Fascismo 3.0: Apología comunicacional de la violencia política

Por Carlos Leal

La violencia en la política se transforma en un argumento de fuerza y hasta válido cuando quien la promueve y provoca vende sus ideales como luchas que tiene un fin justo para el desarrollo integral de una sociedad, así lo expresó entre la diversidad de sus escritos Adolf Hitler en su manifiesto político “Mi Lucha”, para luego llevarlo a la practica con su nacionalismo alemán.

El fascismo como ideología fue plasmado y apoyado por una maquinaria comunicacional sin precedentes, bajo la coordinación exhaustiva de Joseph Goebbels, justificando toda acción por un fin superior, casi divino según sus partidarios, ¿cuáles fueron sus consecuencias ? La historia es más que conocida.

Pero la estructura comunicacional y la violencia política tiene acontecimientos históricos aún peores, como el genocidio humano más grande y justificado por los que en su momento histórico fungían como medios de comunicación, ¿cuáles? se preguntarán, simple, la llegada de los españoles a tierras de América y la llamada colonización, ¿quiénes escribieron y justificaron semejante crimen?, la respuesta es clara, los historiadores y escritores europeos (Imperiales) de la época, los que hoy serían los medios de comunicación social, las transnacionales imperiales de la información, siempre con la complicidad de la jerarquía eclesiástica.

El filósofo Nicolás Maquiavelo, figura relevante del renacimiento italiano lo expresó de una forma clara y sencilla, tanto que su frase retumba en el mundo actual y en la Venezuela del siglo XXI como el impacto de un misil “el fin justifica los medios”.

El fin de los políticos de la derecha venezolana es tomar el poder sin importar los medios, así lo han demostrado, así han impulsado la violencia, la muerte y la sangre de venezolanos que siguen sus ideales con fervor pero sin argumentos.

Qué de diferente tiene el fascismo de Hitler, la justificación de crímenes de la historia contra los pueblos originarios y la crueldad de la cita de Maquiavelo y lo que hoy impulsa una derecha política en las calles de Venezuela, la respuesta es clara. ¡Nada!

El papel de las redes sociales en Venezuela ha tomado dimensiones explosivas, con planes psicológicos y publicitarios definidos a través de laboratorios mediáticos están construyendo e impulsando una virosis virtual que no conoce otro fin que la muerte, el fascismo y la lucha política justificada en la violencia como mecanismo que no solo es necesario, sino es la única herramienta válida según ellos por el momento histórico que vive el país.

Noam Chomsky expresa con asertividad las consecuencias del desenfreno virtual – mediático de la batalla comunicacional, “la manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica porque destruye cerebros”.

Los que se autodefinen como luchadores pacíficos y no violentos son los mismos que hacen llamados a través de las redes sociales a perseguir, condenar y aniquilar a quienes piensan diferentes, así entienden la “democracia” esa misma que pretenden ejercer al asumir la gobernanza, es decir, la toma de decisiones de una nación que hoy es compartida por tendencias políticas diferentes, ejercidas por venezolanos, por ciudadanos de un misma patria, no por enemigos y mucho menos “tribus virtuales” que deben caer en la aniquilación del prójimo como herramienta política.

La historia con diversos personajes se repite en diversas latitudes y formas de acción, hoy la redes han logrado aflorar lo peor y más cruel del ser humano y venderlo como algo normal, aplaudirle, celebrarlo y hasta verlo como una hazaña, una supuesta batalla por la libertad y gloria de un pueblo es hoy un acontecimiento diario en un sector de la juventud y población venezolana, esa que protesta y está en la calle consumiendo los mensajes de una vertiente política inspirada sin duda alguna en el fascismo y terrorismo que día a día se apoya en la virtualidad de las plataforma “redes sociales” como arma implacable que no distingue entre hermanos y mucho menos sabe de remordimientos, hechos que dejarán huellas irreparables en nuestra sociedad.

Fascismo 3.0: Apología comunicacional de la violencia política

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