¿Trump bombardeó Siria para amedrentar a Norcorea y a China?

Alfredo Jalife-Rahme

En la “Hillaryzación de Trump en Siria” aduje que el “bombardeo ilegal eclipsó la trascendental visita del mandarín Xi a la mansión de Trump, cuando, quizá, el bombardeo fue una clara advertencia a Corea del Norte y a Irán, como anunció el profeta paleobíblico Netanyahu” (https://goo.gl/8fHS2k).

Luego acoté en mi blog: “Quienes ignoran la cultura milenaria china de 6 mil años de civilización podrían cometer un grave error de juicio si sólo se confinan a supuestos magros cuan vulgares logros mercantilistas, como proclama The Financial Times, y soslayan la grave humillación del polémico Trump al haber bombardeado Siria antes de la invitación a cenar al mandarín Xi. Luego para arrojar sal a la herida china, Trump envió el portaviones USS Carl Vinson, dotado de armas nucleares, para amedrentar a Norcorea, aliado de China” (https://goo.gl/dLynlk).

En la cumbre de cancilleres del G-7 en Italia, la puja maximalista del excéntrico canciller británico, Boris Johnson –quien canceló su viaje al Kremlin–, no prosperó cuando el restante de cancilleres diluyó su embriagante vino bélico de propinar mayores sanciones a Rusia (https://goo.gl/FjLtFT), en vísperas de la relevante visita a Moscú del secretario de Estado, Rex Tillerson (RT), para intentar arreglar los desperfectos en la relación con Rusia, donde en forma conspicua no será recibido por el zar Vlady Putin, quien prepara su legendario revire al estilo judoka en el tablero de ajedrez global (https://goo.gl/UX80eX). RT, ex mandamás de ExxonMobil, ¿habrá justipreciado el disparo del petróleo y el oro que coincidentemente favorecen la economía rusa?

A mi juicio, al delicado corte de caja global de hoy, el hasta ahora “bombardeo aislado” de 59 misiles crucero contra Siria podría significar una jugada de atracción, como en el clásico futbol americano, cuando Trump pretende anotar su touchdown contra Norcorea y, por extensión, a China. En forma coincidente, cuatro fuentes “distintas” –Afp, Deutsche Welle (DW), Haaretz y Stratfor– ponderan lo mismo.

La agencia francesa Afp aduce que “el bombardeo en Siria es un mensaje de Trump a Pyongyang y a Pekín”. El problema es que tal alarde truculento de musculatura nuclear “no bastará para convencer a Pyongyang de renunciar a su programa nuclear”.

Afp juzga que “la cuestión más importante es el impacto del ataque estadunidense sobre China, el aliado más cercano de Pyongyang, el país que mantiene económicamente a flote al régimen norcoreano, y por lo tanto quien tiene la mayor influencia sobre su turbulento vecino”, cuando “el ataque en Siria podría tener mayor eco en Pekín que en Pyongyang”.

La agencia arguye que “teniendo en cuenta el arsenal nuclear de Corea del Norte y su posición geopolítica, una acción militar contra Pyongyang podría tener consecuencias dramáticas, según Jia Qingguo, de la universidad de Pekín, cuando “un pequeño puntapié podría provocar grandes desastres”.

Afp pone en relieve que “los medios de comunicación chinos han cubierto ampliamente la cumbre entre Trump y Xi, pero se han mostrado relativamente silenciosos sobre el ataque estadunidense, con excepción del Global Times”, que aduce que “se trata de la primera gran decisión de Trump sobre los asuntos internacionales, y da la impresión de haber sido tomada a toda prisa” (https://goo.gl/3AsmpL).

El portal Russia Today reporta un informe de la agencia alemana DW: “Para la ministra de Defensa alemana, Úrsula von der Leyen, se trató de un mensaje a China”, ya que “con su ataque contra la base aérea de Shayrat, Trump le quiso dejar claro que Pekín es el único capaz de controlar a Kim-Jong-un con medios políticos”.

