¿Por qué el aborto le concierne al ejército?

Por: Gabriela Miranda García

“porque ha salido el rey de Israel a perseguir una pulga”
I Samuel 26: 20

El 23 de febrero, el barco de la organización holandesa no gubernamental Women on Waves, que presta un servicio de información y atención a mujeres que quieran interrumpir un embarazo, en aguas internacionales, llegó a orillas de las aguas marítimas de Guatemala. Ante esta situación tanto el Congreso de la República como el Ejército de Guatemala, manifestaron su repudio público en un comunicado de prensa por parte del Ejército y de un punto resolutivo del Congreso.

El ejército es una institución patriarcal. Lo son también el Estado y la iglesia. Quizá era más obvia de los últimos dos, la defensa a un sistema moral que mantiene los valores patriarcales de toda nación heterosexual, como la llamaría Ochy Curiel.

El ejército se creo para defender al estado contra todo aquello que atente en su contra. Para un Estado oligarca, patriarcal y racista, la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos es un atentado. Entre otras cosas porque todo acto de decidir lo es, pero, qué un grupo humano que ha sido sometido justamente desde el control de sus cuerpos, como lo son las mujeres, decida sobre lo que quiere hacer con ese cuerpo, es una abrupta rebeldía que pone en cuestionamiento una forma de opresión legitimada, garantizada y reproducida por las costumbres, las buenas maneras, la moda, la medicina y por supuesto por la ley, pero ahora se hace patente que también con las armas. Esta acción del Congreso de Guatemala y del Ejército ponen en evidencia que, el sistema patriarcal mantiene una guerra contra las mujeres y procura su eliminación selectiva. El caso Sepur Zarco, en donde mujeres indígenas fueron esclavizadas doméstica y sexualmente por años y tres de ellas asesinadas en un destacamento militar es un ejemplo de esto.

Sobre todo porque la llegada del barco “Women on waves” no es una provocación, es una acción directa a favor de las mujeres, que quieran o necesiten interrumpir un embarazo. Pero la amenaza del Ejército de Guatemala confirma la postura femigenocida de esta institución patriarcal.

Ojalá el ejército hiciera lo mismo con empresas holandesas que por años en todo el mundo han despojado a familias de sus tierras, de su agua, de sus bienes de sobrevivencia, a estas empresas les dan libertad y les ponen alfombra roja para “efectuar sus actividades”, pero al parecer no son estas empresas las que atentan contra el bienestar de la familia.

El sometimiento de las mujeres, su trabajo no asalariado, el control de sus cuerpos para la reproducción efectiva de mano de obra barata, le favorece al sistema capitalista, es parte de su acumulación. Por ello, no es casual que grandes consorcios apoyen actividades de organizaciones como Provida. El año pasado, el 11, 12 y 13 de noviembre, en la capital se llevó a cabo el “VII Congreso Internacional Generación Vida, Guatemala 2016” (Pro Life Word Congress), un congreso latinoamericano en contra de la interrupción del embarazo con una concurrencia de más de mil personas de América latina, con una admisión de 75 dólares cada una. Fue el propio presidente Jimmy Morales quien inauguró el evento y es el Comandante en Jefe del Ejército de Guatemala y que según el comunicado de prensa dio las instrucciones de no permitir que esta ONG (Women on waves), “efectúe estas actividades”.

Las empresas que patrocinaron y colocaron su logo en la actividad de Provida fueron: Cinepólis; Hotel Intercontinental; Restaurante la Crepe; Celasa Guatemala, empresa dedicada a la venta de material eléctrico; Ganorsa (Ganadera del Norte S.A.) que vende productos veterinarios en Centro América; Nuestro Diario y El Periódico; Max, que es una cadena de electrodomésticos; Movistar de la familia Bosch-Gutiérrez; Hudson, la distribuidora mundial de pollo, conectada con el Grupo Buena de Guatemala, dedicado a la producción, importación y exportación de alimentos y cuya propiedad es de la familia García-Granados, estrechamente ligada a la red familiar Méndez-Ruíz en la importación de pollo; The Vitamin Shoppe, empresa norteamericana de suplementos energéticos; la librería y papelería Fátima; Bic, empresa francesa conocida por elaborar productos desechables a bajos costo (como los lapiceros y rasuradoras); Fogel, empresa de refrigeración comercial.

Así que no, el ejército no protege a la familia, el congreso tampoco, las empresas menos: todas protegen al sistema capitalista que requiere de un estado heteronormativo, racista, clasista y patriarcal. ¿Por qué? Porque un sistema capitalista se basa en una estructura de división jerárquica, de clase, racial, etaria o de género y de todas sus posibles imbricaciones. Esto sirve para mantener y consolidar las opresiones todas. Es decir, que se precisa de relaciones de opresión intermedias, a pequeñas y grandes escalas. Se requiere de un aprendizaje de que existen cuerpos destinados a determinados quehaceres y tareas. Se precisa de la aceptación de que hay cuerpos que requieren de tutela, control y vigilancia, y aún más, de castigo. Mantener el control de un cuerpo entendido como femenino y entonces destinado a la maternidad, es necesario para sostener otras desigualdades centradas en otros cuerpos también desiguales. Por eso, no está permitido que ni un sólo cuerpo se rebele, que ni un sólo cuerpo ponga en evidencia la contradicción ni la opresión del sistema de status quo, aunque para detenerlo, sea necesario un ejército. No, no es extraño que al ejército le competa el aborto, porque al ejercito le compete toda forma de control. No, no es extraño a la empresa Hudson, le competa el aborto, le compete, porque requiere de cuerpos sumisos y subordinados, le interesa que haya cuerpos que no se reconocen totalmente como humanos para poder explotarlos y negociarlos. No, no es extraño que al Congreso le competa el aborto, le compete porque requiere mantener el control sobre las decisiones privadas y personales. Entonces si hay una explicación para que el ejército y las empresas estén interesados en mantener la penalización y prohibición de la interrupción del embarazo.

Por eso, tenemos al congreso de un Estado y a su ejército persiguiendo mujeres, con todo su batallón de leyes y cañones. Por eso, la decisión de interrumpir un embarazo es un acto político y contracapitalista.

Seguramente hay mucho más qué decir sobre esta situación, pero por lo pronto, “saque sus rosarios de nuestros ovarios, también sus leyes y sus escopetas, saquen sus empresas de nuestros territorios, qué esta tierra y esta vida, son nuestras”.

Nota: al término de redactar este texto, el barco de la ONG Womens on Waves, se encuentra bajo custodia militar en el Puerto Quetzal de Escuintla.[1]

[1]Sonia Pérez D, “Piden proteger barco donde practican abortos” en El nuevo Herald http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/article134578464.html. Consultado el 24 de febrero de 2017.

CMI-Guate
https://cmiguate.org/por-que-el-aborto-le-concierne-al-ejercito/

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