El certificado agrícola una alternativa para el desarrollo rural guatemalteco

Jorge Armando Yat Cacao
El área rural de Guatemala, es un territorio con escasas oportunidades para el desarrollo, por estar inmersa en desigualdad y pobreza, dicha situación se ha querido sobrellevar con las migraciones, remesas y la propia agricultura, que se desarrolla en condiciones no adecuadas por diversas situaciones como; la topografía, el escaso capital para invertir, cambio climático, incidencia de plagas y enfermedades importantes que afectan un buen desarrollo de los cultivos en la producción agrícola.

Según lo anterior, específicamente la agricultura, está vulnerable por diversos factores, por lo cual es de importancia el revisar alternativas que pueda contribuir a alcanzar un desarrollo que además pueda ser sustentable de acuerdo a que las nuevas generaciones puedan ser partícipes de este desarrollo.

Bonilla Ladaverry (2012) menciona que el desarrollo rural pretende una mejora en la calidad de vida de las comunidades producto del manejo, aprovechamiento y conservación de los recursos naturales como parte fundamental para el desarrollo vital de las personas. Y como alternativa para una producción agrícola, enfocada al desarrollo rural y que vele por el bienestar social, ambiental y económico de los productores surge el certificado agrícola.

Un certificado agrícola es un documento en el cual una entidad de certificación declara la conformidad de un producto con una determinada norma o documento de referencia. Ayuda al consumidor a tomar una decisión de compra, esto sucede principalmente en mercados extranjeros, donde los consumidores tienen interés en la inocuidad de los productos que consumen, sabiendo que se garantiza ese buen producto con el certificado, en resumen el certificado proporciona una confianza en la compra del producto que no se le asegura al resto de competidores sin certificar.

Los agricultores, al certificar el producto, obtienen mejores oportunidades para comercializar, principalmente para que reciban un precio que cubra y supere sus costos de producción. Así también, una producción que les permita dar bienestar para los productores, al hacer uso de buenas prácticas en la producción, asimismo un uso adecuado de los recursos para conservar el medio ambiente.

Aguilar Ruiz (2012), en su estudio “Impacto socioeconómico y ambiental de la certificación orgánica-comercio justo. Turrialba, Costa Rica” menciona que la certificación ha contribuido a desarrollar y fortalecer el capital humano, a través del conocimiento técnico en las prácticas sostenibles, mientras que capital social se observa la consolidación de la organización en estudio. Así también en el capital político los productores mencionaron el acceso a mejores condiciones de financiamiento para las actividades productivas. Por su parte, los impactos en el capital natural se reflejan en el abandono de prácticas de cultivo convencionales, reduciéndose así la contaminación de suelos, aguas y emisiones de dióxido de carbono.

De acuerdo a lo anterior, son evidentes los beneficios sociales, ambientales y económicos que al principio los certificados ofrecen, tal es el caso del café, pero hablando de otros productos también puede ser posible de acuerdo a que existen certificados para otros productos agrícolas, de acuerdo a que en Guatemala hay diversidad de productos agrícolas potenciales de acuerdo a cada región.

Dicho sea de paso una certificación tiene costo, pero que bien pudiera ser una inversión con una implementación responsable y previamente analizada para que se obtengan dichos beneficios que no solo beneficiaría al productor, sino también al ambiente y al consumidor.

Bibliografía
Aguilar Ruiz , J. A. (2012). Impacto socioeconómico y ambiental de la certificación orgánica-comercio justo. Turrialba, Costa Rica.
Bonilla Landaverry, G. A. (2012). Desarrollo Rural Sustentable en Guatemala. Jalapa Guatemala: CUNSUNORI.

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