Según DW, “la decisión de Donald Trump de atacar la base aérea Shayrat fue tomada poco después de su encuentro con el presidente chino Xi Jinping” (https://goo.gl/6B4O6Y).

Anshel Pfeffer (AP), del rotativo israelí Haaretz, alega que “el verdadero objetivo de Trump en el bombardeo a Siria no fue Assad”, sino el “otro lado del globo”, en alusión a Norcorea y China (https://goo.gl/P12rc8).

Mas allá de las diatribas habituales contra el régimen sirio de Bashar al Assad y la influencia de Irán –principal enemigo de Israel, que pretende conservar el monopolio de sus armas nucleares clandestinas en Medio Oriente–, y el aburrido exorcismo macartista rusófobo, AP apunta que desde el bombardeo aislado “EU ha desplegado su portaviones nuclear en el mar cercano a la península coreana”, por lo que “los chinos y norcoreanos no pudieron haber fallado en recibir el mensaje”.

Juzga que el presidente de Estados Unidos se encuentra desgarrado por “direcciones opuestas de sus consejeros con agendas contradictorias”: por un lado, “los civiles” encabezados por Bannon, quienes apremian a un arreglo con Rusia mientras endurecen la postura estadunidense contra China y Norcorea”, y, por otro lado, “los ‘generales’ encabezados por James Matis, secretario del Pentágono, quien ve en Medio Oriente una arena donde Obama permitió un vacío peligroso y puede empujar a reprimir la influencia rusa e iraní en Siria ante todo”. ¿Se conduce Trump como un vulgar trompo tramposo de los “generales”?

AP considera que el problema radica en que “Trump prefiere obtener su información de los noticieros de cable en lugar de los informes cotidianos de los servicios de inteligencia”.

A propósito, el consagrado investigador estadunidense Robert Parry delata que la CIA, en la fase de Mike Pompeo, y Dan Coats, director del Espionaje Nacional, comunicaron a Trump que “Assad no era probablemente el instigador ni el culpable del ataque químico” (https://goo.gl/csE7bG) ¡Uf!

Por cierto, M. K. Bhadrakumar, anterior diplomático de India en Asia Central y Ankara, señala que a 10 días del referendo del sultán Erdogan, “Turquía debe ser el primer sospechoso del ataque de gas en Siria”, ya que fue el que “proveyó el venenoso gas para el ataque de falsa bandera de 2013 en Ghouta (nota: barrio de Damasco otrora controlado por los yihadistas)”, y alega que “no hay necesidad de investigar” el reciente ataque con armas químicas (https://goo.gl/Tp4T3Y).

Para el portal texano-israelí Stratfor –que se ostenta como “la CIA de las trasnacionales de EU”– “el ataque fue diseñado primordialmente para subrayar a Pekín y Pyongyang que esta (sic) Casa Blanca desea tomar acción militar si es orillada a ello” (https://goo.gl/TsWRkq).

Stratfor agrega que “aunque el ataque envió una señal poderosa a los adversarios de Estados Unidos, también le generó complicaciones en el campo de batalla sirio con Rusia. Moscú intentará usar el alto riesgo de colisión en el campo de batalla sirio y la lucha contra el Califato Islámico con el fin de llevar a Washington a la mesa de negociaciones, pero EU estará limitado en las concesiones que pueda brindar a Rusia en retorno”.

Como daño colateral ominoso, tres días después del bombardeo, los supremos beneficiados yihadistas perpetraron atentados contra los “coptos-cristianos” en Egipto, lo cual llevó al general Sissi a decretar tres meses de estado de emergencia.

Si Trump no consigue su quimérico touchdown nuclear contra Norcorea, ¿cuál será la contraofensiva de Rusia y China?

www.alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_
http://www.jornada.unam.mx/2017/04/12/opinion/014o1pol

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