así justificar la privatización gradual de sus servicios en el corto plazo y, en premio, hacer que su nepotista personal de derecha lila ocupe pasivamente el Ejecutivo como fachada “democrática” de la militarización del Triángulo Norte de Centroamérica.

¿Teoría conspirativa o mero izquierdoderechismo rosa-lila?

www.mariorobertomorales.info

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