¿Para qué o por qué necesitamos un Estado?

Por: Patricia Cortez Bendfeldt

El estado se organiza para proteger la vida, y en este país, se define como vida “desde el momento de la concepción”. A pesar del llanto, del dolor y de la sensación de desesperanza que se siente en el ambiente, hay que entender un poco por qué o para qué necesitamos un estado.

Sin hacer un enorme discurso de política (que no es mi campo) desde mi pedestre punto de vista el estado es la evidencia del pacto social entre los habitantes de un territorio por establecer parámetros básicos de convivencia y normativas de control que puedan facilitar eso que se considera “la vida”.

Dentro de mi pensamiento médico y salubrista, la vida saludable, no se inicia “en el momento de la concepción” sino mucho antes. Las condiciones básicas o determinantes sociales que permiten que yo pueda alcanzar el grado optimo de bienestar pasan por el modelo social y económico del territorio en donde me haya tocado nacer (nadie elige eso) y por ende, estoy a merced de las decisiones de mis padres en cuanto a modelo político y a opciones económicas. Mis padres elegirán o no migrar y también, ellos son los que deciden (o no) el mejor momento para concebir y permitir el cuidado del cuerpo que me va a albergar (nutrición, niveles de esfuerzo en trabajo, sistemas de cuidado, apoyo social, educación) todo esto pasó al menos 15 años antes de que yo fuera “concebido”.

El grado de saneamiento que pueda tener el ambiente en el cual me desarrollo en los primeros 5 años es vital para mi supervivencia, el acceso a tecnología para el cuidado de la salud.., todo esto no lo deciden mis padres, lo decide el modelo social y económico en el que tuve la dicha o desgracia de nacer. También ese modelo dará o no a mi madre y a mi padre acceso a sistemas de cuidado o a familias extendidas en donde tíos y tías abuelos y abuelas podrán compartir mi cuidado, o brindará guarderías, escuelas, recreación, apoyo económico para el cuidado postnatal, subsidios o soporte a la madre o al niño, alimentación preescolar y escolar que permitan que mis padres desfoguen un poco su trabajo cotidiano.

El estado pagará todo esto con las contribuciones de todos, en el entendido que el que más tiene tendría que dar más para apoyar a aquellos que no pueden costearlo. La protección a la niñez o a la “vida desde su concepción” deviene de que los niños serán hombres que podrán ejercer su trabajo en beneficio de toda la colectividad.

O sea que culpar a los padres es ilógico, porque ellos no son sino parte de un conglomerado mayor. ¿Un padre sin acceso a educación y una madre sin acceso a alimentación durante el embarazo pueden dar a luz a un hijo que va a desarrollar todo su potencial? Obviamente no, y por lo tanto, el contrato social que hicimos debería permitir que nos apoyáramos entre todos para que todos logren su mejor desarrollo.

Pero bueno, esto parece muy bonito como para llevarlo a cabo en un jueguito de Spore, o Clash of clans, no para convertirlo en un modelo social y económico. Sí, tal vez sólo estoy delirando otra vez.

Prensa comunitaria

¿Para qué o por qué necesitamos un Estado?


Fotografía: Mayra Jiménez.

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