Un mensaje entre las cenizas

Jorge Mario Salazar
A pesar de los argumentos de Ministerio Público y de la exigencia social por la justicia, en el crimen de Estado contra las niñas del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, creo que ordenar la captura de la Defensora de la Niñez, Licenciada Gloria Castro es un exceso. Siendo la PDH una institución cuya única fuerza es la moral, sin otros instrumentos coercitivos, después de haber dado seguimiento a las constantes violaciones a los derechos de niños, niñas y adolescentes sin que las otras instituciones, ni siquiera los fiscales de niñez y adolescencia del MP hayan presentado cargos, la única función que le va quedando al personal del PDH es garantizar que las actuaciones y acuerdos de solución a conflictos queden documentados.

La presencia física de la Defensora no iba a cambiar, que una vez adentro del recinto, los hechos siguieran el curso trágico que tomaron.

Es doloroso que la indefensión de la niñez sea negocio para algunos. Que en lugar de perseguir las verdaderas causales de esta tragedia, la fiscal encargada del caso, se haya tomado tres meses para establecer una línea de tiempo del suceso en sí mismo y no se los vincule con una serie de denuncias que se venían haciendo previamente. Es doloroso que esta funcionaria del MP no se haya preocupado de las niñas que le llenan los ojos de lágrimas cada vez que las menciona, sino de liberar su mesa de trabajo de un caso candente, refiriéndose únicamente al hecho, como si fuera producto de la casualidad y no el resultado de una serie de abusos encadenados que venían siendo denunciados por la misma Defensora y exhibidos como muestra de la grave situación que viven las y los residentes de los hogares de protección y abrigo. Desde esta lectura que hace la fiscal a cargo, este hecho es un azar y no una consecuencia de la violencia institucionalizada contra la niñez. Hace falta que se presenten las series de denuncias presentadas por la Defensora de la Niñez, para que se contextualice que este no fue un acontecimiento accidental sino una situación forzada por la falta de acción de muchas instituciones, incluyendo al Ministerio Público. Tan sólo en la Secretaría de Bienestar Social y la PNC habría tanto que profundizar en la investigación y tantas personas que vincular, por el mal trato y el abuso continuo, así como el descuido de las niñas, niños y adolescentes a su cargo.

Necesitamos que se transforme la concepción sobre el cuidado integral de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad y también en conflicto de la ley penal, de una visión autoritaria y policial a una integrativa del afecto y seguridad perdida por ellas y ellos. Que el Estado asuma su responsabilidad, que no tercerice los servicios a entidades y empresas que sólo se preocupan por sus finanzas propias. Que se contrate al mejor personal, al mejor preparado con una formación constante y que se les dote con los mejores métodos didácticos y medios educativos. Que el cuidado y protección de niñas, niños y adolescentes no sea el desagüe de contrataciones espurias para el pago de deudas políticas. Debe manifestar una preocupación auténtica no sólo taparle el ojo al macho.

El Estado debe asumirse como el papá y mamá amorosos de las niñas y los niños que han sido abandonados o no pueden ser cuidados por sus verdaderos padres. No en la vara que castiga por haber venido al mundo de manera indeseada. No debe considerarse que sean un gasto del Estado. Son la mejor inversión para tener una sociedad saludable.

El sacrificio de las Niñas de Guatemala debe ser la oportunidad para transformarnos como sociedad y convertir todo el dolor que sufrimos como sociedad en preocupación auténtica, en cuidado y abrigo para quienes sufren la desgracia de ser abandonados por sus padres por cualquiera razón que sea. Ese fue el mensaje que nos dejaron ellas, grabado con fuego y lágrimas.

Estoy seguro que Gloria Castro comparte esta visión y que ha hecho todo lo que la ley le obliga como funcionaria y lo que su propia ideología y consciencia le dicta, para que su rol no sea únicamente de llenar papeles y dejar hacer, dejar pasar. Mi solidaridad con Gloria Castro. Pido sensatez y mesura en las redes sociales.

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