Goles son amores: Claudio Ranieri

Por: Aynel Martínez Hernández

Mayo de 2015. Hace pocos días, luego de una serie de partidos extraordinarios que terminaron con una goleada 5-1 sobre el Queens Park Rangers, el Leicester City ha evitado el descenso a la segunda categoría. The Great Escape lo llaman los aficionados. Como premio, el equipo visitará Tailandia, el país del impronunciable Vichai Srivaddhanaprabha, dueño del club.

Al regresar, a la prensa llega a un video donde los jugadores Tom Hopper, Adam Smith y James Pearson –éste último, hijo del entrenador Nigel Pearson-, aparecen con varias prostitutas y se escuchan varias ofensas racistas.

El técnico es destituido. El italiano Claudio Ranieri intentará repetir lo mismo de la temporada anterior. La salvación, entiéndase.

II

Desde un inicio, Ranieri lo tuvo claro. Cuatro defensas, cuatro mediocampistas y dos delanteros. En el fondo, de derecha a izquierda: Danny Simpson, Wes Morgan, Robert Huth (viejo conocido de su paso por el Chelsea), Christian Fuchs (refuerzo que llegó procedente del Schalke 04); en el centro del campo, Riyad Mahrez (al final de temporada, fue elegido como el mejor de la liga), N’Golo Kanté (traído desde el Caen, se convirtió en un imán en el centro de la cancha; Ranieri confesó que llegó a pensar que el francés llevaba “un paquete completo de baterías oculto en sus pantalones”; hoy, el considerado por muchos como ‘nuevo Makélélé’, regula el termostato en el Chelsea), Danny Drinkwater y Marc Albrighton; arriba, el japonés Shinji Okazaki y el ex obrero Jamie Vardy.

Hubo pocos cambios. El resto es historia conocida: prometió pizzas si su equipo dejaba el arco a cero. “Mantuve nuestro acuerdo y me llevé a mis jugadores a Peter Pizzeria en Leicester City Square. Pero les había preparado una sorpresa. Les dije: ‘Tienen que trabajar para lograr cualquier cosa. Así que trabajen también para su pizza. Haremos nuestra propia pizza’. Así que fuimos a la cocina con la masa, el queso y la salsa. Hicimos nuestra propia masa. Fue muy buena, además. Me comí muchos trozos. ¿Qué puedo decir? Soy italiano. Me encanta la pizza y la pasta”. Asistió dos veces al cumpleaños de Fuchs. Confundido, se apareció el día antes y preguntó dónde estaba la fiesta.

Un día, en conferencia de prensa, se encasquetó el traje de jefe de redacción: “¿Por qué no podemos seguir corriendo, corriendo, corriendo? Somos como Forrest Gump. El Leicester es Forrest Gump. Ahí tienen el titular”.

En mayo el Leicester celebra el título de liga con diez puntos por encima del Arsenal. Solo perdieron tres veces en el año.

III

Según la directiva, para la próxima campaña (esta), el equipo aspiraba nuevamente a la salvación. Cuando solo restan trece partidos, el club se halla solo un punto por encima del descenso (acumulan 5 victorias, 6 empates y 14 derrotas). Han perdido los últimos seis en el torneo doméstico y el de la ida en Sevilla por la Champions. Su mejor mes fue diciembre, donde ganaron dos, empataron uno y perdieron tres.

Semanas atrás, el club emitió un comunicado que hablaba de “apoyo inquebrantable” al entrenador. Dos días después de caer en el Pizjuán, pudo leerse en la página oficial del equipo inglés: “Claudio, appointed City manager in July 2015, led the Foxes to the greatest triumph in the club’s 133-year history last season, as we were crowned champions of England for the first time. His status as the most successful Leicester City manager of all time is without question”.[1]

Continúa el texto: “However, domestic results in the current campaign have placed the club’s Premier League status under threat and the board reluctantly feels that a change of leadership, while admittedly painful, is necessary in the club’s greatest interest”.[2]

Aiyawatt Srivaddhanaprabha, vicepresidente del club, mencionó que era esa la decisión más difícil que habían tomado en los últimos siete años, desde que King Power se hiciera con el control del Leicester City. “Estamos obligados por el sentido del deber a poner los intereses a largo plazo del club por encima del sentimiento personal, no importa cuán fuerte este pueda ser”.

Se ha conocido, además, que Craig Shakespeare y Mike Stowell se harán cargo temporalmente del equipo que hoy recibirá al Liverpool.

IV

El año pasado, seis partidos antes de alzar el título, Ranieri había enviado una carta al sitio The Players´ Tribune titulada We Do Not Dream (Nosotros no soñamos). Hablaba de espíritu y determinación o, lo que es lo mismo, nimiedades modernas. Poco después, con la resaca en los labios, había comentado al diario italiano Corriere della Sera: “yo sé que las cosas no siempre funcionan así, nadie sabe realmente cómo funcionan. Hemos encontrado algo que funciona por sí mismo así que por lo menos, tenemos que respetarlo hasta el final”. Y lo hizo. El respeto es, de las nimiedades modernas, una de las menos cotizadas.

Claudio salió de las oficinas del club. Bajó las escaleras. Una vez fuera, se había convertido en Jackson, un personaje de Alice Munro: alguien que deberá ir hacia alguna parte y sufrirá las consecuencias del viaje, el entorno, los encuentros. “Se suponía que saltar del tren era una cancelación. Levantar el cuerpo, preparar las rodillas para entrar en un bloque de aire distinto. Se va en busca del vacío, y en cambio ¿qué encuentra? La inmediatez de una avalancha de paisajes nuevos que exigen una atención que no pedían cuando ibas en el tren mirando por la ventanilla, sin más. ¿Qué haces aquí? ¿Adónde vas? Una sensación de que te observan cosas de las que no sabías nada. De ser un intruso. De que la vida que te rodea llega a conclusiones sobre ti desde ángulos privilegiados que no puedes ver”.

Notas:

[1] Claudio, nombrado como manager del City en julio de 2015, lideró a los ‘Zorros’ al triunfo más grandioso en los 133 años de historia del club en la última temporada, donde nos coronamos campeones de Inglaterra por primera vez. Su estatus como el entrenador más exitoso de todos los tiempos en el Leicester City es incuestionable”.

[2] Sin embargo, los resultados domésticos en la actual campaña han situado el estatus del club en la Premier League bajo amenaza y la junta a regañadientes siente que un cambio de liderazgo, aunque doloroso, es necesario para el interés más importante del club.

Cubadebate

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