Ordenamiento terriotorial como herramienta para afrontar el cambio climático

Jorge García Dávila

En el año 2012 , Jan Van Wambeke hace un análisis sobre el tipo de gestión de una cuenca hidrográfica y la relación con los efectos del cambio climático, éste desde el punto de vista o enfoque de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación -FAO-, en éste es interesante ver que para muchos estudios de diferente tipo (reforestación, silvicultura, aprovechamiento de los recursos hídricos, maderables, minería, etc.), se usa la cuenca hidrográfica como unidad de ejecución, principalmente en aquellos donde el agua y los recursos naturales son base fundamental del proceso.

Desde esta premisa es importante entonces considerar el contexto de la seguridad alimentaria, recordando que no solo es tener alimentos de subsistencia, sino que debemos garantizar el acceso físico a alimentos en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades y además estos deben ser de calidad nutritiva de modo que el desarrollo físico y mental supere el umbral que permite desarrollarse adecuadamente dentro de la sociedad exigente de nuestros días.
Dentro de esto entonces es importante la incorporación del termino de Huella Hídrica, que hace referencia a la cantidad de agua dulce que necesitamos para lograr producir un alimento determinado, por ejemplo para tener una zanahoria necesitamos 0.25 Lts. de agua, así mismo para producir una manzana se usarán 70 litros de agua o si queremos producir un tomate se necesitan 13 litros. Pareciera mucha agua para la cantidad de manzanas, tomates y zanahorias que consumimos diariamente en el mundo, pero si lo comparamos con la cantidad de chocolate o hamburguesas que consumimos diariamente en el planeta, y los 2,400 litros de agua que se necesitan para hacer cada una de estas piezas (100gr. y 1 hamburguesa respectivamente), veremos que es urgente promover el consumo de alimentos que su producción gasten menos cantidades del vital líquido.

Para esto, el Ordenamiento Territorial es esencial para poder definir las áreas potenciales donde se regulen los asentamientos o poblados dentro de la cuenca, así mismo determinar dónde deben promoverse la diversidad de actividades económicas y sociales, para dejar espacio suficiente para la conservación y el uso racional y sostenible de los recursos naturales, esto junto con la protección del ambiente nos podría ir construyendo una unidad de desarrollo integral de una zona definida, en este caso por una cuenca hidrográfica.

Por último debemos concluir que todas estas acciones nos permitirán de mejor forma afrontar los efectos del cambio climático, que por cierto se avizoran que en los próximos años serán de naturaleza extrema, y si a esto le agregamos el factor de la vulnerabilidad de nuestras poblaciones, que en varios casos están asentados a orillas de ríos, afluentes principales de drenajes, orilla del mar, y zona de poca recarga hídrica (corredores secos), al momento de darse eventos como Tormentas, Sequías o en especial cuando los fenómenos de la Niña o el Niño se hacen presentes para modificar los patrones ambientales a los que estamos acostumbrados, será muy difícil tener un evento de esta naturaleza o magnitud sin tener que lamentar bajas humanas y de nuestros bienes, que por tantos años hemos luchado para construirlos.

Urge entonces ahondar en este concepto de Cuenca Hidrográfica como unidad de planificación y ejecución de proyectos de desarrollo humano, sin dejar de lado la importancia y la inclusión en estos planes, del tema de Ordenamiento Territorial como estrategia de mitigación y adaptabilidad al cambio climático .

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