Asturias y el compromiso social

Miguel Ángel Sandoval

“La actuación de Asturias despierta tal furor en Castillo Armas que uno de sus primeros decretos, al triunfar, fue destituirlo como Embajador y quitarle sus documentos de guatemalteco. Aumentaba este odio el que Asturias asistió, como Embajador, con el Canciller licenciado Guillermo Toriello, a la 10a. Conferencia Interamericana de Caracas, en la que, por primera vez, un país pequeño se atrevió a decir toda la verdad sobre la política imperialista, en la cara del propio Foster Dulles”. Biblioteca Virtual. Miguel de Cervantes.

Un párrafo sin desperdicio. Un retrato hablado de la Guatemala luego de la intervención de 1954. El tema viene a cuento pues junto con estas medidas absolutamente contrarias a la cultura, datos documentados nos dicen que una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue la quema de montañas de libros, que desde la óptica de los gobernantes, eran comunistas o con ideas exóticas. Los tiempos cambian, la Guerra Fría quedo atrás, pero la mentalidad de finca sigue en nuestro país.

No es casual que Filgua haya tenido que migrar, con su homenaje a Asturias y los 50 años del premio Nobel, del Parque de la Industria hacia las Majadas, pues los administradores de estas instalaciones (construidas por el Estado, pero usurpadas por unos cuantos ignaros, las negaron para la Feria del Libro). Asturias debería ser mejor conocido y estudiado en nuestro país; representa contra todo lo que durante años se dijo, un escritor socialmente comprometido con su país, hijo de su tiempo, por ello su trilogía bananera, su Week-end en Guatemala.

Como antes El señor presidente o la novela Hombres de Maíz. O sus poemas, Es el caso de hablar o Bolívar. No es literatura complaciente, es literatura de compromiso social desde donde se le analice. Por esas razones, su proyecto de novela Dos veces bastardo, como lo expone la biblioteca virtual Miguel de Cervantes, quería ser la crítica de los profesionales que luego de haber vivido el Viernes de Dolores, traicionan ese ideario al que Asturias permanece fiel. Es decir, el compromiso social presente en su obra.

Es lo Asturias expresó en su momento hablando del escritor y del poeta, cuando afirma que el poeta es una conducta moral. Me parece que es algo que en Filgua se debería rescatar, no el festejo como crónica de un evento social, sino una reflexión sobre el compromiso social que se desprende de la obra comprometida con nuestro país del nobel Asturias. Es lo que me permite decir que leer Asturias es su mejor homenaje.

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